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La literatura en la geografía (Libro)

AGRADECIMIENTOS

 

 

 

Agradezco, muy especialmente, a los amigos y colegas profesores Roberto Pazos y Alejandra Talasesco, por haberme recomendado la lectura de obras indispensables para la realización de nuestro ensayo pedagógico. Asimismo, la lectura de textos como Dibujar el mundo. Borges, la ciudad y la geografía del siglo XXI de Horacio Capel; Borges y la Ciencia. Una mirada desde la producción geográfica de Buenos Aires de Gustavo Buzai y Geografía sin toga y pizarrón de Ana Liberali, han sido de fundamental importancia para la inspiración y concreción del libro. Por último, quisiera reconocer a mi querida familia Solis, por haberme donado parte de su valiosa biblioteca, que me ha posibilitado desde lo material y lo espiritual poder haber arribado a buen puerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. INTRODUCCIÓN

 

 

 

Con la realización de este ensayo de carácter didáctico nos propusimos indagar a la geografía desde la literatura, a través de novelas, cuentos y poesías de destacados autores nacionales y extranjeros. Como bien dice Liberali (2011):

 

No es novedad la posibilidad de aprender Geografía a través de obras que no han sido escritas en medios académicos formales, pero que sin duda reflejan con gran precisión una serie de problemáticas que los geógrafos “académicos” intentamos conceptualizar, no siempre con buen éxito. (Liberali, 2011:1).

 

En este sentido, pretendemos enriquecer, desde lo conceptual, lo metodológico y lo estético, los conocimientos geográficos para el desarrollo de una práctica docente creativa e interactiva. Con sus geografías reales e imaginarias los literatos divulgan como nadie diferentes temáticas geográficas (el campo, la ciudad, los suburbios, el ciberespacio, etc.) que pueden ser de gran utilidad didáctica en el proceso de la enseñanza-aprendizaje. Asimismo, Suárez-Japón (2002) expresa:

 

[…] No ignoramos que el significado de los textos literarios y su utilización como fuentes de análisis geográfico han contado con oscilantes valoraciones, al compás de los propios desplazamientos históricos del pensamiento geográfico. No obstante, en nuestros días parece crecer al amparo de corrientes posmodernas que han sido capaces de trascender la rígida disociación entre verdad y belleza, tan acuñada en la tradición científica newtoniana (Berque, 1994) y que sitúan a la geografía, tras un nuevo retorno, como parte de la historia de la cultura (Sauer, 1963) […] Más con ser interesante, además de oportuna, esta vuelta a la subjetividad, no debiera conducirnos a la rechazable actitud de ignorar el valor del conocimiento aportado por las vías racional-positivistas, de tan larga tradición en nuestra disciplina y en el ámbito científico. La incorporación de fuentes y actitudes subjetivas en la tarea del geógrafo debieran, pues, venir a añadirse a las otras posibles, sin absurdas tentaciones excluyentes (Suárez-Japón, 2002:134).

 

No intentamos reemplazar los saberes académicos sino que procuramos aportar otros caminos (no excluyentes) que aumenten y liberen nuevas perspectivas del conocimiento. Santos (2000) aclara:

[…] Hay dos caminos que no son exclusivos, el camino de la geografía de los expertos y el camino de la geografía de los ciudadanos. La geografía de los expertos hace la tecnificación de los relatos, usa un discurso pragmático, busca la unidad, busca la aceptación de modelos. La geografía de los ciudadanos está en comunión con los hombres y con las cosas, se sorprende, no hay modelo impuesto, busca la combinación de las posibilidades. Por consiguiente la geografía de los ciudadanos aporta hacia el reino de la libertad […] (Santos, 2000).

 

 

La utilización del lenguaje literario, más bello y seductor que la asepsia de algunos relatos académicos, permite una aproximación sumamente atractiva e innovadora a la amplia gama de saberes geográficos. Como dicen Rodríguez y Moreno Lache (2006):

 

La geografía a través de la literatura nos permite reinstalar signos, imágenes, o mitos, es decir nos permite identificar, desenmascarar, revisar, decodificar una realidad. Los signos que nos muestra la literatura siempre nos permitirá ver otra cara de la realidad, la que el autor quiera mostrar y la cual posiblemente no se conocía. (Rodríguez y Moreno Lache, 2006:254).

 

La introducción de la literatura en el proceso de la enseñanza de la geografía, y de las ciencias sociales en general, ayuda al mejoramiento de la expresión oral y escrita (perfecciona el vocabulario, la ortografía, la redacción y la argumentación), incentiva la imaginación, estimula el pensamiento abstracto, favorece la intertextualidad, y encima de todo, entretiene y brinda deleite[1]. Por ejemplo, las metáforas, fundamentales en el lenguaje literario, son instrumentos importantes para la comprensión del espacio geográfico. Capel (2001) asevera:

 

[…] Las metáforas han sido consideradas por algunos lingüistas como esenciales para el conocimiento humano, para la percepción y la construcción de la realidad y para la aparición de nuevos sentidos a través de la comparación […] Remiten a lo remoto por lo inmediato, a lo abstracto por lo concreto, a lo complejo por lo simple, a lo desconocido por lo familiar. En realidad, en una ciencia que se ha definido como ciencia comparada, la metáfora es esencial en el conocimiento geográfico (Buttimer, 1993). […] (Capel, 2011:14-15).

 

Por otra parte, Rodríguez y Moreno Lache (2006) comentan:

 

[…] es posible utilizar estrategias pedagógicas que permitan conducir a los estudiantes dentro del continuo proceso de construcción del conocimiento; generar un ambiente pedagógico al exterior del aula; crear un pensamiento de la geografía escolar diferente a la elaboración de mapas y a la repetición de accidentes geográficos, alejada de la memorización puntual y exacta para lograr trabajar con la memorización comprensiva. En este sentido la literatura presenta fundamentos válidos que permiten comprender y determinar la incidencia de factores sociales, culturales y afectivos que corresponden a la regulación del individuo dentro de un núcleo social, modificar la concepción de espacio y evidenciar las percepciones espaciales como reflejo de la cultura en la cual se desarrollan los estudiantes […] (Rodríguez y Moreno Lache, 2006:251).

 

Es fundamental para el propósito de este libro, para remarcar un elemento significativo enunciado por Rodríguez y Moreno Lache (2006): las diferencias entre la “memorización puntual y exacta” y la “memorización comprensiva”.

Todos sabemos que la memoria ejerce una función destacable dentro del proceso del aprendizaje significativo. Empero, solo la “memoria comprensiva” participa de esta innegable condición. Pues, la “memoria puntual y exacta”, es decir, la memoria repetitiva sin ningún tipo de proceso cognitivo adicional, representa una sumatoria de palabras enunciadas acríticamente dignas para algún simpático personaje del reino animal. Además, desde el punto de vista práctico, este tipo de memoria sería imposible llevarla a cabo cuando los conocimientos a memorizar incluyen una cuantiosa extensión en páginas. Borges (2004:490) contó magistralmente en Funes el memorioso el padecimiento de una persona que poseía una “memoria puntal y exacta” de todo lo que sucedía. Y concluyó: “[…] Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos […]”.

¿Qué significa, entonces, la “memorización comprensiva” y cómo se podría practicar? Consideramos a esta clase de memorización a la transformación por parte del discente de la información transmitida por el docente y la bibliografía adjunta. Lo cual implicaría varias instancias progresivas: comprensión, análisis, valoración, clasificación, ejemplificación y síntesis. Luego de la correcta realización de los procesos anteriores, el alumno estaría en condiciones de producir su propio discurso a partir de la transformación del texto o los textos aportados por el profesor. Por lo tanto, la “memorización comprensiva” sería posible desde el punto de vista teórico y práctico. En cuanto a lo teórico, porque brindaría la posibilidad de “aprender” fehacientemente lo que se ha propuesto enseñar. Y con la perspectiva de poder expandir los conocimientos y capacidades cognitivas en los futuros aprendizajes. Y en cuanto a lo práctico, porque la memorización se implementa al final de proceso de estudio. De esta forma, será mucho más fácil memorizar un texto propio y condensado, que no significa repetir las mismas palabras originales sino memorizar abstracciones, generalizaciones y situaciones concretas resignificdas. Consecuentemente, la “memorización comprensiva” necesita de tiempo, pero no de un tiempo rutinario, mecánico y tedioso (como en el caso de la “memorización puntual y exacta”) para memorizar algo extraño e imposible (por ejemplo, un relato extenso), sino de un tiempo creativo y agradable (que pasa casi desapercibido) para fijar los ideas significativamente aprendidas. Tanto los alumnos como los docentes, necesitarán de la misma calidad del tiempo pedagógico para que las clases resulten productivas y atractivas a la vez.

Asimismo, coincidimos plenamente con las palabras Paris (2005):

 

[…] Si como docentes nos planteamos cómo ampliar en nuestros alumnos el campo lector y cómo superar las barreras inhibitorias de quienes por prejuicio se ubican entre los lectores excluidos –ya sea por no poseer atracción hacia la lectura o por no alcanzar a comprender lo leído- debemos enseñar en primer lugar que la lectura es un hábito adquirido y que su ejercicio continuo allana gradualmente las dificultades. Entonces la tarea se resume en una pregunta: ¿cómo HACEMOS lectores? […]  (Paris, 2005:7).

 

Pensamos, humildemente, que nuestra propuesta bibliográfica es una respuesta probable a la pregunta que nos formula Paris (2005). Pues, más allá de los contenidos geográficos a enseñar, nuestro objetivo primordial es inculcar el hábito de la lectura, fundamental para el desarrollo de ciudadanos libres, pensantes, creativos y curiosos. En otras palabras, el propósito fundamental es enseñar a Pensar, pues aprender a Pensar, es la principal herramienta que contarán los alumnos para progresar en sus estudios, oficios, profesiones, familias, y en la vida en general.

En varias oportunidades, los alumnos creen equivocadamente (en parte inducidos por los propios docentes) que durante las clases piensan, razonan y concluyen con autonomía. En realidad, hemos comprobado asiduamente que esto no ocurre. No porque sea algo inalcanzable de adquirir sino porque no se enseña. Tan simple como eso. Muchos alumnos piensan, razonan y concluyen con los mismos pensamientos, razonamientos y conclusiones de los docentes (también incluimos dentro de los docentes a la bibliografía aportada por el profesor). Es decir, no existe un proceso creativo, por mínimo que sea, por parte de los estudiantes.

Por ejemplo, muchas veces los docentes proponen a los alumnos que expliquen determinado proceso, que establezcan sus causas, que fundamentes las consecuencias, que aporten ejemplos, que lo relacionen con otros fenómenos presentes e históricos, etc. Hasta aquí todo está muy bien: las consignas buscan desarrollar tareas intelectuales. ¿Cuál sería el problema pedagógico entonces? Que los alumnos responden memorizando el pensamiento del docente (y su bibliografía) sobre el tema en cuestión. Lo más grave de todo esto, es que el docente evalúa la “producción” (reproducción memorística “puntual y exacta”) de los alumnos sin pedir nada nuevo de lo ya explicado por él mismo. Si no fuera así, ya se hubieron extinguido los legendarios “machetes”, ahora cada vez más tecnológicos, en cada instancia de evaluación escrita. Es más, nuestra propuesta pedagógica-didáctica es legalizar los “machetes” o “ayuda memoria”, si éstos son utilizados para poder construir pensamientos propios y originales.

Es totalmente obvio que los alumnos no deben partir de cero para desarrollar sus propias producciones. Consideramos que el docente debe proporcionar el marco teórico para la interpretación de los contenidos y ejercitar sobre las capacidades que deben adquirir los alumnos: comprender, clasificar, analizar, relacionar, sintetizar, etc. A partir de allí, tenemos una base para que los estudiantes puedan con cierta autonomía formarse en la producción creativa. Por supuesto, este proceso debe ser gradual y de acuerdo a las condiciones y las necesidades de los educandos. Sería necesario, entonces, ir incorporando progresivamente en todas las instancias del proceso de enseñanza-aprendizaje metodologías que estimulen la elaboración personal. Desde la explicación dialogada, el debate, las evaluaciones con “libro abierto” hasta los proyectos de investigación. Es la única forma de comprobar si los alumnos aprendieron o no. En otras palabras, los docentes necesitamos saber imperiosamente si los alumnos han realizado el proceso de “memorización comprensiva” analizado en los párrafos precedentes. Porque si el docente privilegia la “memorización repetitiva” es imposible que pueda verificar con exactitud si los alumnos han alcanzado razonar y comprender lo estudiado. 

En definitiva, la educación debiera fomentar el incremento de la “voz propia”, tan necesaria, en un mundo donde los individuos sufren el constante “bombardeo” de ideas y pensamientos ajenos. Lo importante es darse cuenta que uno está hablando (pensando) libremente y no reproduciendo acríticamente las palabras de los Otros. Más aún, cuando las palabras extrañas pertenecen a los grupos de Poderes antipopulares.

La presente obra está dirigida, principalmente, a docentes del nivel medio, alumnos del profesorado de educación primaria y secundaria, y a todos aquellos interesados en el mundo de la literatura y de las ideas.

En cuanto al formato del ensayo, el libro está divido en dos partes pensadas a partir de las dos grandes disciplinas geográficas: la geografía humana y la geografía física. A su vez, cada una de las partes está dividida en niveles, en relación con las subdisciplinas[2] involucradas en las referencias literarias: geografía urbana, geografía histórica[3], geografía cultural, geografía política, geografía económica, geografía social, cibergeografía, climatología, hidrología, hidrografía, cartografía y biogeografía. Luego, enunciamos el tema a tratar, seguido de una cita (que puede ser parcial o completa de acuerdo con el tamaño de la obra literaria) del texto que vamos a utilizar a manera de disparador del argumento a estudiar. Posteriormente realizamos un breve comentario sobre la cita y el tema analizado, y concluimos, con una propuesta didáctica tentativa.

 

 

 

PARTE I

DISCIPLINA: GEOGRAFÍA HUMANA

 

 

 

NIVEL I

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA URBANA

 

 

1. Tema: La ciudad difusa.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Las ciudades invisibles de Italo Calvino.

 

[…] Las gentes que encuentras, si les preguntas: -¿Pentesilea? -hacen un gesto circular que no sabes si quiere decir “Aquí” o bien: “Más allá”, o “Todo alrededor”, o si no “Del otro lado”.

-La ciudad –insistes en preguntar.

-Nosotros venimos a trabajar aquí por las mañanas –te responden algunos, y otros: -Nosotros volvemos aquí a dormir.

-Pero ¿la ciudad donde se vive? –preguntas.

-Ha de ser -dicen- por allá –y algunos alzan el brazo oblicuamente hacia una concreción de poliedros opacos, en el horizonte, mientras otros indican a tus espaldas el espectro de otros pináculos.

-¿Entonces la he dejado atrás sin darme cuenta?

-No, prueba a seguir adelante.

Continúas así, pasando de una periferia a la otra, y llega la hora de abandonar Pentesilea. Preguntas por la calle para salir de la ciudad, recorres el desgranarse de los suburbios desparramados como un pigmento lechosos; cae la noche; se iluminan las ventanas, ya escasas, ya numerosas.

Si escondida en un algún pliegue o bolsa de este resquebrajado distrito existe una Pentesilea reconocible y recordable para quien haya estado en ella, o si Pentesilea es solo periferia de sí misma y tiene su centro en cualquier lugar, he renunciado a entenderlo. La pregunta que ahora comienza a rondar en tu cabeza es más angustiosa: fuera de Pentesilea, ¿existe un fuera? ¿O por más que te alejes de la ciudad no haces sino pasar de un limbo a otro y no consigues salir de ella? (Calvino, 1998:239-241).

 

 

 

1.2. Comentario:

 

 

Conforme a Soja (2001), la ciudad de Los Ángeles representa el paradigma de la ciudad difusa: la ciudad sin centro, multipolar, diseminada, conectada por autovías y en la que los espacios públicos de encuentro y convivencia son sustituidos por recintos privados, donde las funciones cotidianas y el ambiente construido están subordinados a la lógica del consumo. Los Ángeles constituye “un ámbito que se libera de las grandes narrativas y de las ideologías supraordenadoras del modernismo, a través de un collage móvil de malls, autopistas y extensión (sub)urbana” (Silverstone, 1996:282). Asimismo, partiendo de la observación y el estudio de la ciudad de Los Ángeles, Nancy (2013:39) teoriza sobre el nuevo paradigma urbano imaginado por Calvino (1998) en Pentesilea:

 

[…] La ciudad [citè] designa hoy en día un conjunto de edificios de suburbio, con su territorio y sus referencias, lejos del “centro urbano” y lejos de la ciudad misma, trozo de ciudad distanciada de la ciudad, suelto como un iceberg a la deriva, flotando en un océano incierto.

La ciudad se busca con insistencia y se hunde de nuevo, se deja llevar por otra verdad diferente a la del subsuelo y los cimientos, que ella ha excavado. Va hacia otro ser u otra esencia, otro valor, e incluso otro nombre, conurbación, megalópolis. Algún día olvidará hasta ese nombre de “ciudad” (Nancy, 2013:39).

 

 

 

 

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué particularidades del Gran Buenos Aires comparten características con Pentesilea? Fundamentar.

 

 

2. Tema: Suburbanizaciones privadas.

 

 

2.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.

 

Las calles tienen nombre de pájaros. Golondrina, Batibú, Mirlo. No guardan un trazado lineal típico. Abundan los cul-de-sac, calles sin salida que terminan en una pequeña rotonda parquizada. Una especie de callejón más cotizado que el resto por ser menos transitado. Todos quisiéramos vivir en un cul-de-sac. En un barrio no cerrado, un callejón así desvelaría el sueño de quien lo tuviera que transitar, sobre todo de noche; temería ser asaltado, emboscado. En La Cascada no, no sería posible, uno puede caminar a la hora que sea, por donde sea, absolutamente tranquilo porque nada puede pasarle.

No hay veredas. La gente va en auto, moto cuatriciclo, bicicleta, carro de golf, scooter o rollers. Y si camina, camina por la calzada. En general, cualquier persona caminando que no lleve equipo de entrenamiento es empleada doméstica o jardinero. “Parquista” decimos en Altos de la Cascada en lugar de jardinero, seguramente porque ningún terreno baja de los mil quinientos metros cuadrados, y con ese tamaño un jardín se convierte automáticamente en parque.

Si uno levanta la cabeza no ve cables. Ni de luz, ni de teléfono, ni de televisión. Y por supuesto que hay de las tres cosas, solo que corren bajo tierra, ocultos, para preservar a Los Altos y sus habitantes de la contaminación visual. Los cables corren junto a la cloaca, en un zanjado paralelo. Los dos ocultos bajo tierra.

Tampoco se permite dejar a la vista tanques de agua, que son camuflados detrás de falsas paredes que los envuelven. Ni ropa tendida. La Oficina Técnica del barrio debe aprobar, junto con los planos de la casa, el lugar elegido para tender ropa, y si con posterioridad el vecino usa un sector que permite ver la ropa lavada desde las casas lindantes y alguien lo denuncia, es multado. Las casas son diferentes, ninguna casa pretende ser abiertamente copia de otra. Aunque lo sea. Imposible no parecerse cuando se deben respetar estéticas semejantes. O porque lo dice el código edilicio, o la moda (Piñeiro, 2005:27-28).

 

 

 

2.2. Comentario:

 

El trazado de los barrios cerrados guarda íntima relación con el “estilo de vida” de los residentes. Piñeiro (2006) hace referencia a la traza del country La Cascada. La percepción y el uso del espacio cotidiano en estos territorios privados marcan una diferencia tajante con la ciudad abierta. Por ejemplo, no hay temores en caminar de noche por cualquier tipo de calles. Lo que sucede, es que el los countries (al igual que los shoppings) la noche transita por los mismos tiempos serenos que el día. Pues, las calles de los barrios cerrados (y la de los shoppings) forman parte del esquema de una geografía interior, desvinculada de los peligros del espacio exterior. Por otro lado, las características de los desplazamientos permiten otra manera de discriminar a los vecinos de los empleados. La invisibilizacón de cables, tanques de agua, tendederos de ropa, es análoga al ocultamiento de la pobreza, que solo ingresa esterilizada en la categoría de “servicios varios” (empleadas domésticas, “parquistas”, agentes de seguridad privada, etc.).

Por otra parte, el diseño arquitectónico de las viviendas es bastante uniforme, tanto por el estilo de las casas (predominan tres expresiones arquitectónicas: la neoecléctica, la racionalista y la colonial), la repetición de los colores pastel, los inevitables pórticos de entrada, las ventanas-vidrieras, así como por la disposición abierta del espacio interno (Svampa, 2001).

 

 

2.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Es posible aventurar un estilo de vida country? Justificar.

 

 

2.1.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.

 

[…] “Mavi Guevara” fue la primera inmobiliaria manejada por alguien que conocía realmente La Cascada. Y a quien nosotros conocíamos. María Virginia Guevara. Virginia; nosotros nunca la llamábamos ni por el nombre completo ni por el abreviado, como si eso marcara una diferencia, porque María Virginia correspondía a un pasado que desconocíamos y el Mavi era un nombre impuesto para los negocios. Antes de que Virginia apareciera oficialmente en el rubro, las casas la vendíamos y comprábamos por intermedio de inmobiliarias de San Isidro, Martínez, incluso de Capital, con un manejo impersonal, donde nadie conocía a nadie y los agentes nos mostraban los inmuebles como si fueran separables del piso en el que estaban plantados. Virginia instaló un estilo distinto. Nadie como ella sabía de los tesoros que guardaba cada casa. Ni de los defectos. Sabía que acá las calles no son rectas paralelas como en la ciudad, que su trazado no responde a patrones establecidos. Después de mostrar tres casas, el empleado de una inmobiliaria cualquiera podía confundir el este con el oeste, y terminar llamando a la guardia porque Altos de la Cascada se le convertía en un laberinto del que no se podía salir ni siquiera volviendo sobre sus propios pasos. Como al Hansel del cuento que los pájaros le comieron las miguitas de pan, a los forasteros La Cascada les devora el sentido de la orientación, los atrapa en su trazado de caminos donde todo parece igual y diferente al mismo tiempo. Virginia podía salir con los ojos cerrados. Cualquiera de nosotros podría. Sabemos de memoria detrás de qué arboleda sale el sol. Detrás de la casa de quién se pone. En verano o en invierno, que no es lo mismo. A qué hora canta el primer pájaro, por dónde pueden cruzarse un murciélago o una comadreja […] (Piñeiro, 2005:62-63).

 

 

2.2.1. Comentario:

 

“El diseño laberíntico de algunas urbanizaciones cerradas dista de ser casual: el desconocido puede entrar, pero no puede salir si no conoce el mapa secreto de las vías que dan acceso a la salida, que es solamente una[4]” (Carman, 2003:172). Además de garantizar mayor seguridad, la trama irregular cumple el propósito de generar recorridos amenos y desalentar la alta velocidad de los automovilistas[5]. Solo los habitantes de los barrios cerrados, acostumbrados a vivir en un mundo acotado, conocen al detalle el trazado irregular de la planta urbana y todo el medioambiente que ésta incluye (animales, árboles, casas, posición del sol al amanecer y al atardecer, etc.).

 

 

Figura 1: Vallas reductoras de velocidad (Country Saint Thomas de Ezeiza).

(Fotografía: Romano, 2008).

 

 

2.3.1. Propuesta didáctica:

 

- Establecer analogías y diferencias entre la planta urbana de los countries y las villas de emergencia.

 

 

2.1.2. Cita bibliográfica: Betibú de Claudia Piñeiro.

 

[…] Interrumpe sus pensamientos y divagues un llamado de Carmen Terrada. Tenés mala voz hoy, le dice su amiga. Estoy pasando la segunda prueba de resistencia en La Maravillosa. La primera fue atravesar la barrera de entrada, ¿te acordás?, le pregunta Nurit [una periodista que se instaló en un country para investigar un homicidio]. Sí, me acuerdo, ¿y ahora con quién te peleaste?, quiere saber Carmen. Todavía con nadie, responde ella. Contame, insiste su amiga. Síndrome de abstinencia de ciudad: me estresan los árboles, me estresa el verde, me rompen poderosamente las pelotas el canto de los pájaros a las seis de la mañana, el chirrido de los grillos, las ranas que croan toda la noche; ¿sabés lo que necesito, Carmen? Un hombre amiga. No, cemento, mucho cemento y un café en la esquina de mi casa, responde Nurit. Y sigue: Imaginate lo que es salir a caminar por la calle y sentir que en este lugar no te podés llegar a cruzar con nadie que te conmueva, que todo lo que te rodea es naturaleza, deporte, vida supuestamente sana, y casas vacías. Porque aunque haya gente, no la ves si no es haciendo alguna actividad deportiva. Aunque sea trotando. Imaginate lo que es sentir que no puede suceder nada que te sorprenda, que no te puede pasar nada fuera de lo previsto, dice Nurit (Piñeiro, 2010:119).

 

 

2.2.2. Comentario:

 

Nurit planea la necesidad del complejo equilibro entre naturaleza y ciudad, intimidad y alteridad, orden y desorden, certeza y contingencia, tan imprescindibles para desarrollar una vida enriquecida por el entorno socionatural. Ya sea por defecto o por exceso, muchos barrios abiertos como la mayoría de los barrios cerrados están olvidando el justo medio aristotélico.

 

 

2.3.2. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué elementos aporta la ciudad pública que los barrios cerrados adolecen?

 

 

2.1.3. Cita bibliográfica: Betibú de Claudia Piñeiro.

 

Los lunes son los días que lleva más tiempo entrar en el Club de Campo La Maravillosa. La cola de empleadas domésticas, jardineros, albañiles, plomeros, carpinteros, electricistas, gasistas y demás obreros de la construcción parece no terminar nunca. Gladys Varela lo sabe. Por eso se maldice, ahí donde está, parada frente a la barrera de la que cuelga el cartel “Personal y proveedores”, detrás de por lo menos otras quince o veinte personas que, igual que ella, intentan entrar […] Todavía quedan tres hombres delante de ella […] A uno de los tres le lleva más tiempo el trámite porque no está registrado, entonces le piden el documento y le sacan una foto, y le precintan la bicicleta con un número de serie para que después salga con la misma bicicleta con la que entró. Y llaman al propietario para que autorice el ingreso. Antes de dejarlo pasar anotan la marca de la bicicleta, y el color, y el rodado, entonces Gladys se pregunta por qué además le precintan un número. ¿Será por si el que entra con la bicicleta encuentra una igualita pero más nueva, en mejor estado y sale con la otra? Demasiada suerte, piensa. Más que conseguir un boleto con número capicúa, o cantar cartón lleno en el bingo. Pero los hombres no se quejan del precinto, ni siquiera preguntan. Es lo que hay, reglas del juego. Aceptan. Y por un lado mejor, piensa Gladys, así uno puede demostrar cuando sale que no se llevó nada que no es suyo, que uno es decente. Mejor que anoten y que después no anden culpando porque sí […] Llega su turno, entonces Gladys entrega el papel. El guardia ingresa sus datos en la computadora y ella ve, de inmediato, su cara en la pantalla […] El guardia mira la pantalla y luego la mira a ella, lo hace dos veces, después le dice que pase. Unos metros más adelante otro guardia espera que abra la cartera. No hace falta que se lo pida, Gladys, y todos los que hacen la cola, conocen los pasos a seguir […] El guardia mueve las cosas dentro de la cartera de Gladys para ver qué hay. Ella le pide que anote en el formulario de ingreso de efectos personales el celular que trae en el bolsillo del buzo, el cargador del teléfono y un par de ojotas que lleva en la cartera. Se los muestra. El guardia anota. Lo demás no importa: pañuelos de papel; unos caramelos medios pegoteados; la billetera donde lleva el documento, un billete de cinco pesos y monedas para pagar el colectivo de vuelta; las llaves de su casa […] Eso no hace falta que lo anote, pero el celular, el cargador y las ojotas, sí. Ella no quiere tener problemas a la salida, dice (Piñeiro, 2010:11, 13-15).

 

 

 

2.2.3. Comentario:

 

Las requisas que les realizan a las personas que no son propietarios para poder ingresar a un barrio cerrado y desarrollar sus tareas laborales, manifiestan el carácter esencialmente privado de estas comunidades urbanas. La imagen que trasmite la narración de Piñeiro (2010) en la fila de entrada, se parece más el ingreso a una institución carcelaria que a un barrio. Lo que está muy claro es que se ingresa a un espacio de libertad restringida. En los countries, para los foráneos todo es privado, hasta los espacios “públicos”. Los que deben ingresar a trabajar ya lo toman como algo natural, así son las reglas (privadas), es lo que hay: en todas las entradas y salidas deben demostrar su decencia.

 

 

2.3.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué los barrios privados acentúan la diferenciación socioespacial?

 

 

 

2.1.4. Cita bibliográfica: Betibú de Claudia Piñeiro.

 

[...] El remisero llega a destino. La casa no es de las más importantes de La Maravillosa, pero sin embargo es mucho más grande, imponente y llamativa que ninguna otra que haya habitado nunca Nurit Iscar. El hombre abre el baúl, saca la valija, la deja junto a Nurit, y luego le da un comprobante de viaje para que le firme. Bueno, cualquier cosa que necesite, me llama, acá le dejo mi número, dice y le da una tarjeta de la remisería para la que el hombre trabaja. Me dijeron que todos los viajes están a cargo del diario, siempre trabajamos con El Tribuno, tienen cuenta con nosotros, así que usted quédese tranquila, me llama, y listo. Ah, perfecto, lo llamo, entonces. Eso sí, llámeme con tiempo, porque yo vivo en Lanús y llegar hasta acá me debe tomar dos horas, dos horas y media en hora pico. ¿Lanús?, repite ella. Lanús Oeste, aclara él. ¿Y qué hago si me duele la cabeza y necesito ir a una farmacia a comprar aspirinas? Yo le recomiendo que para esas emergencias pida el teléfono de una remisería de la zona en la guardia y que cuando vaya a comprar algo junte, stockee, le va a salir más barato que andar pidiendo un remisa cada vez que la falta alguna cosa. Claro, dice ella, voy a stockear. El remís se va, Nurit Iscar se queda un instante allí, sobre la grava gris, con la valija en una mano, las llaves de esa casa que no le pertenece en la otra, pensando en cuántas cosas tendría que stockear para no sentir que puede caer en cualquier momento en una emergencia de esas que, ella sabe, son insalvables (Piñeiro, 2010:102-103).

 

 

2.2.4. Comentario:

 

La escena muestra el aislamiento de la vida country para las personas ajenas a su estilo de vida. La periodista de la novela (Nurit Iscar) que se aloja en la country La Maravillosa, enviada por el diario El Tribuno a investigar un homicidio, no había tomado recaudos (pareciera ser por desconocimiento del hábitat de los emprendimientos cerrados) de las dificultades que implican los desplazamientos para los habitantes sin acceso a un vehículo particular. La esencia de la existencia en los countries gira alrededor de lo cerrado y lo privado. Solo el aislamiento funcional con el mundo exterior puede ser sorteado con facilidad a partir de la plena motorización privada de las familias (en casi todos los hogares existe más de un automóvil) residentes.

 

 

 

 

2.3.4. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué el transporte público no ingresa a los countries?

 

 

3. Tema: La ciudad pública.

 

 

3.1. Cita bibliográfica: Peón cuatro raviol de Jorge Ramos.

 

Buenos Aires,

análoga caligrafía,

urbana cartografía

igual a todas las albañilerías

cuchareadas

en sus posteriores días.

Ciudad insistente,

tautológica,

mimeográfica,

de interminables ecos cartesianos

tartamudeados a los cuatro vientos.

[...]  Buenos Aires,

ciudad de papel,

futura morada

de muchedumbre inmigrada,

enquilombada Babel,

menguante de españoles;

con premonitoria forma

de caja de ravioles

cocidos ordenadamente,

al dente,

en la cacerola de los nietos de Vignola.

 

[...] Anglófilos funcionarios,

a cara de perro,

la atravesaron

con caminos de hierro,

spaghetti ferroviarios

menos sabrosos, seguramente,

que aquel primer “spago” oriental

morfado por Marco Polo

en la corte del Kublai Kan.

 

Con la modernidad haussmanniana

llegaron las diagonales y el bulevar

para que alfiles y damas

se pasearan

de la Rosada al Congreso

y al Tribunal.

 

Por el capricho de algún rematador

las piezas se mezclaron

en la expansión

y los “malfatti” de la periferia

se escurrieron por el colador

de la ancestral tozudez

de la miseria.

 

Desafiando el tablero infinito

y la raviolada

desmesurada,

la cercaron despacito:

primero silos y docks

sobre el río sin arena,

después la General Paz

(trinchera poligonal)

y allá… en la puerta pampera

en estilo internacional,

Lugano uno y dos,

Soldati y Piedrabuena.

 

Con esta inmensa marea

de la América morena,

de tranvía, tren y ruta,

de remate en bañadera,

la Buenos Aires cuadrada

se estiró como gomera [...]

 

(Ramos, 2000:21-24)

 

 

 

3.2. Comentario:

 

Desde la creación del plano de la Ciudad de Buenos Aires de 1898-1904 se intentó difundir una ciudad “tautológica”, cuya intención era repetirse para integrar (desde lo físico y lo social) los nuevos fragmentos urbanizados. Este proceso de suburbanización fue ordenado por la cocción al dente de la “raviolada” (damero planificado). Aunque a partir de 1930, la “raviolada” fue desafiada por los “malfatti” (damero espontáneo) de la periferia, todavía (hasta comienzos de los años setenta) la “masa” constitutiva de la Buenos Aires moderna-inclusiva conservaba los ingredientes fundamentales que le permitía desplegarse con relativa elasticidad, sin mayores resquebrajamientos, como luego ocurrió en los años noventa con los barrios privados.

 

 

3.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué cambios ha sufrido el Gran Buenos Aires en la década de 1990?

 

 

4. Tema: La declinación del espacio público.

 

 

4.1. Cita bibliográfica: La esquina de Bernardo Verbitsky.

 

[...] Ellos formaban [en la esquina] una pandilla (una “barra” decían) que los sábados a la noche iban al mismo café que los demás días de la semana y allí se volvían a encontrar en la tarde del domingo a la vuelta del fútbol [...]  Álvarez fue el primero que había hecho la observación en sus críticas al espíritu rutinario del grupo: “al final uno ni la propia ciudad, ni el barrio conoce” [...] Cuando se cansaban del café no iban más allá que a la lechería o de las mesas vinosas del boliche de don Juan. Y si se aburrían de todos esos lugares, aseguraban su permanencia en la peluquería, que siempre era el lugar de paso para intercambio de opiniones y noticias y un mirador para obtener en cualquier momento el panorama integral del barrio (Verbitsky, 1953:24).

 

 

4.2. Comentario:

 

Nos atrevemos a decir que en el Gran Buenos Aires se está diluyendo el espacio público, de encuentro, de mezcla, que tuvo fundamental importancia en la formación de los barrios, en la primera mitad del siglo XX. Los componentes básicos de la esfera pública (la esquina, la plaza, el café, la biblioteca pública, el club, la sociedad de fomento, el comité político) que cumplían una gran tarea socializante e integradora entre los distintos sectores sociales y construían la identidad de los inmigrantes y criollos, han dejado de tener la presencia y significación de antaño.

 

 

4.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué en la actualidad la “barra de la esquina” tiene tan mala prensa?

 

 

5. Tema: Los territorios de la globalización.

 

 

5.1. Cita bibliográfica: El viaje del elefante de José Saramago.

 

[...] Si tal caso se diere, estamos autorizados a revelar que solimán gozará de un merecido descanso de dos semanas en esta conocida estancia turística, concretamente en una posada que tiene el nombre de am holen feld, lo que significa, nunca mejor dicho, tierra alta. Es natural que parezca extraño que una posada que todavía se encuentra en territorio italiano tenga nombre alemán, pero la cosa se explica si recordamos que la mayor parte de los huéspedes que aquí vienen son precisamente austríacos y alemanes a los que les gusta sentirse como encasa. Razones afines harán que un día, en el algarbe, como alguien tendrá el cuidado de escribir, toda playa que se precie no es playa sino beach, cualquier pescador fisherman, tanto da si le gusta como si no, y si de conjuntos turísticos, en vez de aldeas, se trata, quedemos sabiendo que lo más normal será que se diga holiday’s village, o village vacances, o ferienorte. Se llega al cúmulo de que no haya nombre para la tienda de modas porque es, en una especie de portugués de adopción, boutique, y, necesariamente, fashion shop en inglés, menos necesariamente mode en francés, y francamente modegeschäft en alemán. Una zapatería se presenta como shoes, y no se hable más del asunto. Y si el viajero pudiera buscar, como quien despioja, nombre de bares y buates, cuando llegue a sines todavía estaría en las primeras letras del alfabeto. Tan despreciado está en la lusitana organización que del algarbe se puede decir, en estas épocas en que bajan los civilizados hasta la barbarie, que es la tierra del portugués tal cual se calla. Así está bressanone (Saramago, 2011:244-245). 

 

 

5.2. Comentario:

 

El modelo económico postfordista iniciado, aproximadamente, en la década de 1980, está basado en la desindustrialización del mercado laboral. La mayor parte de la mano de obra se emplea, desde entonces, en el sector comercial y de servicios. Por tal motivo, los distintos territorios compiten entre sí para seducir a las inversiones del capitalismo globalizado direccionadas, principalmente, hacia aquellos sectores. Los espacios con atractivos turísticos son los que reciben el mayor interés de los capitalistas. Los lugares colonizados por el turismo civilizado (provenientes de los países centrales) conviertes a los territorios originales (bárbaros) en instrumentos de consumo económico y cultural. Los espacios, ya globalizados, comienzan a enmudecer para ser hablados por la lengua del conquistador.

 

 

5.3. Propuesta didáctica:

 

- Brindar ejemplos de espacios globalizados en Argentina.

 

 

6. Tema: La ciudad moderna.

 

 

6.1. Cita bibliográfica: Memorias del subsuelo de Fiódor Dostoievski.

 

[...] Para la vida humana cotidiana sería más que suficiente una conciencia humana ordinaria, o sea la mitad, la cuarta parte de la porción que le ha tocado al hombre ilustrado de nuestro desdichado siglo diecinueve y, en especial, al que tiene la particular desgracia de habitar en Petersburgo, la más abstracta y premeditada ciudad del globo terráqueo. (Hay ciudades premeditadas y no premeditadas) [...] (Dostoievski, 2011:6-7)

 

 

 

6.2. Comentario:

 

San Petersburgo fue fundada por el zar Pedro el Grande el 16 de mayo de 1703 con la intención de trasladar la capital (lo fue entre 1712 y 1918) a un sitio con salida al mar y convertirla en la "ventana de Rusia” hacia el mundo occidental europeo.

Dostoievski decía de San Petersburgo que es la ciudad más abstracta y premeditada del mundo. El concepto de abstracto deriva del término latino abstractus y hace referencia a cierta cualidad donde se excluye al sujeto o lo concreto, solo tiene existencia en el mundo de las ideas. Es una urbe premeditada porque nace como una entidad racional, es decir, una creación ex nihilio, preconcebida, tramada y planeada idealmente. De acuerdo con  Novosilzov (1997):

 

[...] [San Petersburgo] separa al pueblo y la "inteligentsia" rusa [...] La génesis de esta ciudad es fruto de un acto de voluntad que pretende vencer todos los obstáculos: el agua, las marismas, el clima del delta del rio Neva, para erigir en ese lugar pantanoso una ciudad con edificación monumental de aire europeo, donde apenas se conservan elementos de la arquitectura tradicional rusa en las iglesias. Planificada de manera consciente y racional, colaboran en su construcción arquitectos extranjeros: Leblond, Rastrelli, Quarenghi y Rossi, modelando su destino que sería convertirse en la metrópolis por excelencia, escenario para la literatura de tema urbano del siglo XIX en Rusia [...]  (Novosilzov, 1997).

 

En la operación de “abstracción” Pedro I separa, aísla, deja afuera a la historia, al pueblo como parte creadora de la ciudad. “El trazado simétrico y planificado de antemano (a diferencia de las ciudades con más antigüedad que muestran en su traza los agregados y reajustes dados a lo largo de una larga historia)” constituye un claro ejemplo de una “modernización desde arriba”, a partir de la concepción racional de un plan estratégico que busca conectar a la intelectualidad Rusia con la modernización europea (Berman, 1988:231).

 

 

 

 

 

6.3. Propuesta didáctica:

 

- Analizar las similitudes y diferencias entre la creación de San Petersburgo y las fundaciones de Brasilia y La Plata.

 

 

 

NIVEL II

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA HISTÓRICA

 

 

1. Tema: Colonialismo.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Una avanzada del progreso de Joseph Conrad.

 

[…] Carlier, que fumaba tabaco nativo en una corta pipa de madera, se contoneaba retorciéndose el mostacho y, vigilando a los guerreros con altanera indulgencia, le decía: “Hermosos animales. ¿Han traído huesos? ¿Sí? Ya era hora. Mira los músculos de ese tipo, el tercero empezando por el final. No me gustaría que me diera un puñetazo en la nariz. Bonitos brazos, pero las piernas por debajo de las rodillas no valen nada. No podría hacer de ellos buenos soldados de caballería.” Y luego, mirando complaciendo sus propias piernas, terminaba siempre diciendo: “¡Bah! ¡Apestan! ¡Tú, Makola! Lleva la manada hasta el fetiche (al almacén de todas las factorías se le llamaba fetiche, tal vez porque en él residía el espíritu de la civilización) y dales unos cuantos de esos cachivaches que guardas ahí. Prefiero verlos llenos de huesos y no de trapos” […] (Conrad, 1992:60 y 61).

 

 

1.2. Comentario:

 

La novela de Conrad trata sobre la explotación de marfil durante el reinado de Leopoldo II (rey de Bélgica) en el Congo belga. De la cita precedente surge la centralidad del concepto fetiche, pues en él reside el corazón del sistema capitalista. En el almacén (fetiche) de las factorías están las mercancías producto de la explotación colonial/capitalista. Marx ([1867] 1986:37) en El capital. Crítica de la economía política denominaba “el fetichismo de la mercancía” a la producción que llega al mercado “liberado” de los factores de producción que le dieron origen. Por lo tanto, cuando la mercancía arriba al almacén, al mercado, lo hace de manera despojada, independiente de su nacimiento, donde la luz fantasmagórica de la mercancía (fetiche) invisibiliza la oscuridad de la ignominia del capitalismo.

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- Investigar sobre la nueva tragedia de la explotación del coltan en el Congo.

- ¿Qué fetiche moderno oculta el genocidio producido por la “guerra del coltan”?

 

 

1.1.1. Cita bibliográfica: Cándido de Voltaire.

 

La primera jornada de nuestros dos viajeros fue bastante agradable, animados al verse dueños de más riquezas de las que podían acumularse entre Asia, Europa y África. Cándido, eufórico, grababa el nombre de Cunegunda en los árboles. En la segunda jornada, las marismas se tragaron a dos carneros de sus cargamentos; unos días más tarde otros dos carneros murieron de agotamiento; a continuación siete u ocho perecieron de hambre en el desierto; al cabo de unos días otros se despeñaron de los precipicios. Por último, después de cien días de caminata, solo les quedaban dos carneros. Cándido dijo a Cacambo:

-Amigo mío, qué poco duran las riquezas de este mundo; no hay nada más sólido que la virtud y la dicha de volver a ver a la señorita Cunegunda.

-Estoy de acuerdo –dijo Cacambo-; pero aún nos quedan dos carneros con más riquezas de las que pueda tener nunca el rey de España; y allá a lo lejos veo una ciudad que debe ser Surinam, territorio de los holandeses. Estamos llegando al término de nuestras desdichas y al comienzo de nuestra felicidad.

Cuando se acercaban a la ciudad, se toparon con un negro tumbado en el suelo, vestido con medio traje, es decir, con un calzón de tela azul, y al que le faltaban la pierna izquierda y la mano derecha.

-¡Eh! ¡Dios mío! –le habló Cándido en holandés-. ¿Qué haces ahí, amigo mío, en tan terrible estado?

-Estoy esperando a mi amo, el señor Vanderdendur, el famoso comerciante –contestó el negro.

-¿El señor Vanderdendur –dijo Cándido-, te ha tratado así?

-Sí señor –dijo el negro-, eso es lo que se estila. Cómo única vestimenta nos dan un calzón de tela azul dos veces al año. Al que trabaja en las azucareras y la muela le pilla el dedo, se le corta la mano; al que huye se le corta la pierna: yo he vivido ambas situaciones. En Europa se come azúcar a ese precio. Sin embargo, cuando mi madre me vendió por diez escudos patagones en la costa de Guinea, me decía: “Querido hijo, bendice a nuestros ídolos, adóralos siempre, harán que vivas feliz; tienes el honor de ser esclavo de nuestros señores los blancos, y con ello procuras la felicidad de tu padre y de tu madre”. ¡Qué lástima! No sé si conseguí hacerles felices, pero ellos no consiguieron que lo fuera yo. Los perros, los monos y los loros son mil veces menos desgraciados que nosotros; los curas holandeses que me han convertido repiten todos los domingos que nosotros somos hijos de Adán, los blancos y los negros. No busco explicaciones genealógicas; pero, si estos predicadores dicen la verdad, todos somos parientes. Sin embargo, deberéis admitir que no se puede tratar de peor manera a los parientes […] (Voltaire, 1994:88-90).

 

 

1.2.1. Comentario:

 

El comentario anterior sobre la explotación colonial esclavista del marfil en el Congo belga vale también para la obtención del azúcar en Surinam. Cuando el esclavo dice: “en Europa se come azúcar a ese precio”, no hace más que enunciar la fiebre, la codicia, por esa mercancía/fetiche. Nadie “reparaba” (comerciantes, religiosos, gobernantes), entonces, que para endulzar la vida europea, se aniquilaba la existencia de los esclavos en América.

 

 

1.3.1. Propuesta didáctica:

 

- Investigar ¿por qué la estructura actual de la economía de Surinam es neocolonial?

 

 

1.1.2. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.

 

Hong Kong no más que un islote cuya propiedad quedó certificada para Inglaterra por el Tratado de Nanking al finalizar la guerra de 1842. En unos pocos años el carácter colonizador de Gran Bretaña había instaurado allí una ciudad imponente y el puerto Victoria. La isla se halla ubicada en la embocadura del río Cantón, dista tan solo sesenta millas de la ciudad portuguesa de Macao, erigida en la ribera opuesta. Hong Kong debía necesariamente subyugar a Macao en la batalla mercantil, y ahora la mayor parte del tránsito chino se desarrolla en la ciudad inglesa. Los docks, los sanatorios, los muelles, los depósitos, una catedral gótica, la casa del gobernador, calles asfaltadas, todo haría pensar que una de las ciudades de los condados de Kent o Surrey, traspasando la esfera terrestre, se ha reubicado en ese punto de China, casi en las antípodas.

Passepartout se encaminó con las manos dentro de los bolsillos hacia el puerto Victoria, observando los palanquines, las carretillas de vela todavía utilizadas en el Celeste Imperio, y toda aquella multitud de chinos, japoneses y europeos que se amontonaban en las calles. Con leves diferencias, aquello era muy similar a Bombay, Calcuta o Singapur. Hay como una huella de ciudades inglesas semejantes alrededor del mundo.

Passepartout llegó al puerto Victoria. Allí en la embocadura del río Cantón, había una afluencia de buques de todas las naciones: ingleses, franceses, americanos, holandeses, naves de guerra y mercantiles, embarcaciones japonesas y chinas, juncos, sempos, tankas y aun barcos-flores que constituían jardines flotantes sobre las aguas […] (Verne, 2005:121).

 

 

1.2.2. Comentario:

 

La particularidad de Macao como enclave europeo en territorio chino desaparecería en 1842, al final de la Primera Guerra del Opio, cuando los británicos consiguieron la soberanía sobre la isla cercana de  Hong Kong, en la que se establecerían hasta 1997.

El puerto de Hong Kong [de aguas profundas] relegaría a Macao a un segundo plano en el ámbito comercial (http://es.wikipedia.org/wiki/Macao, 2013g).

 

Desde 1997 y 1999, Hong Kong y Macao respectivamente, pasaron a ser dos regiones administradas por la República Popular China. En la actualidad, China ha desplazado a Portugal y a Gran Bretaña del centro del comercio mundial. No solo ha recuperado parte de su histórico territorio sino que también ha avanzado (neocolonizando) comercialmente sobre sus pretéritos colonizadores y el resto del mundo. Ha sido notable, en los últimos años, el incremento del poder político, económico y territorial, a escala mundial, de la República Popular China. En conclusión, la geopolítica de los últimos tres siglos ha ido cambiando de eje: el siglo XIX tenía su centro en Europa (Gran Bretaña), el siglo XX en América (Estados Unidos) y lo que va del siglo XXI lo tiene en Asia (China).

 

1.3.2. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué función desempeñan Macao y Hong Kong en la globalización actual?

 

 

2. Tema: Inmigración de ultramar.

 

 

2.1. Cita bibliográfica: Las ingratas de Guadalupe Henestrosa.

 

[…] llegaron [los inmigrantes] a la pensión en un carro de caballos que traqueteó durante una hora por calles adoquinadas y llenas de árboles y casas de varios pisos, y gente bien vestida, y mendigos, y vendedores ambulantes, y personas negras como el carbón, y hasta un automóvil ruidoso y brillante. Nunca habían visto tanta gente y tanta riqueza, a excepción, claro está, de los oropeles del baile de primera clase que habían espiado colgados de un ventanuco de la cubierta. En el barco, los brillos y perfumes de los ricos estaban confinados a un salón, bien protegidos de los vahos de la chusma que se apiñaba en la bodega. Pero esa ciudad era otra cosa: todo estaba a la vista y se mezclaba sin orden ni concierto, como un gran campamento gitano descomunal. Crecía al paso del carro, latía cada vez más rápido, como un enjambre excitado, siguiendo un ritmo redoblado de martillazos y cascos de caballos […] (Henestrosa, 2002:20)  

 

 

2.2. Comentario:

 

Las divisiones socioespaciales que poseía el barco que transportaba a los inmigrantes de ultramar (de acuerdo al poder adquisitivo de sus pasajeros) finalizaban al momento de arribar a la Ciudad de Buenos Aires. Ya en el nuevo territorio todos sentían el aire fresco de la diversidad y de la convivencia social. Esto ya no ocurre. Ahora la ciudad es semejante al barco de la novela, constituida por una serie de compartimentos muy poco comunicados, caracterizados por la diferenciación y la segregación socioespacial.

 

 

 

2.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué la ciudad actual se asemeja a la nave que transportaba a los inmigrantes de ultramar del siglo pasado?

 

 

3. Tema: Economía ballenera.

 

 

3.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

[…] Hay que admitir que New Bedford es un lugar extraño. De no haber sido por nosotros, los balleneros, a día de hoy, esta porción de tierra estaría tan desolada como la costa de la península de Labrador. A decir verdad, parte de la campiña del interior parece tan devastada que asusta a cualquiera. Probablemente, dicha ciudad sea en la que más caro resulte vivir de toda Nueva Inglaterra. Cierto que es tierra de aceite, pero no como Canaán, que también da trigo y vino. No fluye leche por sus calles, ni en primavera las pavimentan con huevos frescos. A pesar de todo, en ninguna parte de América del Norte podrán verse más casas de hacendados, parques y jardines más vistosos que los de New Bedford. ¿De dónde habrán salido? ¿Cómo se les ocurriría plantarlos en esta tierra que no era sino escoria infértil?

Acérquense y contemplen los emblemáticos arpones de hierro que rodean aquella imponente mansión, y todas sus preguntas hallarán respuesta. Así es; todas esas pretenciosas casas, con sus jardines llenos de flores, proceden de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Todas ellas, desde la primera hasta la última, fueron arponeadas y arrastradas hasta aquí desde el fondo de los mares […] (Melville, 2008:45 y 46).

 

 

3.2. Comentario:

 

La industria ballenera desarrollada durante el siglo XIX puede ser considerada como un antecedente válido de globalización económica actual. Por lo tanto, la ciudad “global” de New Bedford gozaba de los beneficios que le otorgaba la producción de aceite de ballena, utilizado, entre otras cosas, como combustible de lámparas. Al respecto, Schaerer Contreras (2012) comenta:

 

[…] Durante esa “época de oro”, que duró hasta 1860, la caza de ballenas no sólo fue la principal industria de los Estados Unidos en cuanto a ingresos (en el mejor año, 8.000 ballenas rindieron 11 millones de dólares), volumen exportado (cuatro millones de litros al año, sólo a Europa) y número de trabajadores (aproximadamente 70.000, de los cuales unos 20.000 tripulaban los buques), sino que además fue la primera en tener un alcance global en el sentido actual del concepto. Explotaban todos los mares del mundo. No es extraño, entonces que, así como en el siglo XX, la política exterior de los Estados Unidos fue definida por la industria petrolera, en el siglo XIX, lo hiciera la industria ballenera. Una es substituto de la otra, como puede advertirse por el hecho de que la unidad de comercialización del petróleo, aún hoy, sea el barril de alrededor de 159 litros, que se empleaba para el transporte y comercio del aceite de ballena […] (Schaerer Contreras, 2012).

 

 

3.3. Propuesta didáctica:

 

- Relacionar la anexión de California y Hawaii a los Estados Unidos con la industria ballenera.

 

 

4. Tema: Economía ballenera vs. Monopolio comercial.

 

 

4.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

[…] Mientras la pesca de la ballena no llevó a cruzar el Cabo de Hornos, ninguna relación comercial, que no fuera de índole colonial, unía a Europa con la prolongada línea de opulentas posesiones españolas de la costa del Pacífico. Hubo de ser un ballenero el primero en abrir una brecha en la férrea política que la corona española mantenía en aquellas colonias; y si dispusiera del espacio para hacerlo, podría demostrar que, gracias a los balleneros, se logró al fin la liberación de Perú, Chile y Bolivia del yugo despótico de España, y la democracia arraigó para siempre en esos países […] (Melville, 2008:105).

 

 

 

 

 

4.2. Comentario:

 

En referencia a la importancia de la actividad ballenera desarrollada en el Pacífico Sur, en relación con la liberalización de la actividad comercial, Flores Guzmán (2011) expresa:

 

[…] el monopolio español en el Pacífico fue socavado por la masiva intrusión de barcos balleneros anglo-estadunidenses que llegaron amparados por los tratados de pesca de 1790 y 1795. Al combinar la pesca con el contrabando, los balleneros llevaron, tal vez sin proponérselo, al colapso de los sistemas de control del comercio extranjero. La apertura de la navegación al tráfico ballenero desempeñó, en consecuencia, una participación significativa en el desmantelamiento del monopolio comercial español en aguas del Pacífico sudamericano (Flores Guzmán, 2011).

 

 

4.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿El librecambio es una condición esencial para la democracia y el desarrollo económico? Debatir.

- ¿Por qué a mediados del siglo XIX Bolivia poseía costa en el océano Pacífico?

 

 

5. Tema: Cultivo de cacao en Brasil.

 

 

5.1. Cita bibliográfica: Cacao de Jorge Amado.

 

Nosotros ganábamos tres mil quinientos por día y parecíamos satisfechos. Reíamos y bromeábamos. Sin embargo, ninguno lograba ahorrar un centavo siquiera, La proveeduría se llevaba todo nuestro salario. La mayoría de los trabajadores debían dinero al coronel y estaban atados a la hacienda. También, ¿quién entendía las cuentas de João Vernelho, el administrador de la proveeduría? Éramos casi todos analfabetos. Debíamos… Honorio debía más de novecientos mil réis, y ahora no podía hacerse tratar. Un paludismo crónico casi le impedía caminar.

[…] João Vernelho asentaba en un enorme libro de cuentas las compras de los trabajadores. Solo él y el patrón sabían los precios. Estábamos obligados a comprar en la proveeduría de la hacienda. No era de sorprender que nunca teníamos saldo a favor […] (Amado, 2012:13 y 88).

 

 

5.2. Comentario:

 

Las plantaciones de cacao en Brasil durante el siglo XIX, estaban conformadas (como la mayoría de las explotaciones agropecuarias en América Latina), por grandes extensiones de tierras concentradas por inescrupulosos terratenientes (llamados coroneles en Bahía). Los trabajadores poseían condiciones laborales de semi-esclavitud, que los obligaba a trabajar de sol a sol y a gastar lo poco que ganaban en la proveeduría de la plantación. Los coroneles controlaban, a su merced, desde los sueldos hasta el precio de las mercancías que vendían a sus asalariados. Era un negocio sin desperdicio: todo quedaba en “casa” (de los patrones). Sin embargo, la condición del trabajador explotado del siglo XIX es “superior” a la situación del excluido de finales del siglo XX y del siglo XXI. Feinmann (2012) lo explica del siguiente modo:

 

El explotado le es sustancial, indispensable al sistema: es por la explotación del explotado que el sistema funciona. El explotado –aun dentro de su desdicha- pude decir: “existen por medio de mi explotación, de mi hambre, de mi dignidad”. Pero tiene una secreta dignidad: la de ser necesario. Esta secreta dignidad no la tiene el excluido de la economía de libre mercado de fin de siglo [XX]. El excluido es un innecesario. El sistema no lo necesita para existir. Por lo contrario: el sistema lo excluye, lo arroja de sí, le exhibe cotidianamente su absoluta insustancialidad […] Este es el genocidio estructural de capitalismo del siglo XXI. ¿Por qué el capitalismo ha llegado al genocidio? Porque no necesita mano de obra, fuerza de trabajo. O solo la necesita especializada. O la necesita en servicios. O la necesita muy escasamente. El resto sobra. El sistema globalizador los constituye en tanto sobrantes y es esta condición la que los llevará a morir (Feinmann, 2009a:73-74 y 116).

 

 

5.3. Propuesta didáctica:

 

- Ver la película Quebracho y analizar las condiciones laborales en la explotación de tanino  realizada por la compañía La Forestal en Argentina.

 

5.1.1. Cita bibliográfica: Cacao de Jorge Amado.

 

[…] –Ésta [habla de Ilhéus] parece una tierra maldita. En Ceará me dijeron que acá había dinero a manos llenas…

-Dinero hubo hace unos dos años. El cacao llegó a los cuarenta mil-réis por día.

-¿Juntaron dinero?

-No podíamos… Aumentó todo: el charqui, la harina, el feijão. A nadie le sobraba un céntimo. Para nosotros es lo mismo que el cacao se venda caro o barato. Para los coroneles es distinto. Yo hasta me alegro cuando el cacao baja… […] (Amado, 2012:43-44).

 

 

5.2.1. Comentario:

 

La explotación del cacao formaba parte de una economía de enclave. Es decir, una actividad muy vinculada a la exportación pero desintegrada del desarrollo (entendido como generador de progreso socioeconómico de toda la población) del mercado interno. Es más, la suba del precio internacional de la materia prima exportable (en este caso el cacao, pero a menudo el incremento también afectaba a otros productos primarios) repercutía negativamente sobre el ingreso de los trabajadores. Pues, dicha suba (sumada a otros commodities exportables) provocaba el aumento de precio (inflación) de los productos comestibles internos. Por lo tanto, si hubiera un aumento de sueldo y éste fuera igualado o superado por la inflación del valor de los alimentos, el incremento del salario sería nominal pero no real. Los únicos que se apropiaba de la renta extraordinaria de la suba de precios internacionales (y a su vez del aumento de los precios internos: a través de las ventas de las proveedurías de las plantaciones) eran los terratenientes.

 

 

5.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué en Argentina no hubo un sistema de producción agrícola basado en el monocultivo?

 

 

6. Tema: El Riachuelo.

 

 

6.1. Cita bibliográfica: Amalia de José Mármol.

 

[…] –Vamos a ver; en los cinco meses que usted estuvo en casa de doña Amalia ¿qué hombres entraban de visitas todas las noches?

-Ninguno, señora.

-¿Cómo ninguno?

- Ninguno, señora. En los meses que he estado, no he visto entrar a nadie de visita de noche.

-¿Y estaba usted en la casa a esas horas?

-No salía de casa, porque muchas noches, si había luna, enganchaba los caballos y llevaba a la señora a la Boca, donde se bajaba a pasear a orillas del Riachuelo.

-¿A pasear? ¡Qué señora tan paseandera!

-Sí, señora, llevaba a la niña doña Luisa y paseaba con ella sola […] (Mármol, 2010:107).

 

 

6.2. Comentario:

 

La novela está ambientada hacia 1840, época en que Rosas realizaba una furiosa persecución sobre los opositores (unitarios). Durante ese tiempo en el sur de la ciudad de Buenos Aires existían barrios aristocráticos que utilizaban la ribera (todavía limpias) del Riachuelo para sus paseos. Recordemos que fue a partir de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, donde la aristocracia porteña se traslada masivamente hacia el norte de la ciudad.

El Riachuelo comienza a contaminarse de manera importante, aproximadamente, a partir de 1860. Brailovsky (2006b) hace referencia a la primera muerte del Riachuelo:

 

[…] Por decreto del 10 de Febrero de 1860 se prohíbe que se arrojen al Riachuelo los desperdicios de la faena de los saladeros por la necesidad urgente de disminuir la putrefacción de las aguas.

Y como no pasó nada, en 1868, a impulsos de la epidemia de cólera, el gobernador Alsina ordena a los saladeros destruir los residuos en otra forma que no fuera arrojarlos al Riachuelo y mantener las instalaciones en perfecto estado de higiene. También les prohibía efectuar la faena del ganado en ese lugar […] (Brailovsky,  2006b:218-219).

 

6.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué los paseos se realizaban si había luna?

- Investigar sobre las causas de las sucesivas muertes del Riachuelo.

 

 

7. Tema: La ciudad industrial.

 

 

7.1. Cita bibliográfica: Tiempos difíciles de Charles Dickens.

 

Coketown, hacia donde los señores Bounderby y Gradgrind caminaban ahora, constituía el triunfo del realismo; estaba esa población tan horra de fantasía como la misma señora Gradgrind. Vamos a dar la nota tónica de Coketown antes de empezar la canción.

Era una ciudad de ladrillo rojo, es decir, de ladrillo que había sido rojo si el humo y la ceniza se lo hubiesen consentido; como no era así, la ciudad tenía un extraño color rojinegro, parecido al que usan los salvajes para embadurnarse la cara. Era una ciudad de máquinas y de altas chimeneas, por las que salían interminables serpientes de humo que no acababan nunca de desenroscarse, a pesar de salir y salir sin interrupción. Pasaba por la ciudad un negro canal y un río de aguas teñidas de púrpura maloliente; tenía también grandes bloques de edificios llenos de ventanas, y en cuyo interior resonaba todo el día un continuo traqueteo y temblor y en el que el émbolo de la máquina a vapor subía y bajaba con monotonía. Contenía la ciudad varias calles anchas, todas muy parecidas, además de muchas calles estrechas que se parecían entre sí, que entraban y salían de sus casas a idénticas horas, levantando en el suelo idénticos ruidos y pasos, que se encaminaban hacia idéntica ocupación y para las que cada día era idéntico al de ayer y al de mañana y cada año era una repetición al anterior y del siguiente.

Estas características de Coketown eran, en lo fundamental, inseparables de la clase de trabajo en el que hallaba el sustento; como contrapartida, producía ciertas comodidades para la vida que hallaban colocación para todo el mundo y algunos lujos que formaban parte (no quiero preguntar hasta qué punto) de la elegancia de las damas, a las que era insoportable hasta el nombre mismo de la ciudad. Los rasgos restantes teníalos la ciudad por voluntad propia, y eran los que detallamos a continuación.

  En Coketown no se veía por ninguna parte cosa que no fuese rigurosamente productiva. Cuando los miembros de un credo religiosos levantaban en la ciudad una capilla (y esto lo habían hecho los miembros de dieciocho credos religiosos distintos), construían una piadosa nave comercial de ladrillo rojo, colocando a veces encima de ella una campana dentro de una jaula de pájaros, y esto únicamente en algunos casos muy decorativos. Había una solitaria excepción: la iglesia nueva. Era un edificio estucado, con un campanario cuadrado sobre la puerta de entrada, rematado por cuatro pináculos que parecían patas de palo muy trabajadas. Todos los rótulos públicos de la ciudad estaban pintados, uniformemente, en severos caracteres blancos y negros. La prisión se parecía al hospital; el hospital pudiera tomarse por prisión, la Casa consistorial podría ser lo mismo prisión que hospital, o las dos cosas a un tiempo, o cualquiera otra cosa, porque no había en su fachada rasgo alguno que se opusiese a ello. Realismo práctico, realismo práctico, realismo práctico; no se advertía otra cosa en la apariencia externa de la población, y tampoco se advertía otra cosa que realismo práctico en todo lo que era puramente material. La escuela del señor M’Choakumchil era realismo práctico, la escuela de dibujo era realismo práctico, las relaciones entre el amo y el trabajador eran realismo práctico y todo era realismo práctico, desde el hospital de Maternidad hasta el cementerio; todo lo que no se podía expresar en números ni demostrar que era posible comprarlo en el mercado más barato para venderlo en él más caro no existía, no existirá jamás en Coketown hasta el fin de los siglos. Amén […] (Dickens, 1969a:30-32).

[…] El Banco no ofrecía ningún contraste con la monotonía absoluta de la población. Era otro edificio más de ladrillo rojo, con contraventanas exteriores negras, persianas interiores verdes, puerta de calle negra con dos escalones blancos, chapa de bronce en la puerta, punto y aparte de bronce para manillar. Su grandor era el doble que el de la casa del señor Bounderby, de igual manera que otras casas eran la mitad y hasta una sexta parte del grandor de la del señor Bounderby; pero en todos los demás detalles respondía exactamente al patrón general […] (Dickens, 1969b:8).

 

 

7.2. Comentario:

 

La ciudad carbón (Coketown) fue constituida por la razón instrumental positivista, al servicio de la Revolución Industrial. Todo estaba concebido en función de la producción, al amparo de la incipiente sociedad industrial.

La ciudad industrial es hija de Prometeo: una divinidad amiga y benefactora de los hombres. Según cuenta la mitología, Zeus (la divinidad máxima griega) había privado a los hombres del fuego ante un engaño de Prometo. Pero éste supo robarlo para devolvérselo a los seres humanos. Sin el fuego la humanidad no hubiera progresado. Por lo tanto, la ciudad industrial, es hija de la Modernidad, de los fuegos que posibilitan que el carbón entre en combustión y así funcionen los hornos y las chimeneas de las factorías. En cambio, la ciudad postindustrial, es la hija dilecta de Hermes, “[…] Hermes, el mensajero, el personaje más insospechado por la Modernidad, hoy es el gran protagonista” (Pérgolis, 1998:70).

 

Serres (1995) expresa:

 

 Ahora vivimos en una inmensa mensajería, en la que la mayoría trabajamos de mensajeros: soportamos menos masas, encendemos menos fuegos, pero transportarnos mensajes que, a veces, gobiernan a los motores […] Esta es la revolución inesperada; mientras que los trabajos y las obras solo alcanzaron, entonces y ahora, salvo accidente, a lo local, Hermes cambia lo global: operadores, trabajadores, obreros de universo, los Ángeles[6] tejen un mundo diferente. Lo vemos, lo escuchamos, reaccionamos, en tiempo real, frente a sus señales, cuyas llamadas actúan sobre nosotros, al mismo tiempo […]  (Serres, 1995:118 y 121).

 

El realismo práctico (el fin utilitario) enfatizado por Dickens invadía todo, avanzaba desde lo material, lo construido, hasta el último recoveco de la sociedad civil. En contraste, de acuerdo con Amendola (2000):

 

[…] En la ciudad postmoderna la irreductible tensión estructural entre realidad e imaginación se reduce y tiende a disolverse: los límites se vuelven inciertos y los propios conceptos tienden a confundirse. En la ciudad nueva contemporánea la difícil relación entre realidad e imaginación es superada con la producción de escenarios urbanos de sueño y de deseo a los cuales las personas de la ciudad pueden acceder sin solución de continuidad de la experiencia cotidiana […] (Amendola, 2000:63).

 

La ciudad postmoderna, menos vinculada con la economía real (producción industrial) y cada vez más relacionada con la economía simbólica (sistema financiero, comercio, turismo), “está orientada hacia el exterior. Ella debe, antes que nada, gustar para atraer personas y capitales y para estimular el consumo” (Amendola, 2000:131).

El realismo práctico, la razón instrumental positivista, estaba representado por la industria. En tal sentido, Amendola (2000) expresa:

 

[…] La gran emergencia del Londres victoriano de Dickens era la fábrica. El dominio de la industria sobre la sociedad civil no era solo cultural, político o económico, sino también físico y tipológico. El edificio-fábrica constituía el pivote de la organización y la imagen del cotidiano urbano. En la época se podía escribir con tranquilidad que la escuela se parecía a las oficinas, las oficinas al hospital, el hospital al cuartel, y que todos se parecían a la fábrica. Hoy, en la ciudad postindustrial, orientada hacia el exterior y basada en las transacciones simbólicas, los lugares de trabajo tienden a parecerse cada vez más a los del ocio.

En la ciudad nueva, la opulencia que se proyecta para gustar, la universidad se parece al hospital, el hospital a la oficina, la oficina a la plaza, y todos se parecen al shopping mall (Amendola, 2000:131-132).

 

 

La ciudad postmoderna surge sobre fragmentos privilegiados de la urbe moderna. No nació para integrar, expandir derechos y ciudadanía, sino para gustar. Amendola (2000) afirma:

 

[…] En los intersticios y encima de los depósitos de la vieja ciudad, administradores municipales y agentes inmobiliarios crean la ciudad postmoderna de la imagen, la diferenciación social y del espectáculo. Una ciudad nueva con una población también nueva. Los viejos edificios son rehabilitados, restaurados y lanzados en el mercado para un público dotado de un capital financiero y cultural adecuado a una residencia y servicios de tipo superior. No se recuperan solo las casas individualmente; son áreas enteras el objeto de las intervenciones de recuperación y de puesta en valor. Es la gentrificación (Figura 2), término que indica el recambio de la población de un área mediante la introducción de grupos sociales superiores atraídos por intervenciones de recuperación, tanto inmobiliarias como urbanas (Amendola, 2000:29).

 

 

 

  Figura 2: Etapas de la gentrificación de un barrio (http://iconoclasistas.com.ar,  08/10/2012).

 

Las Olimpiadas de Londres 2012 han producido el renacimiento (proceso de gentrificación) de la ciudad carbón de Dickens. Newman (2012) comenta:

 

[…] Esto [el clásico East End de Charles Dickens], históricamente, es el lado oscuro de Londres. Que la industria naviera y las manufacturas se concentren río abajo es consecuencia natural de la proximidad con el Támesis, y del hecho de que el río corra hacia el este. Más allá de los muros de la City, la industria tóxica -curtiduras, mataderos, hornos para la fundición de plomo- podía operar sin la mínima supervisión. Desde el oeste soplaban vientos que lanzaban el hedor justo por el East End, lejos del perfumado aire del gentil poniente. La revolución industrial y la expansión del Imperio Británico durante la monarquía de la reina Victoria exacerbaron la sordidez. La enorme demanda de estibadores apretujó a más residentes obreros dentro de una zona inflamada por la inmigración. Las viviendas sobrepobladas proliferaron. Los deficientes servicios sanitarios propagaron las enfermedades. “Un barrio poco agradable”, observó Sam Weller en Los papeles póstumos del club Pickwick, de Dickens […] En 2005, el Comité Olímpico Internacional concedió los Juegos Olímpicos de 2012 a Londres. La ciudad anunció que usará los juegos como una oportunidad para transformar East London y atacar “la pobreza, el desempleo, la falta de habilidades y la mala salud”. Jack Straw, entonces secretario de Asuntos Exteriores, prometió que los Juegos Olímpicos serían “una fuerza para la regeneración” […] “El East End de Londres es un mundo en sí mismo”, escribió Charles Dickens. La constelación de rascacielos en el distrito financiero de Canary Wharf es un mundo dentro de ese mundo, construido en muelles abandonados en los sesenta, cuando el transporte marítimo se mudó río abajo a aguas más profundas […] (Danny Dorling, profesor de geografía humana de la Universidad de Sheffield) Explica que East London se ha convertido en un nexo high-tech debido a su accesibilidad, su proximidad con la ciudad y la “vibra común”. “La zona está llena de artistas, restauranteros y minoristas, gente que quiere hacer cosas a su modo” […] Después de los Jugos Olímpicos, los edificios cobraran nueva vida como centros deportivos comunitarios y la villa de los atletas se convertirá en viviendas privadas; la mita, se dijo, destinada a compradores de bajos recursos. La abundancia de la regeneración se derramará sobre la zona circundante. Westfield Stratford City, uno de los centros comerciales más grandes de Europa, acababa de abrir sus puertas en Stratford, entrada a las Olimpiadas, con 176.515 metros cuadrados de tiendas de marca […] ¿Pero los que viven ahí se beneficiarán realmente? ¿O terminará siendo otro Canary Wharf, un Vaticano amurallado, como lo llamó un académico urbanista, que solo acentuará la brecha económica? […] (Newman, 2012:47-49 y 56).

 

Las áreas gentrificadas constituyen “ciudades dentro de ciudades, como matrioshkas rusas, contenedores que solo funcionan puertas adentro, cerco adentro, muro adentro; adentro” (Ferreiro, 1999:65). En este sentido, los interrogantes precedentes sobre la renovación del barrio de Dickens, surgen de la malograda experiencia histórica. Pues, los administradores municipales y los agentes inmobiliarios, asociados en el negocio, utilizan los “futuros” beneficios sociales de la renovación urbana para legitimar el proyecto (negocio) ante la sociedad.

La preocupación por la cuestión física de la ciudad (renovación urbana) separada de la problemática social, muestra un proyecto de ciudad excluyente. Para observar esta ideología a nivel local, es relevante lo que comentan Cosacovi y Jajamovich (2012): 

 

[…] El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presentó el Modelo Territorial Buenos Aires 2010-2060, un instrumento de diagnóstico y orientaciones para alcanzar “la ciudad deseada” […] el Modelo Territorial retoma una preocupación propia de tradiciones progresistas y populares, como ser la necesidad de achicar la brecha entre el norte y el sur de la ciudad. En tal sentido, la política urbana sugerida apunta a valorizar económicamente la Zona Sur como modo de reducir la brecha con la Zona Norte. Sin embargo, esas políticas de apreciación dejan de lado un aspecto crucial. Sin medidas paliativas (como ser, políticas de vivienda, créditos hipotecarios, control de alquileres, uso de instrumentos de recuperación de plusvalías urbanas, etc.) los aumentos del precio del suelo traen aparejados fenómenos de desplazamiento de población de menores recursos.

Así, cabe interpretar indicadores como el de “equitatividad en el valor del suelo”. Según el Modelo Territorial, tal indicador permite comprender la diferencia territorial existente entre el norte y el sur de la CABA y se lo considera ilustrativo del grado de desigualdad en la valorización social de las diferentes zonas de Buenos Aires. Del modo en que está construido ese indicador, si el valor del suelo crece en las zonas “deprimidas”, estamos ante una situación de mayor equitatividad. Esto deja de lado lo que acontece con las posibles “víctimas” de ese aumento del valor, es decir, la población de menores recursos imposibilitada de afrontar aumentos de alquileres o gentrificaciones comerciales. El desplazamiento de parte de esa población no sería algo accidental o aleatorio. Existe abundante bibliografía y experiencias de gestión que indican que, para evitarlo, el Estado debe actuar antes de que se dispare la valorización del suelo ya que, posteriormente, las actuaciones se vuelven más complejas en términos políticos y económicos. (Cosacovi y Jajamovich, 2012) 

 

 

 

7.3. Propuesta didáctica:

 

- Proporcionar ejemplos de gentrificación en la Ciudad de Buenos Aires.

 

 

 

 

 

 

8. Tema: Monopolio de la producción y exportación bananera.

 

 

8.1. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

 

[…] No hubo, sin embargo, mucho tiempo para pensarlo, porque los suspicaces habitantes de Macondo apenas empezaban a preguntarse qué cuernos era lo que estaba pasando, cuando ya el pueblo se había transformado en un campamento de casas de madera con techos de zinc, poblado por forasteros que llegaban de medio mundo en el tren, no solo en los asientos y plataformas sino hasta en el techo de los vagones. Los gringos, que después llevaron sus mujeres lánguidas con trajes de muselina y grandes sombreros de gasa, hicieron un pueblo aparte al otro lado de la línea del tren, con calles bordeadas de palmeras, casas con ventanas de redes metálicas, mesitas blancas en las terrazas y ventiladores de aspas colgados en el cielorraso, y extensos prados azules con pavorreales y codornices. El sector estaba cercado por una malla metálica, como un gigantesco gallinero electrificado que en los frescos meses de verano amanecía negro de golondrinas achicharradas. Nadie sabía aún qué era los que buscaban, o si en verdad no eran más que filántropos, y ya habían ocasionado un trastorno colosal, mucho más perturbador que el de los antiguos gitanos, pero menos transitorio y comprensible. Dotados de recursos que en otra época estuvieron reservados a la Divina Providencia, modificaron el régimen de lluvias, apresuraron el ciclo de las cosechas, y quitaron el río de donde estuvo siempre y lo pusieron con sus piedras blancas y sus corrientes heladas en el otro extremo de la población, detrás del cementerio. Fue en esa ocasión cuando construyeron una fortaleza de hormigón sobre la descolorida tumba de José Arcadio, para que el olor a pólvora del cadáver no contaminara las aguas. Para los forasteros que llegaban sin amor, convirtieron la calle de las cariñosas matronas de Francia en un pueblo más extenso que el otro, y un miércoles de gloria llevaron un tren cargado de putas inverosímiles, hembras babilónicas adiestradas en recursos inmemoriales, y provistas de toda clase de ungüentos y dispositivos para estimular a los inermes, despabilar a los tímidos, saciar a los voraces, exaltar a los modestos, escarmentar a los múltiples y corregir a los solitarios. La Calle de los Turcos, enriquecida con luminosos almacenes de ultra marinos que desplazaron los viejos bazares de colorines, bordoneaba la noche del sábado con las muchedumbres de aventureros que se atropellaban entre las mesas de suerte y azar, los mostradores de tiro al blanco, el callejón donde se adivinaba el porvenir y se interpretaban los sueños, y las mesas de fritangas y bebidas, que amanecían el domingo desparramadas por el suelo, entre cuerpos que a veces eran de borrachos felices y casi siempre de curiosos abatidos por los disparos, trompadas, navajinas y botellazos de la pelotera. Fue una invasión tan tumultuosa e intempestiva, que en los primeros tiempos fue imposible caminar por la calle con el estorbo de los muebles y los baúles, y el trajín de carpintería de quienes paraban sus casas en cualquier terreno pelado sin permiso de nadie, y el escándalo de las parejas que colgaban sus hamacas entre los almendros y hacían el amor bajo los toldos, a pleno día y a la vista de todo el mundo. El único rincón de serenidad fue establecido por los pacíficos negros antillanos que construyeron una calle marginal, con casas de madera sobre pilotes, en cuyos pórticos se sentaban al atardecer cantando himnos melancólicos en su farragoso papiamento. Tantos cambios ocurrieron en tan poco tiempo, que ocho meses después de la visita de míster Herbert los antiguos habitantes de Macondo se levantaban temprano a conocer su propio pueblo.

-Miren la vaina que nos hemos buscado solía decir entonces el coronel Aureliano Buendía-, no más por invitar un gringo a comer guineo.

Aureliano Segundo, en cambio, no cabía de contento con la avalancha de forasteros. La casa se llenó de pronto de huéspedes desconocidos, de invencibles parranderos mundiales, y fue preciso agregar dormitorios en el patio, ensanchar el comedor y cambiar la antigua mesa por una de dieciséis puestos, con nuevas vajillas y servicios, y aun así hubo que establecer turnos para almorzar […] El coronel Aureliano Buendía, persuadido de que la mayoría de quienes entraban a saludarlo en el taller no lo hacían por simpatía o estimación, sino por la curiosidad de conocer una reliquia histórica, un fósil de museo, optó por encerrarse con tranca y no se le volvió a ver sino en muy escasas ocasiones sentado en la puerta de la calle. Úrsula, en cambio, aun en los tiempos en que ya arrastraba los pies y caminaba tanteando en las paredes, experimentaba un alborozo pueril cuando se aproximaba la llegada del tren. “Hay que hacer carne y pescado”, ordenaba a las cuatro cocineras, que se afanaban por estar a tiempo bajo la imperturbable dirección de Santa Sofía de la Piedad […] El tren llegaba a la hora de más calor. Al almuerzo, la casa trepidaba con un alboroto de mercado, y los sudorosos comensales, que ni siquiera sabían quiénes eran sus anfitriones, irrumpían en tropel para ocupar los mejores puestos en la mesa, mientras las cocineras tropezaban entre sí con las enormes ollas de sopa, los calderos de carnes, las bangañas de legumbres, las bateas de arroz, y repartían con cucharones inagotables los toneles de limonada. Era tal el desorden, que Fernanda se exasperaba con la idea de que muchos comían dos veces, y en más de una ocasión quiso desahogarse en improperios de verdulera porque algún comensal confundido le pedía la cuenta. Había pasado más de un año desde la visita de míster Herbert, y lo único que se sabía era que los gringos pensaban sembrar banano en la región encantada que José Arcadio Buendía y sus hombres habían atravesado buscando la ruta de los grandes inventos. Otros dos hijos del coronel Aureliano Buendía, con su cruz de ceniza en la frente, llegaron arrastrados por aquel eructo volcánico, y justificaron su determinación con una frase que tal vez explicaba las razones de todos.

-Nosotros venimos -dijeron- porque todo el mundo viene […] (García Márquez, 2012:274-277). 

 

 

8.2. Comentario:

 

No cabe ninguna duda que la llegada de forasteros de a miles al tranquilo pueblo de Macondo, se debe a la instalación de la empresa multinacional estadounidense United Fruit Company. Esta empresa se dicaba a la producción y comercialización de frutas tropicales (especialmente bananas) cultivadas en América Central. Con el arribo de la compañía, también compareció la modernización del lugar: el ferrocarril, el comercio, la vida nocturna y las nuevas tecnologías productivas. El Progreso avanza sobre el pueblo, las tradiciones, la memoria (cementerio), sin descuidar su primordial objetivo: la explotación capitalista. En este sentido, es sintomática la construcción de un pueblo aparte para los funcionarios de la corporación. El barrio cerrado (cerco metálico) al otro lado de la vía del ferrocarril (acentuando la separación con el pueblo existente) resuena tanto por su elegancia como por su aislamiento social.

 

 

8.3. Propuesta didáctica:

 

- Analizar el accionar económico, político y social de la United Fruit Company durante el siglo XX en Centroamérica.

 

 

8.1.1. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

 

[…] El nuevo Aureliano había cumplido un año cuando la tensión pública estalló sin ningún anuncio. José Arcadio Segundo y otros dirigentes sindicales que habían permanecido hasta entonces en la clandestinidad, aparecieron intempestivamente un fin de semana y promovieron manifestaciones en los pueblos de la zona bananera. La policía se conformó con vigilar el orden. Pero en la noche del lunes los dirigentes fueron sacados de sus casas y mandados, con grillos de cinco kilos en los pies, a la cárcel de la capital provincial. Entre ellos se llevaron a José Arcadio Segundo y a Lorenzo Gavilán, un coronel de la revolución mexicana, exiliado en Macondo, que decía haber sido testigo del heroísmo de su compadre Artemio Cruz. Sin embargo, antes de tres meses estaban en libertad, porque el gobierno y la compañía bananera no pudieron ponerse de acuerdo sobre quién debía alimentarlos en la cárcel. La inconformidad de los trabajadores se fundaba esta vez en la insalubridad de las viviendas, el engaño de los servicios médicos y la iniquidad de las condiciones de trabajo. Afirmaban, además, que no se les pagaba con dinero efectivo, sino con vales que sólo servían para comprar jamón de Virginia en los comisariatos de la compañía. José Arcadio Segundo fue encarcelado porque reveló que el sistema de los vales era un recurso de la compañía para financiar sus barcos fruteros, que de no haber sido por la mercancía de los comisariatos hubieran tenido que regresar vacíos desde Nueva Orleáns hasta los puertos de embarque del banano […] (García Márquez, 2012:358-359). 

8.2.1. Comentario:

 

El no pago en dinero en efectivo sino con vales para ser gastados en los almacenes de la compañía, era uno de los principales reclamos de los trabajadores de las plantaciones de plátanos. Algo similar observamos en los latifundios de cacao en el nordeste brasileño, relatado magistralmente por Jorge Amado. Empero, los que nos interesa considerar en este caso, es el tema de los costos del transporte (flete). José Arcadio Segundo denuncia que los vales son utilizados para comprar jamón de Virginia, y así financiar los costos del flete. Es decir, para que los buques no regresaran vacíos desde Nueva Orleáns hasta las plantaciones de bananas (Macondo). La importación del jamón de Virginia (por parte de la United Fruit Company) sirve para costear el valor del flete de la exportación de plátanos: pues, el transporte de vuelta es abonado por los exportadores de jamón en los Estados Unidos. Para dar más luz sobre el tema, nos hacemos eco de una noticia bastante actual que aborda la situación precedente. En una nota del diario El Mundo de Caracas, el periodista Angulo (2012) expresa lo siguiente:

 

Traer productos del exterior a Venezuela es más costoso que hacerlo hacia otros países, y los fletes de exportaciones desde China lo confirman.

 La Asociación de Logística de Venezuela (ALV) publicó en su último informe que desde marzo de 2009 y hasta febrero de este año (por las compras a futuro) el índice global de fletes de exportaciones desde China creció 8% en promedio; mientras que los fletes marítimos desde el país asiático hacia Puerto Cabello subieron 134% en el mismo período, casi 17 veces más. 

El sector de transporte y almacenamiento utiliza como referencia los fletes desde China hacia el resto del mundo, porque éste representa más de 40% de las exportaciones, según explicó una fuente, que prefirió el anonimato. 

Un contenedor de 20 pies traído a Venezuela desde China se cotiza en 2.600 dólares, mientras que llevarlo desde China a cualquier país del resto del mundo cuesta en promedio $906, y $841 para América y África del Sur.

Conindustria denunció recientemente que a Venezuela le es muy costoso importar. "De hecho le cuesta 69% más que a Colombia; es 66% superior que para Brasil; y 52% más que para México" […]

Las pocas exportaciones venezolanas hacen que los contenedores se devuelvan vacíos. Al no haber un exportador que pague el flete de ida, se encarecen los costos de los importadores y los precios finales, según la fuente y los industriales […] (Angulo, 2012:9).

 

Aquí queda claro, que la escasa diversificación productiva, es el gran problema de base que tiene la economía venezolana, y muchas otras economías latinoamericanas. Los inconvenientes que se le presentan a una economía basada (casi exclusivamente) en la producción y exportación de hidrocarburos están relacionados con el aumento del costo del flete, el encarecimiento de todos los productos que no elabora (alimentos, tecnología, bienes industriales, etc.), la disminución del empleo productivo, la dependencia económica y financiera, la restricción externa (problemas en la disponibilidad de divisas), entre otros.

 

 

8.3.1. Propuesta didáctica:

 

- Investigar sobre el problema de la restricción externa en la historia económica argentina.

 

 

8.1.2. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

 

[…] Leído el decreto, en medio de una ensordecedora rechifla de protesta, un capitán sustituyó al teniente en el techo de la estación, y con la bocina de gramófono hizo señas de que quería hablar. La muchedumbre volvió a guardar silencio.

-Señoras y señores -dijo el capitán con una voz baja, lenta, un poco cansada-, tienen cinco minutos para retirarse.

La rechifla y los gritos redoblados ahogaron el toque de clarín que anuncié el principio del plazo. Nadie se movió.

-Han pasado cinco minutos -dijo el capitán en el mismo tono-. Un minuto más y se hará fuego.

José Arcadio Segundo, sudando hielo, se bajó al niño de los hombros y se lo entregó a la mujer. “Estos cabrones son capaces de disparar”, murmuró ella. José Arcadio Segundo no tuvo tiempo de hablar, porque al instante reconoció la voz ronca del coronel Gavilán haciéndoles eco con un grito a las palabras de la mujer. Embriagado por la tensión, por la maravillosa profundidad del silencio y, además, convencido de que nada haría mover a aquella muchedumbre pasmada por la fascinación de la muerte, José Arcadio Segundo se empinó por encima de las cabezas que tenía enfrente, y por primera vez en su vida levantó la voz.

-¡Cabrones! -gritó-. Les regalamos el minuto que falta.

Al final de su grito ocurrió algo que no le produjo espanto, sino una especie de alucinación. El capitán dio la orden de fuego y catorce nidos de ametralladoras le respondieron en el acto. Pero todo parecía una farsa. Era como si las ametralladoras hubieran estado cargadas con engañifas de pirotecnia, porque se escuchaba su anhelante tableteo, y se veían sus escupitajos incandescentes, pero no se percibía la más leve reacción, ni una voz, ni siquiera un suspiro, entre la muchedumbre compacta que parecía petrificada por una invulnerabilidad instantánea. De pronto, a un lado de la estación, un grito de muerte desgarró el encantamiento: “Aaaay, mi madre”. Una fuerza sísmica, un aliento volcánico, un rugido de cataclismo, estallaron en el centro de la muchedumbre con una descomunal potencia expansiva. José Arcadio Segundo apenas tuvo tiempo de levantar al niño, mientras la madre con el otro era absorbida por la muchedumbre centrifugada por el pánico.

Muchos años después, el niño había de contar todavía, a pesar de que los vecinos seguían creyéndolo un viejo chiflado, que José Arcadio Segundo lo levantó por encima de su cabeza, y se dejó arrastrar, casi en el aire, como flotando en el terror de la muchedumbre, hacia una calle adyacente. La posición privilegiada del niño le permitió ver que en ese momento la masa desbocada empezaba a llegar a la esquina y la fila de ametralladoras abrió fuego. Varias voces gritaron al mismo tiempo:

-¡Tírense al suelo! ¡Tírense al suelo!

Ya los de las primeras líneas lo habían hecho, barridos por las ráfagas de metralla. Los sobrevivientes, en vez de tirarse al suelo, trataron de volver a la plazoleta, y el pánico dio entonces un coletazo de dragón, y los mandó en una oleada compacta contra la otra oleada compacta que se movía en sentido contrario, despedida por el otro coletazo de dragón de la calle opuesta, donde también las ametralladoras disparaban sin tregua. Estaban acorralados, girando en un torbellino gigantesco que poco a poco se reducía a su epicentro porque sus bordes iban siendo sistemáticamente recortados en redondo, como pelando una cebolla, por las tijeras insaciables y metódicas de la metralla. El niño vio una mujer arrodillada, con los brazos en cruz, en un espacio limpio, misteriosamente vedado a la estampida. Allí lo puso José Arcadio Segundo, en el instante de derrumbarse con la cara bañada en sangre, antes de que el tropel colosal arrasara con el espacio vacío, con la mujer arrodillada, con la luz del alto cielo de sequía, y con el puto mundo donde Úrsula Iguarán había vendido tantos animalitos de caramelo.

Cuando José Arcadio Segundo despertó estaba boca arriba en las tinieblas. Se dio cuenta de que iba en un tren interminable y silencioso, y de que tenía el cabello apelmazado por la sangre seca y le dolían todos los huesos. Sintió un sueño insoportable. Dispuesto a dormir muchas horas, a salvo del terror y el horror, se acomodó del lado que menos le dolía, y solo entonces descubrió que estaba acostado sobre los muertos. No había un espacio libre en el vagón, salvo el corredor central. Debían de haber pasado varias horas después de la masacre, porque los cadáveres tenían la misma temperatura del yeso en otoño, y su misma consistencia de espuma petrificada, y quienes los habían puesto en el vagón tuvieron tiempo de arrumarlos en el orden y el sentido en que se transportaban los racimos de banano. Tratando de fugarse de la pesadilla, José Arcadio Segundo se arrastró de un vagón a otro, en la dirección en que avanzaba el tren, y en los relámpagos que estallaban por entre los listones de madera al pasar por los pueblos dormidos veía los muertos hombres, los muertos mujeres, los muertos niños, que iban a ser arrojados al mar como el banano de rechazo […] (García Márquez, 2012:364-359).

 

 

 

8.2.2. Comentario:

 

La historia aciaga de la United Fruit Company en América Central tuvo epicentro en Colombia en 1928, donde las protestas de los trabajadores de las plantaciones de plátanos (aproximadamente unos 25.000), que demandaban mejoras laborales en la ciudad de Ciénaga, fue brutalmente reprimida a los tiros por los gendarmes locales, asesinando cerca de 300 peones rurales. El relato “mágico y real” que tácitamente realiza Gabriel García Márquez en Cien años de soledad es lo que se conoce como la “Masacre de las Bananeras”, denunciada en el Congreso colombiano por Jorge Eliécer Gaitán (político colombiano asesinado en 1948) (http://es.wikipedia.org, 2013d).

La escena citada de la novela hace referencia al baño de sangre y muerte que cubrió a todo el pueblo: hombres, mujeres y niños. Los muertos transportados prolijamente en el ferrocarril, tal “racimos de bananos”, posteriormente “iban a ser arrojados al mar como el banano de rechazo”. Aquí aparece el tema de la banalidad del mal, concepto ideado por Hannah Arendt, para describir “el Mal instrumental, el Mal burocrático, de gabinete” (Feinmann, 2011:109). Es decir, el mal que ejerce el sistema, que no nace del apasionamiento de un individuo hacia otro. Es el mal que practican las fuerzas represoras legales o ilegales hacia las personas que enfrentan intereses y privilegios defendidos por el poder burocrático de turno. Así, la muerte por parte del sistema (empresarial- gubernamental) despersonaliza el mal, cosifica a las víctimas (los muertos como “racimos de bananos” y “bananos de rechazo”) y deshumaniza los lugares o territorios al convertirlos (por la expoliación del capitalismo salvaje) en zonas de explotación. Berger (2005) concluye: “cada año de esa acumulación prolonga el Ningún Lugar en el tiempo y el espacio”. Las zonas de explotación o “no lugres” del neoliberalismo hegemonizan los territorios que poseen recursos naturales estratégicos, desposeyéndolo de la historia, la identidad y la dignidad humana correspondiente.

 

 

 

 

 

8.3.2. Propuesta didáctica:

 

- Proporcionar ejemplos de zonas de explotación o “no lugares” del mundo actual. Justificar.

 

 

8.1.3. Cita bibliográfica: La United Fruit Co. de Pablo Neruda.

 

Cuando sonó la trompeta, estuvo

todo preparado en la tierra,

y Jehová repartió el mundo

a Coca-Cola Inc., Anaconda,

Ford Motors, y otras entidades:

la Compañía Frutera Inc.

se reservó lo más jugoso,

la costa central de mi tierra,

la dulce cintura de América.

 

Bautizó de nuevo sus tierras

como "Repúblicas Bananas,"

y sobre los muertos dormidos,

sobre los héroes inquietos

que conquistaron la grandeza,

la libertad y las banderas,

estableció la ópera bufa:

enajenó los albedríos

regaló coronas de César,

desenvainó la envidia, atrajo

la dictadura de las moscas,

moscas Trujillos, moscas Tachos,

moscas Carías, moscas Martínez,

moscas Ubico, moscas húmedas

de sangre humilde y mermelada,

moscas borrachas que zumban

sobre las tumbas populares,

moscas de circo, sabias moscas

entendidas en tiranía.

 

Entre las moscas sanguinarias

la Frutera desembarca,

arrasando el café y las frutas,

en sus barcos que deslizaron

como bandejas el tesoro

de nuestras tierras sumergidas.

 

Mientras tanto, por los abismos

azucarados de los puertos,

caían indios sepultados

en el vapor de la mañana:

un cuerpo rueda, una cosa

sin nombre, un número caído,

un racimo de fruta muerta

derramada en el pudridero.

 

(Neruda, 1999:181-182)

 

 

8.2.3. Comentario:

 

El “Dios” dinero transfigurado en las corporaciones multinacionales del capitalismo de rapiña, creó nuevas “Repúblicas Bananas” presididas por dictaduras genocidas y corruptas, que impusieron a cada paso el subdesarrollo, el neocolonialismo, la desocupación, el hambre y la muerte. Mientras las repúblicas soberanas perecen, las “moscan” y sus “larvas” se alimentan a costa de los cuerpos exterminados por el perverso sistema.

 

 

8.3.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿A qué región geográfica se refiere el autor cuando hace referencia a la “cintura de América”? Proporcionar sus características ambientales.

- ¿Quiénes son las “moscas”? Investigar la vida políticas de aquellos personajes.

 

 

 

 

 

 

9. Tema: Renta agraria.

 

 

9.1. Cita bibliográfica: Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado.

 

En aquel año de 1925, cuando floreció el idilio de la mulata Gabriela y del árabe Nacib, la estación de las lluvias habíase prolongado más allá de lo normal y necesario, a tal punto que los plantadores, como un rebaño asustado, al entrecruzarse en las calles se preguntaban unos a otros, con miedo en los ojos y en la voz:

–¿No parará nunca?

Se referían a las lluvias; nunca habíase visto tanta agua cayendo de los cielos, día y noche, casi sin intervalos.

–Una semana más y todo estará en peligro.

–La zafra entera…

–¡Dios mío!

Hablaban de la zafra, que se anunciaba excepcional, superando con largueza a todas las anteriores. Con los precios del cacao, en constante aumento, esto significaba riqueza aún mayor, prosperidad, hartazgo, dinero a raudales. Los hijos de los "coroneles" irían a los colegios más caros de las grandes ciudades a cursar sus estudios, nuevas casas se levantarían para las familias en las calles recientemente abiertas, lujosos moblajes serían encargados directamente a Río, llegarían pianos de cola para aristocratizar las salas; los negocios bien provistos multiplicándose, el comercio creciendo, la bebida corriendo en los cabarets, mujeres desembarcando de los barcos, el juego campeando en los bares y en los hoteles, ¡el progreso, en fin, la tan mentada civilización!

Y pensar que esas mismas lluvias, ahora demasiado copiosas, amenazadoras, diluviales, tanto se habían demorado en llegar, ¡tanto se habían hecho esperar y rogar! Meses antes, los "coroneles" elevaban los ojos hacia el cielo límpido en busca de nubes, de señales de próxima lluvia. Crecían las plantaciones de cacao, extendién- dose por todo el sur de Bahía, en espera de las lluvias indispensables para el desarrollo de los frutos recién nacidos, que sustituían las flores de las plantas. La procesión de San Jorge, aquel año, había cobrado el aspecto de una ansiosa promesa colectiva al santo patrono de la ciudad.

Su rica litera trabajada en oro, era llevada sobre los hombros orgullosos de los ciudadanos más notables y los estancieros más ricos, vestidos con el ropaje rojo de la cofradía, lo que no es poco decir, ya que los "coroneles" del cacao no se distinguían por la religiosidad, ni frecuentaban iglesias, y eran rebeldes a misas y confesiones, dejando estas debilidades para las mujeres de la familia: –¡Eso de la iglesia, son cosas para mujeres!

Se contentaban con atender los pedidos de dinero del Obispo y de los sacerdotes, destinado a obras y diversiones: el colegio de monjas en lo alto de la Victoria, el Palacio Diocesano, las escuelas de catecismo, las novenas, el mes de María, las kermesses y fiestas de San Antonio y de San José.

Aquel año, en vez de quedarse por los bares bebiendo, todos ellos estaban en la procesión, con la vela en la mano, contritos, prometiendo el oro y el moro a San Jorge, a cambio de las preciosas lluvias. La multitud detrás de la litera, acompañaba por las calles los rezos de los sacerdotes. Vestido con el ropaje del ritual, las manos unidas para la oración y el rostro compungido, el padre Basilio elevaba la voz sonora, arrastrando los rezos. Elegido para la importante función por sus eminentes virtudes, consideradas y estimadas por todos, también lo había sido porque aquel santo hombre era propietario de tierras y plantaciones, y por lo tanto, directamente interesado en la intervención celestial. Así, rezaba con redoblado vigor.

Las numerosas solteronas, en torno a la imagen de Santa María Magdalena, retirada la víspera de la iglesia de San Sebastián para acompañar la litera del santo patrono en su ronda por la ciudad, sentíanse transportadas en éxtasis ante la exaltación del padre, habitualmente bonachón pero apurado, despachando su misa en un abrir y cerrar de ojos, confesor poco atento a lo mucho que tenían ellas para contarle. ¡Tan diferente del padre Cecilio, por ejemplo!

Elevábase la voz vigorosa e interesada del cura en la oración ardiente, elevábase la voz cascada de las solteronas, el coro unánime de los "coroneles", y sus esposas, hijas e hijos, comerciantes, exportadores, trabajadores llegados del interior para la fiesta, cargadores, hombres de mar, mujeres de la vida, empleados de comercio, jugadores profesionales, y diversos malandrines, los chiquilines del catecismo y las muchachas de la Congregación Mariana. Subía la oración hacia un diáfano cielo sin nubes, donde, como una asesina bola de fuego, un sol despiadado quemaba, capaz de destruir los brotes del cacao, recién abiertos.

Algunas señoras de la sociedad, según la promesa sobre la que se pusieran de acuerdo en el último baile del Club Progreso, acompañaban la procesión con los pies descalzos, ofreciendo al santo el sacrificio de su elegancia, pidiéndole lluvia. Murmurábanse diferentes promesas, apurábase al santo, pues ninguna demora podía admitírsele, que bien veía él la aflicción de sus protegidos: era un milagro urgente lo que se le pedía.

San Jorge no había permanecido indiferente a los rezos, a la repentina y conmovedora religiosidad de los "coroneles", y al dinero por ellos prometido para la Iglesia Matriz, ni a los pies desnudos de las señoras, tan castigados por los adoquines de las calles, pero tocado sin duda más que todo por la agonía del padre Basilio. Tan receloso estaba el padre por el destino de sus frutos de cacao que, en los intervalos del ruego vigoroso, cuando el coro clamaba, juraba al santo abstenerse un mes entero de los dulces favores de su comadre y gobernanta Otália. Cinco veces comadre, ya que cinco robustos retoños –tan vigorosos y promisorios como las plantas de cacao del cura– había ella llevado a la pila bautismal, envueltos en linón y encaje. No pudiendo reconocerlos, el padre Basilio era padrino de todos ellos –tres niñas y dos niños– y, ejerciendo la caridad cristiana, les prestaba el uso de su propio nombre de familia, Cerqueira, un bonito y honesto nombre.

¿Cómo podría San Jorge permanecer indiferente a tanta aflicción? Desde los tiempos inmemoriales de la Capitanía (antigua circunscripción territorial) él venía dirigiendo, bien o mal, los destinos de esa región, hoy tierra del cacao. El donatario, Jorge de Figueirédo Correia, a quien el rey de Portugal había dado, en prueba de amistad, esas decenas de leguas pobladas de salvajes y de "palo–brasil", no dispuesto a abandonar los placeres de la corte lisbonense por la selva bravía, había enviado a un cuñado español para que muriera en manos de los indios, en su lugar. Pero habíale recomendado poner bajo la protección del santo vencedor de los dragones aquel feudo que el rey, su señor, tuviera por bien regalarle. El no iría a esa distante tierra primitiva, pero le daría su nombre, consagrándola a su tocayo San Jorge. Montado en su caballo, desde la luna, el santo seguía el destino animado de ese San Jorge dos Ilhéus desde aproximadamente cuatrocientos años. Había visto a los indios degollar a los primeros conquistadores y ser, a su vez, destrozados y esclavizados; había visto levantarse los ingenios de azúcar, las plantaciones de café, pequeños unos, mediocres las otras. Había visto vegetar esa tierra, sin mayor futuro, durante siglos. Después, había asistido a la llegada de las primeras plantaciones de cacao, ordenando a los macacos "jupará"[7] que se encargasen de multiplicar las plantas de cacao. Tal vez sin objetivo definido, apenas para mudar un poco el paisaje del que ya debía estar cansado, luego de tantos años. Lejos de imaginar que, con el cacao, llegaba la riqueza, una época nueva para la tierra bajo su protección. Vio entonces cosas terribles: los hombres matándose traicionera y cruelmente por la posesión de valles y colinas, de ríos y sierras, quemando las plantas, plantando febrilmente sementeras y sementeras de cacao. Vio crecer súbitamente la región, nacer villas y poblados, vio llegar a Ilhéus el progreso trayendo un Obispo consigo, instalarse nuevos municipios –Itabúna, Itapira–, levantarse el colegio de monjas, vio a los barcos desembarcando gente, y tanta cosa vio que llegó a pensar que nada más podría impresionarlo. Pero a pesar de eso, se impresionó con aquella inesperada y profunda devoción de los "coroneles", hombres rudos, poco aficionados a leyes y rezos, con aquella loca promesa del padre Basilio Cerqueira, de naturaleza incontinente y fogosa, tan fogosa e incontinente que el santo dudaba que él pudiera cumplirla hasta el fin.

Cuando la procesión desembocó en la plaza de San Sebastián, deteniéndose ante la pequeña iglesia blanca, cuando Gloria se persignó, sonriente, en su ventana maldecida, cuando el árabe Nacib salió de su bar desierto para apreciar mejor el espectáculo, entonces sucedió el tan mentado milagro. No, no se cubrió de nubes negras el cielo azul, ni comenzó a caer la lluvia. Indudablemente para no arruinar la procesión. Pero una desmayada luz diurna surgió en el cielo, perfectamente visible a pesar de la claridad deslumbrante del sol. El negrito Tuísca fue el primero en verla, llamando la atención de las hermanas Dos Reís –sus patronas– en el centro del grupo negro de las solteronas. Un clamor de milagro se sucedió, partiendo de las solteronas excitadas, propagándose por la multitud, y esparciéndose luego por la ciudad entera. Durante dos días no se habló de otra cosa. ¡San Jorge había venido para oír los rezos, las lluvias no tardarían!

Y efectivamente, algunos días después de la procesión, nubes de lluvia se acumularon en el cielo y las aguas comenzaron a caer al anochecer. Sólo que San Jorge, naturalmente impresionado por el volumen de las oraciones y promesas, por los pies descalzos de las señoras y por el espantoso voto de castidad del padre Basilio, magnificó el milagro y ahora las lluvias no querían parar. La estación de las lluvias se prolongaba desde hacía ya más de dos semanas fuera del tiempo habitual.

Aquellos brotes apenas nacidos de los cocos de cacao, cuyo desarrollo el sol había amenazado, crecieron magníficos con las lluvias, en número nunca visto, pero comenzaban ahora a necesitar nuevamente de sol. La continuación de las lluvias, pesadas y persistentes, podría pudrirlos antes de la zafra. Con los mismos ojos de temor angustiado, los "coroneles" miraban el cielo plúmbeo, la lluvia cayendo: buscaban el sol escondido. En los altares de San Jorge, de San Sebastián, de María Magdalena, hasta en el de Nuestra Señora de la Victoria, en la capilla del cementerio, se encendían velas. Una semana más, tal vez diez días más de lluvias y la zafra estaría por entero en peligro; era una expectativa trágica […] (Amado, 1995:15-19).

 

 

9.2. Comentario:

 

La problemática ambiental relatada (déficit y exceso de precipitaciones) revela la importancia del tiempo meteorológico en la producción agropecuaria. Las súplicas al santo patrono para que intervenga ante las inclemencias del tiempo nos proporcionan significativos elementos para reflexionar sobre la economía agropecuaria. Larriera (2010) explica:

 

[…] ¿Qué es la renta agraria? Es un ingreso que “proviene” del “trabajo” de la tierra y no del trabajo humano […] [En cambio] el concepto de ganancia se refiere a un producto del trabajo humano. Ya los economistas clásicos, Adam Smith y David Ricardo, entre los principales, con antecesores como William Petty, descubrieron que el valor de las cosas estaba dado por el trabajo que implica fabricarlas.

En el caso paradigmático del trabajo fabril, todo lo que produce tiene valor porque todo se debe al trabajo humano. Qué parte del producto se llevan los obreros como salarios y qué parte los dueños de la fábrica como ganancia es otra discusión. Pero lo que no está en debate es que todo el producto fabril, salarios más ganancias, es fruto del trabajo.

En el producto agrario una parte la genera el trabajo humano y otra la tierra. Ésta es el único factor que existe aparte del productor humano […]

[…] En las grandes explotaciones la mayor parte del producto se debe al “trabajo” de la tierra. En el precio del producto agrario no se visualiza qué proporción corresponde al trabajo de la tierra y al trabajo humano […]

Lo producido por la tierra pertenece a toda la población del país. No se puede reclamar la propiedad individual de algo que no es producto del trabajo. Los dueños de la tierra se consideran dueños del trabajo de la tierra por la simple razón de ser dueños de la tierra. Ganan dinero simplemente por ser dueños, no por trabajar, o por hacer trabajar a sus peones, sino comercializando el producto del “trabajo” de la tierra, y a esa ganancia –que es renta– la consideran su “ganancia legítima”.

Que sólo tiene valor lo que es producto del trabajo humano lo descubrieron los economistas clásicos. Lo que no cuesta trabajo no vale nada, es gratis, como el aire o el sol. Los dueños de la tierra cobran dinero por algo que no tiene valor real, por algo que se obtiene sin trabajo. Pero el dinero es representante de valor. Al tener dinero lo usan como si realmente tuviera valor. ¿Cómo puede representar valor su dinero si lo que producen no es producto del trabajo? Porque a través de la venta en el mercado se apropian de valor trabajo producido por el resto de la población […] (Larriera, 2010:8).

 

Si lo que no es producto del trabajo no vale nada, es gratis, la lluvia (el agua) es un recurso natural que nos pertenece a todos. Lo mismo podríamos decir del aire, la tierra, el sol, la vegetación, los animales, los insectos, los hongos, las bacterias, etc. Por lo tanto, el resultado del trabajo de la tierra (ambiente) es de propiedad colectiva.

Las retenciones que viene aplicando el gobierno argentino sobre la renta agraria (extraordinaria) es una medida de compensación y justicia hacia la mayoría de la población que no es dueña de grandes explotaciones agrarias. La renta agraria, que bien podría denominarse renta ambiental, es una importante herramienta económica para socializar el trabajo de la tierra. Esta medida tildada de “populista” (demagógica) es duramente criticada por algunos sectores políticos y por la mayoría de las editoriales periodísticas de los medios masivos de comunicación social. Sería bueno, entonces, definir al “populismo”. En un sentido amplio, se lo entiende como la forma de gobierno en la cual el Estado juega un rol central en las decisiones económicas en busca del bienestar generalizado de la población. Las críticas a dicho posicionamiento del Estado vienen, principalmente, desde los sectores políticos más “liberales”, “republicanos” y “democráticos”. Pues, en una forma de gobierno “liberal”, “republicana” y “democrática” el énfasis está dirigido en garantizar las libertades individuales de los ciudadanos en contra de los abusos de las mayorías. Por lo tanto, las alícuotas de las retenciones (al ser consideradas “confiscatorias”) estarían mancillando el derecho a la libertad de empresa o económica.

Fukuyama (1992:44) expresa que “en una democracia liberal, el Estado es por definición débil, pues el mantenimiento de una esfera de derechos individuales significa una tajante limitación del poder del Estado”. Por lo tanto, si el Estado es débil, los individuos y las empresas son fuertes. En la práctica, en las democracias liberales pocas personas y compañías superpoderosas logran dominar al Estado (gobierno) y al resto de los individuos y empresas.

En los últimos años, hubo en América Latina un renacer de los gobiernos “populares” que tratan de establecer un Estado (gobierno) fuerte que participe estratégicamente en la distribución de las riquezas. Éstos son acusados de “dictaduras demagógicas o populistas” por los principales medios masivos de comunicación en sociedad con las burguesías políticas y económicas. Lo cual, intentan por caminos “institucionales, democráticos, republicanos”, desestabilizar y derribar a las nuevas democracias populares.

En la actualidad, existe una nueva modalidad de golpes de Estado contra los gobiernos votados masivamente por el pueblo, en la cual no intervienen las fuerzas armadas. Pues, se realizan por vías “institucionales”. Hay ejemplos en la región: la destitución del presidente Zelaya en Honduras (por órdenes de la Suprema Corte de Justicia acusado de la comisión de delitos graves, como traición a la patria y otros), la deposición del presidente Lugo en Paraguay (el parlamentario acusó al mandatario por mal desempeño de funciones, acusándolo -entre otras cosas- de responsabilidad política  por los enfrentamientos entre campesinos y policías ocurridos en Curuguatydepartamento de Canindeyú, con un saldo de diecisiete muertos. Posteriormente, una mayoría de 115 parlamentarios de 5 partidos políticos diferentes, sobre un total de 125 congresistas, decidió destituirlo de su cargo por medio del juicio político) y la substitución de Petro alcalde de Bogotá (el procurador Alejandro Ordóñez destituyó al alcalde Petro y lo inhabilitó por 15 años a ejercer cargos públicos, por las supuestas irregularidades que encontró en la implantación del sistema de aseo de la ciudad –estatización de los servicios de recolección de residuos de la urbe-).

En todos los golpes de Estado (a escala nacional o municipal) llevados a cabo por las instituciones (Poder judicial o Legislativo) se ocultan los verdaderos poderes de las elites en contra de los sectores populares. Cuando el neoliberalismo no puede llegar a los cargos ejecutivos por medio de las urnas, lo intenta por otras vías: antaño por medio de las armas y ahora a través de medios más sofisticados como los “institucionales”. Ante este peligroso panorama, es imperante que se democraticen las instrucciones republicanas, principalmente, parte del Poder Judicial que avala los atropellos a los gobiernos populares. En tal sentido, en Argentina, hubo un proyecto de ley para democratizar la justicia enviado por la Presidenta Cristina Kirchner al Congreso que fue rechazado por los poderes fácticos y la politiquería burguesa.

 

 

9.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué las retenciones a los productos agrarios exportables son una herramienta económica para desacoplar los precios internacionales de los internos?

 

 

9.1.1. Cita bibliográfica: El sueño del celta de Mario Vargas Llosa.

 

[…] Recordó su violenta discusión en el Huayna, el barco en el que viajó de Tabatinga, la frontera entre Perú y Brasil, hasta Iquitos, con el cauchero Víctor Israel, judío de Malta, avecindado hacía muchos años en la Amazonia y con quien había tenido largos y entretenidísimos diálogos en la terraza del barco. Víctor Israel vestía de manera estrafalaria, parecía siempre disfrazado, hablaba un inglés impecable y contaba con gracia su vida aventurera que parecía salida de una novela picaresca, mientras jugaban al póquer, tomando cepitas de cognac, que al cauchero le encantaban. Tenía la horrible costumbre de disparar a las garzas rosadas que sobrevolaban el barco con un pistolón de otros tiempos, pero, felizmente, rara vez acertaba. Hasta que, un buen día, Roger no recordaba a cuento de qué, Víctor Israel había hecho una apología de Julio C. Arana. El hombre estaba sacando a la Amazonia del salvajismo e integrándola al mundo moderno. Defendió las “correrías”, gracias a las cuales, dijo, todavía había brazos para recolectar el caucho. Porque el gran problema de la selva era la falta de trabajadores que recogieran esa preciosa sustancia con la que el Hacedor había querido dotar a esta región y bendecir a los peruanos. Este “maná del cielo” se estaba desperdiciando por la pereza y la estupidez de los salvajes que se negaban a trabajar como recogedores del látex y obligaban a los caucheros a ir a las tribus a traerlos a la fuerza. Lo que significaba una gran pérdida de tiempo y de dinero para las empresas.

-Bueno, ésa es una manera de ver las cosas -lo interrumpió Roger Casement, con parsimonia-. También hay otra.

Víctor Israel era un hombre alargado, delgadísimo, con mechones blancos en su gran melena lacia que le llegaba hasta los hombros. Tenía una barbita de varios días en su gran cara huesuda y unos ojitos oscuros triangulares, algo mefistofélico, que se clavaron en Roger Casement, desconcertados. Llevaba un chaleco colorado y, encima, tirantes, así como una chalina de fantasía sobre los hombros. -¿Qué quiere usted decir?

-Me refiero al punto de vista de los que usted llama salvajes -explicó Casement, en tono trivial, como si hablara del tiempo o los mosquitos-. Póngase en su lugar por un momento. Están allí, en sus aldeas, donde han vivido años o siglos. Un buen día llegan unos señores blancos o mestizos con escopetas y revólveres y les exigen abandonar a sus familias, sus cultivos, sus casas, para ir a recoger caucho a decenas o centenas de kilómetros, en beneficio de unos extraños, cuya única razón es la fuerza de que disponen. ¿Usted iría de buena gana a recoger el famoso látex, don Víctor?

-Yo no soy un salvaje que vive desnudo, adora a la yacumama y ahoga en el río a sus hijos si nacen con el labio leporino -repuso el cauchero, con una risotada sardónica que acentuaba su disgusto-. ¿Pone usted en un mismo plano a los caníbales de la Amazonia y a los pioneros, empresarios y comerciantes que trabajamos en condiciones heroicas y nos jugamos la vida por convertir estos bosques en una tierra civilizada?

-Tal vez usted y yo tengamos un concepto distinto de lo que es civilización, mi amigo -dijo Roger Casement, siempre con ese tonito de bonhomía que parecía irritar sobremanera a Víctor Israel.

En la misma mesa del póquer estaban el botánico Walter Folk y Henry Fielgald, en tanto que los otros miembros de la Comisión se habían tumbado en sus hamacas para descansar. Era una noche serena, tibia y una luna llena iluminaba las aguas del Amazonas con un resplandor plateado.

-Me gustaría saber cuál es su idea de la civilización -dijo Víctor Israel. Sus ojos y su voz echaban chispas. Su irritación era tanta que Roger se preguntó si el cauchero no iría de repente a sacar el arqueológico revólver que llevaba en su cartuchera y a dispararle.

-Se podría sintetizar diciendo que es la de una sociedad donde se respeta la propiedad privada y la libertad individual -explicó, con mucha calma, todos sus sentidos alertas por si Víctor Israel intentaba agredirlo-. Por ejemplo, las leyes británicas prohíben a los colonos ocupar las tierras de los indígenas en las colonias. Y prohíben también, con pena de cárcel, emplear la fuerza contra los nativos que se niegan a trabajar en las minas o en los campos. Usted no piensa que la civilización sea eso. ¿O me equivoco?

El flaco pecho de Víctor Israel subía y bajaba agitando la extraña blusa con mangas bombachas que llevaba abotonada hasta el cuello y el chaleco colorado. Tenía ambos pulgares metidos en los tirantes y sus ojitos triangulares estaban inyectados como si sangraran. Su boca abierta mostraba una hilera de dientes desiguales manchados de nicotina.

-Según ese criterio -afirmó, burlón e hiriente-, los peruanos tendrían que dejar que la Amazonia continuara en la Edad de Piedra por los siglos de los siglos. Para no ofender a los paganos ni ocupar esas tierras con las que no saben qué hacer porque son perezosos y no quieren trabajar. Desperdiciar una riqueza que podría levantar el nivel de vida de los peruanos y hacer del Perú un país moderno. ¿Eso es lo que propone la Corona británica para este país, señor Casement?

-La Amazonia es un gran emporio de riquezas, sin duda -asintió Casement, sin alterarse-. Nada más justo que el Perú las aproveche. Pero sin abusar de los nativos, sin cazarlos como animales y sin trabajo esclavo. Más bien, incorporándolos a la civilización mediante escuelas, hospitales, iglesias.

Víctor Israel se echó a reír, estremeciéndose como un muñeco de resortes.

-¡En qué mundo vive usted, señor cónsul! -exclamó, alzando sus manos de largos dedos esqueléticos de manera teatral-. Se nota que no ha visto en su vida a un caníbal. ¿Sabe a cuántos cristianos se han comido los de aquí? ¿A cuántos blancos y cholos han dado muerte con sus lanzas y dardos envenenados? ¿A cuántos les han reducido las cabezas como hacen los shapras? Ya hablaremos cuando tenga un poco más de experiencia de la barbarie. 

-Viví cerca de veinte años en el África y sé algo de esas cosas, señor Israel -le aseguró Casement-. Dicho sea de paso, allí conocí a muchos blancos que pensaban como usted […] (Vargas Llosa, 2013:205-208).

 

 

9.2.1. Comentario:

 

La obtención de látex para la elaboración del caucho de las plantas y árboles del género Hevea, ha sido considerada por Víctor Israel (defensor de las explotaciones de caucho de la Peruvian Amazon Rubber Company) como un “maná del cielo”. Conocido como “árbol de la fortuna”, la Hevea brasiliensis representaba un regalo de la Providencia para la civilización. De acuerdo con este personaje, Perú se convertiría en un país moderno si explotaba ésta riqueza natural. Pero como era previsible, Perú no logró modernizarse a partir de la producción y exportación del caucho. No existe ejemplo en el mundo de un país que se haya transformado en desarrollado y moderno basando su economía solamente en el sector primario, por más competitivo que sea en términos internacionales. Las únicas naciones altamente desarrolladas son las que fundan su economía en la producción industrial y tecnológica. ¿Cómo se logra este objetivo? Mediante una participación estratégica del Estado promoviendo el mercado interno, la rentabilidad empresarial, la incorporación de ciencia y tecnología para agregar valor a los bienes primarios, fomentando la demanda agregada y toda medida que tienda al fortalecimiento de una economía soberana e innovadora.

La materia prima, el caucho, provenía a principios del siglo XX de diferentes lugares (el Congo belga, Liberia, la Amazonía Peruana, Brasileña y Colombiana, Malasia) pero los neumáticos solo de Ohio (Estados Unidos) a través de The Goodyear Tire and Rubber Company. En este sentido, queda claro que las riquezas que surgen de la “economía humana” (industrias, tecnología, Estado de bienestar) superan ampliamente a las riquezas que emanan de la “economía natural” (renta agraria). Si Estados Unidos no hubiera estado a la vanguardia del Fordismo (Segunda Revolución Industrial) no sería la primera potencia mundial en la actualidad. Estados Unidos resuelve y elige el camino del desarrollo socioeconómico luego de la Guerra de Secesión en 1865, donde el Norte (industrial y proteccionista) vence al Sur (latifundista y librecambista).

 

 

9.3. Propuesta didáctica:

 

- Investigar sobre la vida de Roger Casement

- Identificar las causas y las consecuencias de la Guerra del Acre

 

 

10. Tema: Gestión urbana.

 

 

10.1. Cita bibliográfica: Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado.

 

El "coronel" Ramiro Bastos contemplaba todo aquello como si fuese propiedad suya. Y en cierta forma lo era un poco, pues él y los suyos gobernaban Ilhéus desde hacía muchos años. Era un viejo seco, resistente a la edad. Sus ojos pequeños conservaban un brillo de mando, de hombre acostumbrado a dar órdenes. Siendo uno de los grandes estancieros de la región, habíase hecho un jefe político respetado y temido. El poder había venido a sus manos durante las luchas por la posesión de la tierra, cuando el poderío de Cazuza Oliveira se desmoronó. Habiendo apoyado al viejo Seabra, éste le había entregado la región. Por dos veces fue Intendente, y ahora era senador estadual. Cada dos años cambiaba el Intendente, en elecciones a punta de pluma, pero en realidad nada cambiaba pues quién continuaba mandando era el mismo Ramiro Bastos, cuyo retrato de cuerpo entero se podía ver en el salón de honor de la Intendencia, donde se realizaban conferencias y fiestas. Amigos incondicionales o parientes suyos sucedíanse en el cargo, sin mover una paja sin su aprobación. Su hijo, médico de niños y diputado estadual, había dejado fama de buen administrador. Había abierto calles y plazas, trazado jardines y durante su gestión la ciudad cambió de fisonomía. Decíase que la razón de que sucediera todo esto había sido la de facilitar la elección del joven a la Cámara Estadual. La verdad, sin embargo, es que el "coronel" Ramiro amaba la ciudad a su manera, como amaba el jardín de su casa, la quinta de su estancia. En los jardines de su casa plantó manzanos y perales, plantas venidas de Europa. Le gustaba ver la ciudad limpia (y para eso había hecho que la Intendencia comprara camiones), asfaltada, enjardinada, con buen servicio de cloacas. Animada la construcción de buenas casas, y se alegraba cuando los forasteros hablaban de la gracia de Ilhéus, con sus plazas y jardines. Manteníase, por otro lado, obstinadamente sordo a ciertos problemas, a reclamaciones diversas: fundación de hospitales, creación de una escuela municipal, apertura de caminos para el interior, construcción de campos de deportes […]

Hombre de ideas e iniciativas, Aristóteles se dio a la tarea de hacer prosperar Itabuna. La limpió de bandoleros, empedró sus calles centrales. No se preocupaba mucho con las plazas y jardines, ni se dedicaba a embellecer la ciudad, pero en cambio le dio buena iluminación, un óptimo servicio de desagües, había abierto caminos que la ligaban con los otros pueblos, traído técnicos para la poda del cacao, fundado una cooperativa de productores, y ofrecido facilidades para incrementar el comercio. Veló por todos los distritos, y había hecho de la joven urbe el punto de convergencia de todo el vasto interior hasta el desierto.

Mundinho lo encontró en la Intendencia, estudiando los planes de un nuevo puente sobre el río, para ligar las dos partes de la ciudad. Parecía esperar al exportador, y mandó traer café […]

–Ese tal doctor Víctor (Aristóteles le dice a Mundinho), que es diputado federal, es lo más gordo que alguien haya visto […] Muy bien: ese tal doctor, apareció por aquí después de las elecciones. Corriendo. Cuando vio la ciudad, torció la nariz. Encontró todo feo. Preguntó qué diablos estaba haciendo yo que no enjardinaba la ciudad; que era lo que hacía y lo que no hacía. Respondí que yo no era jardinero, era Intendente. No le gustó eso. Para decirle la verdad, no le gustó nada. Ni quiso ver los caminos, las obras de desagüe, nada. No tenía tiempo. Le pedí partidas de dinero para varias cosas. Le mandé un montón de cartas […] (Amado, 1995:77-78, 317, 319-320).

 

 

10.2. Comentario:

 

Al comparar el modelo de gestión urbana de Ilhéus e Itabuna (Bahía) es posible extraer interesantes conclusiones. El patrón de administración urbana de Ilhéus estaba basado, principalmente, en una modernización de superficie: trazado de plazas y jardines, limpieza, apoyo a la edificación de casas bonitas. En cambio, la construcción de cloacas y el asfalto podríamos identificarlos como una modernización en profundidad, en serio.

La ciudad era gestionada como una prolongación de la propiedad privada de sus administradores: “el ‘coronel’ Ramiro amaba la ciudad a su manera, como amaba el jardín de su casa, la quinta de su estancia”. En Ilhéus no se atendían los reclamos en cuanto a salud, educación, recreación y transporte. Lo público estaba reducido al embellecimiento de la ciudad.

Acordamos con Gorelik (2001), que se trataba de una modernización de superficie destinada a un pequeño sector de la población. No existía una modernización en profundidad (infraestructura, transporte, viviendas populares) que hubiera beneficiado a la mayor parte de la sociedad.

No era el caso de Itabuna. Al intendente no le quitaba el sueño embellecer la ciudad con plazas y jardines. En su distrito lo primordial era la realización de una modernización significativa: iluminación, caminos hacia el interior, proyecto de puente, aumento de la tecnología agraria, desagües pluviales, cooperativas de productores, ayuda a comerciantes. Aristóteles dejaba muy claro que no era jardinero sino intendente.

Ilhéus basaba su desarrollo en lo superficial, en lo exterior, en “embellecer”. Por el contrario, Itabuna estaba preocupada por el progreso en profundidad, con bases materiales y sociales sólidas.

 

 

10.3. Propuesta didáctica:

 

- Examinar la gestión urbana de la Ciudad de Buenos Aires en calve de modernización de superficie y en profundidad.

 

 

11. Tema: Migraciones internas.

 

 

11.1. Cita bibliográfica: Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado.

 

El paisaje mudó, la inhóspita "caatinga" cedió su lugar a tierras fértiles, verdes pastos, densos bosques para atravesar, ríos y riachos, y la lluvia siempre cayendo en abundancia. Habían pernoctado en las vecindades de un alambique, entre plantaciones de caña que se balanceaban al viento. Un trabajador habíales dado detalladas explicaciones sobre el camino a seguir: menos de un día de marcha y estarían en Ilhéus, terminado el viaje en vapor, frente a una nueva vida por comenzar.

–Todos los que son "retirantes" acampan cerca del puerto, para aquellos lados del ferrocarril, al final de la feria.

–¿No van a buscar trabajo? –preguntó el negro Fagundes.

–Esperan y no demora en venir gente a contratarlos. Tanto para trabajar en las plantaciones de cacao, o en la ciudad...

–¿También en la ciudad? –se interesó Clemente, el rostro hosco, el acordeón al hombro, y una preocupación presente en sus ojos.

–Sí, señor. A los que tienen oficio: albañil, carpintero, pintor de casa. Están levantando tantas casas en Ilhéus que es una barbaridad...

–¿Sólo esos trabajos?

–También en los depósitos de cacao, en las dársenas. –Por mí –dijo un "sertanero" fuerte, de mediana edad– yo voy a los bosques. Dicen que ahí los hombres pueden hacer dinero.

–Tiempo atrás era así. Ahora es más difícil.

–Dicen que un hombre, sabiendo tirar, tiene buena aceptación... –habló el negro Fagundes pasando la mano, casi en una caricia, sobre el rifle.

–Eso fue en otro tiempo...

–¿Ahora ya no es así?

–A veces...

Clemente no tenía oficio. Siempre había trabajado en el campo; plantar, trabajar la tierra y cosechar, era todo cuanto sabía. Además, había venido con la intención de meterse en las plantaciones de cacao, había oído tantas historias de gente que llegaron como él, corrida por la sequía, huyendo del "sertão", casi muerta de hambre, y que se enriqueciera en aquellas tierras en poco tiempo... Era eso lo que se decía por el "sertão", la fama de Ilhéus corría por esos mundos, los ciegos cantaban sus grandezas en las guitarras, los viajantes de comercio hablaban de aquellas tierras de abundancia y de coraje, allí donde un hombre se arreglaba en un abrir y cerrar de ojos, y donde no había cultivo más próspero y rendidor que el del cacao. Las bandas de inmigrantes bajaban del "sertão" con la sequía mordiéndole los talones, abandonaban la tierra reseca donde el ganado se moría y las plantaciones no rendían, tomaban las picadas en dirección al sur. Muchos quedaban por el camino, incapaces de soportar la travesía de horrores, otros morían al entrar en la región de las lluvias donde el tifus, el paludismo, la viruela los esperaban. Llegaban diezmados, con restos de lo que fuera su familia, casi muertos de cansancio, pero en los corazones latía la esperanza crecida en el último día de la marcha. Un poco más de esfuerzo y habrían alcanzado la ciudad rica y fácil. Las tierras del cacao, donde el dinero era basura arrojada en las calles... […] (Amado, 1995:99-101).

 

 

11.2. Comentario:

 

Los migrantes del "sertão" (región semiárida del nordeste brasileño) llegaban a Ilhéus escapando de la sequía, con la intención de encontrar trabajo tanto en el campo (plantaciones de cacao) como en la ciudad (construcción de viviendas). Los que lograban arribar a la “tierra prometida” luego de una penosa travesía, acechada por la aridez de la “caatinga” (conformada por vegetación arbustiva xerófila y bosque espinoso) y por las enfermedades tropicales en la región de las lluvias (los pobres siempre son más vulnerables a las condiciones ambivalentes del ambiente), quedaban a la merced de los dueños de las tierras.

La riqueza de las plantaciones de cacao se derramada sobre la ciudad impulsando el “boom inmobiliario”. La construcción de viviendas dirigidas a los sectores pudientes de la sociedad ofrece como aspecto positivo la generación de empleo, pero también tiene su lado negativo al fomentar la especulación inmobiliaria y aumentar así el valor del suelo urbano para el resto de la población.

 

 

11.3. Propuesta didáctica:

 

- Identificar migraciones internas en Argentina. Explicar las causas y consecuencias en ambos territorios (de origen y de llegada).

- Vincular el alza del valor de la soja y la especulación inmobiliaria en la ciudad de Rosario.

 

 

12. Tema: Las relaciones de género.

 

 

12.1. Cita bibliográfica: Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado.

 

[…] ¿De quién heredó Malvina ese amor a la vida, esa ansia de vivir, ese horror a la obediencia, a curvar la cabeza, a hablar en voz baja en presencia de Melk? Tal vez de él mismo. Desde temprano odió su casa, la ciudad, las leyes, las costumbres. La vida humillada de la madre, siempre temblando delante de Melk, asintiendo siempre, sin nunca ser consultada para los negocios. Él llegaba, y decía en tono de orden:

–Prepárate. Hoy vamos a ir al escritorio de Tonico a firmar una escritura.

Ella ni preguntaba de qué era la escritura, si se compraba o se vendía, sin ganas de enterarse. Su fiesta era la iglesia. Melk era el dueño de todos los derechos, decidiéndolo todo. La madre cuidaba de la casa, y ese era su único derecho. El padre en los cabarets, en las casas de las prostitutas, gastando su dinero con mujerzuelas, jugando en los hoteles, en los bares, bebiendo con los amigos. La madre muriendo en la casa, viviendo para oír y obedecer. Macilenta y humillada, conforme con todo, había perdido la voluntad y ni sobre su hija tenía autoridad. Malvina, apenas llegada a la adolescencia, había jurado que con ella no sería así. No se sujetaría. Melk en ciertas oportunidades la complacía, y se quedaba mirándola, como si la estudiara. Se reconocía en ella, en ciertos detalles, en su deseo de ser alguien. Pero le exigía obediencia. Cuando ella le decía que quería hacer los estudios secundarios y luego los universitarios, él decretaba:

–No quiero hija doctora. Irás al colegio de monjas, a aprender a coser, a contar, a leer, a tocar el piano. No precisas más. Mujer metida a doctora pierde la vergüenza, es mujer que busca perderse.

Ella había percibido que la vida de toda mujer casada era igual a la de su madre. Sujetas al dueño. Peor que monjas. Malvina se juraba a sí misma que jamás, ¡jamás!, se dejaría agarrar. En el patio del colegio, juveniles y risueñas, conversaban las hijas de padres ricos. Con los hermanos estudiando en Bahía, en los liceos y facultades. Con derecho a mesadas, a gastar el dinero, a hacer cuanto quisieran. Ellas sólo tenían para sí mismas ese breve tiempo de la adolescencia. Las fiestas del Club Progreso, los amoríos sin consecuencia, las esquelitas cambiadas, los tímidos besos robados en las matinés de los cines, a veces un poco más demorados en los portones de los jardines. Un día cualquiera llegaba el padre con un amigo, acababan los amoríos y comenzaban los noviazgos. Si no querían por propia voluntad, eran obligadas por el padre. A veces sucedía que alguna de ellas se casaba con el festejante, cuando el joven era del gusto de los padres. Pero en nada mudaba la situación. Marido traído, elegido por el padre, o novio mandado por el destino, todo era igual. Después de casados, eso no establecía diferencias. Era el dueño, el señor, el dictador de las leyes, el hombre para ser obedecido. Para él eran todos los derechos; para ellas el deber, el respeto. Guardianes de la honra familiar, del nombre del marido, responsables por la casa, por los hijos.

Mayor que ella, más adelantada en el colegio, Clara se había hecho amiga de Malvina. Reían las dos cuchicheando en el patio. Jamás existió muchacha más alegre, más llena de vida, hermosura más saludable, mejor bailarina de tangos, mayor soñadora de aventuras. ¡Tan apasionada y romántica, tan rebelde y arrojada! Casóse por amor, así por lo menos pensaba ella. El novio no era estanciero, hombre de mentalidad atrasada. Era un doctor, graduado en derecho que recitaba versos. Y todo fue igual. ¿Qué había sucedido con Clara, dónde estaba ella, dónde escondió su alegría, su ímpetu, dónde enterró sus planes, sus numerosos proyectos? Iba a la iglesia, cuidaba de la casa, paría hijos. Ni se pintaba, porque el doctor no quería.

Así fue siempre, así continuaba siendo, como si nada se transformara, como si la vida no cambiara, como si no creciera la ciudad. En el colegio se emocionaban con la historia de Ofenísia, la virgen de los Ávila, muerta por amor. No había querido al Barón, al señor de ingenio. Su hermano Luis Antonio llegaba con pretendientes. Pero ella soñaba con el emperador.

Malvina odiaba aquella tierra, la ciudad llena de murmuraciones, de los dimes y diretes. Odiaba aquella vida y contra ella pensaba luchar. Comenzó a leer, encaminada por Juan Fulgencio, que le recomendaba libros. Descubrió otro mundo más allá de Ilhéus, donde la vida era bella, donde la mujer no era esclava. Las grandes ciudades donde podía trabajar, ganar su pan y su libertad. No miraba a los hombres de Ilhéus, e Iracema la llamaba "la virgen de bronce", el título de una novela, porque ella no tenía festejantes. Josué la rondaba, había venido de afuera, escribía sonetos, publicaba en periódicos. "Dedicado a la indiferente M..." Iracerna leía en voz alta en el patio del colegio. Un día en que un marido engañado mató a la esposa, Malvina conversó con él, pero sus amoríos duraron apenas unos días. ¿A lo mejor, quién sabe, fuese diferente a los otros? Pero era igual. Enseguida quiso prohibirle que se maquillara la cara, que tuviera amistad con Iracema –"todos hablan de ella, no es amiga para ti" –, que fuera a una fiesta en casa del "coronel" Misael, a la que él no fuera invitado. Y todo eso en menos de un mes.

De Ilhéus sólo le gustaba la casa nueva, cuyo modelo escogiera en una revista de Río. El padre accedió porque para él era un asunto que lo dejaba indiferente. Mundinho Falcáo había traído a ese arquitecto loco, sin trabajo en Río, y ella quedó encantada con la casa de Mundinho. También con él había soñado. Ese sí que era diferente, podía arrancarla de allí, llevarla para otras tierras, aquellas de que hablaban en las novelas francesas. Para Malvina no se trataba del amor, de explosiva pasión. Amaría a quienquiera que le ofreciese el derecho a vivir, a quien la libertase del miedo al destino de todas las mujeres de Ilhéus. Era preferible envejecer solterona, vestida de negro, a la puerta de las iglesias. Si no quería morir como Sinházinha, de un tiro de revólver.

Mundinho se alejó de ella no bien sintió su interés. Malvina sufrió, por su esperanza marchita. Josué estaba imposible, habíase puesto exigente y mandón. Fue cuando Rómulo llegó y atravesó la plaza con su malla de baño, para cortar luego las ondas en brazadas largas. Ese, sí, pensaba de otro modo. Había sido infeliz; la mujer estaba loca. Le hablaba de Río; ¿qué importaba el casamiento, simple convencionalismo? Ella podría trabajar, ayudarlo, ser amante y secretaria, estudiar en la facultad si así lo quería, independizarse, unida a él sólo por el amor […] (Amado, 1995:262-264).

 

 

12.2. Comentario:

 

En las ciudades pequeñas como en las áreas rurales prevalece una mentalidad “provinciana”, tradicionalista, menos abierta a los cambios socioculturales. Las ciudades capitales proporcionan más libertad, mayor igualdad de género, más oportunidades, en definitiva, más opciones de vida que el campo y las urbes de menor tamaño.

Las mujeres de Ilhéus solo poseían el breve tiempo de la adolescencia para disfrutar de ellas mismas y de sus compañías. Rápidamente, llegaba la adultez y con ella el casamiento (convenido por el padre) y la dependencia de por vida al hombre de la casa. Empero, Malvina por medio de la lectura (vedada para las mujeres) redimensiona su concepción espacio-temporal: descubre que puede acercarse a la felicidad fuera de Ilhéus (en Río de janeiro) y más allá de la corta adolescencia.

 

 

12.3. Propuesta didáctica:

 

- Buscar información y analizar las desigualdades de género en el mercado laboral de las grandes ciudades del mundo. Comparar la situación de los países periféricos con la de los países centrales.

 

 

12.1.1. Cita bibliográfica: Malva de Máximo Gorki.

 

- […] En la aldea, uno es dueño de sí mismo, igual a los demás; mientras que aquí es un siervo…

-Sí, pero aquí, al menos, se come lo que se tiene gana, y el trabajo no es tan fatigoso.

-Te equivocas. A veces tengo molido los huesos… Además, aquí se trabaja para otro, mientras que en casa trabaja uno para sí mismo.

-Pero se gana más –replicó tranquilamente Jacobo.

En su fuero interno, Vasily compartía la opinión de su hijo: en la aldea, el trabajo y la vida eran mucho más difíciles que allí; pero no quería que Jacobo supiese, y dijo con tono severo:

-¿Tú qué sabes de lo que se gana aquí? No, pequeño, no digas eso: la aldea…

-¡Es un agujero obscuro y estrecho! –interrumpió Malva riendo de un modo maligno-. En ella, las que más padecen son las mujeres… No hacen más que derramar lágrimas.

-La vida de las mujeres es en todas partes la misma –dijo Vasily frunciendo las cejas y mirándola-. Y el mundo es en todas partes el mismo, como el sol.

-¡Pero qué tonterías dices! –gritó ella animándose-. En la aldea, una mujer tiene que casarse aunque sea en contra de su voluntad. Y una vez casada, es una esclava eterna; labra, hila, cuida a las bestias, pare. Para ella misma, nada… solo los juramentos y los sopapos del marido.

-¡Como si no hiciera uno más que pegarle a la mujer! –saltó Vasily.

-Mientras que aquí –continuó Malva sin hacerle caso –no le pertenece una a nadie. ¡Es libre como una gaviota! Puede una volar a su antojo y nadie se lo impide, nadie se atreve a ponerle la mano encima.

-¿Y si alguien te la pone? –preguntó Vasily, sonriendo como si quisiera recordarle algo.

-¡Pues le pegaré! –dijo ella con dulzura; y el brillo de sus ojos se apagó de pronto.

Vasily se rió bondadoso.

-Tienes mucha labia –arguyó-. Pero eso son tonterías de mujeres. En la aldea, la mujer es una trabajadora, un ser útil, mientras que aquí… solo vive para el placer y… -se interrumpió un momento-: Y para el pecado […] (Gorki, 1993:30-31).

 

 

12.2.1. Comentario:

 

Es posible apreciar las diferencias culturales, sociales y económicas entre las áreas rurales y las zonas urbanas. Observamos que entre la aldea y la ciudad prevalecen distintas situaciones en cuanto a las cuestiones de género, los salarios, las oportunidades, las comodidades y la libertad. Estas circunstancias estaban mucho más marcadas durante finales del siglo XIX (tiempo en el cual fue escrito el libro) que en la actualidad. Hoy en día la forma de vida urbana (cultura) es propagada hacia todos los confines del territorio a través de los medios masivos de comunicación, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, las mejoras de los medios del transporte y el crecimiento de la actividad industrial, comercial y turística. 

 

 

12.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué la vida urbana es menos prejuiciosa y esquematizada que la vida rural?

 

 

13. Tema: La conquista del Desierto.

 

 

13.1. Cita bibliográfica: Milonga de un infiel (Los conjurados: Obras Completas III)  de Jorge Luis Borges.

 

Desde el desierto llegó
en su azulejo el infiel;
era un pampa de los toldos
de Pincén o de Catriel.

 

Él y el caballo eran uno,
eran uno y no eran dos.
Montado en pelo lo guiaba
con el silbido o la voz.

 

Había en su toldo una lanza
que afilaba con esmero;
de poco sirve una lanza
contra el fusil ventajero.

 

Sabía curar con palabras,
lo que no puede cualquiera.
Sabía los rumbos que llevan
a la secreta frontera.

De tierra adentro venía
y a tierra adentro volvió;
acaso no contó a nadie
las cosas raras que vio.

 

Nunca había visto una puerta,
esa cosa tan humana
y tan antigua, ni un patio
ni el aljibe y la roldana.

 

No sabía que detrás
de las paredes hay piezas
con su catre de tijera,
su banco y otras lindezas.

 

No lo asombró ver su cara
repetida en el espejo;
la vio por primera vez
en ese primer reflejo.

 

Los dos indios se miraron
no cambiaron ni una seña.
Uno -¿cuál?- miraba al otro
como el que sueña que sueña.

 

Tampoco lo asombraría
saberse vencido y muerto;
a su historia la llamamos
la Conquista del Desierto.

 

(Borges, 2004:491)

 

 

 

 

13.2. Comentario:

 

La denominada Conquista del Desierto está inserta dentro del proyecto romántico-liberal de la organización del Estado nacional. Hasta 1870 los territorios fuera de las provincias ya constituidas permanecían en poder de los pueblos aborígenes. Hacia esa fecha se inician las conquistas militares de los territorios del norte (el Chaco argentino) y los del sur (Conquista del Desierto). Son elocuentes las palabras de Feinmann (2011) (2012c) al diferenciar las matanzas progresistas de los blancos estadounidenses de las matanzas conservadoras de los blancos argentinos:

 

[…] El progreso yanqui era una empresa capitalista. Era una naciente burguesía productora la que se adueñaba de los territorios arrebatados a los indios para incorporarlos a la pujante, expansiva economía capitalista del país. No querían enriquecerse, querían trabajar. Esto se expresa en la célebre frase: Go west, Young man. El oeste era el territorio de la esperanza y –como tal- esperaba a los hombres jóvenes. Por el contrario, la matanza de gauchos que se realiza después de Pavón no se implementa con un criterio de colonización. Solo se desea exterminar a quienes se oponen a las ambiciones de hegemonía y dominio de las oligarquías porteñas. No quieren construir un país, quieren exterminar a un enemigo.

Lo mismo ocurre con los genocidios indígenas que implementan primero Juan Manuel de Rosas y luego Julio Argentino Roca: salieron a matar indios para conquistar y repartir tierras; no para colonizarlas, no para incorporarlas a una economía capitalista en desarrollo. Detrás de las matanzas de Rosas y de Roca no venían los laboriosos colonos, solo venían los ciegos y ambiciosos hombres que habrían de convertirse en terratenientes. En poderosos oligarcas a quienes poco les importaba crear un país porque preferían, antes, construir sus fortunas personales, desmesuradas e improductivas. Ociosas. En Estados Unidos mataron para construir una nación. Aquí mataron para poseer fortunas.

Ninguna de las dos matanzas tiene justificación histórica posible porque toda matanza es inaceptable. Pero la burguesía conquistadora norteamericana entendía el Progreso de muy distinto modo al de los parásitos y ociosos conquistadores de tierras argentinos. En esas dos maneras de entender el Progreso una como apropiación y producción y la otra como apropiación y goce- están las causas del destino diferenciado de ambos países […] (Feinmann; 2011:194).

[…] Mitre mató para Buenos Aires y luego Roca para diez familias que se repartieron la Patagonia. Estos son los motivos esenciales de las diferencias entre una potencia y un pequeño país hundido en un monocultivo que generó una clase ociosa. Lincoln hizo un gran país, Mitre una bella ciudad con palacetes franceses y un bello teatro de ópera […] (Feinmann, 2012c).

 

No hay ejemplo en la historia mundial moderna de un país con alto desarrollo socioeconómico, que no haya consolidado el mismo a través de la intervención estratégica del Estado (control, regulación, intervención directa) sobre las actividades productivas y financieras. En cambio, nuestra nación surgió apadrinada por el modelo económico agroexportador de extirpe netamente liberal. El modelo de país liberal no se caracterizó por la inclusión social, política y económica de la mayoría de la población. Pues, la matriz económica basada en la exportación de materias primas no necesitaba del fortalecimiento del mercado interno. Es más, mientras menos materias primas consumían los habitantes nacionales habría más productos para exportar. No fue casualidad, entonces, que Buenos Aires adquiriera belleza mirando al exterior y el resto del país permaneciera desconectado de los frutos del sistema económico-productivo. Si comparamos la estructuración de la red ferroviaria estadounidense hacia el año 1918 (Figura 3) y la de Argentina en la actualidad (Figura 4), nos daríamos cuenta de la disparidad de estrategias históricas de desarrollo entre la concepción industrial norteamericana (configuración reticular que integra el territorio en varios polos de desarrollo) y el criterio agroexportador argentino (diagrama radial concéntrico). Los ferrocarriles argentinos “apuntan todos al Puerto: salen de él y regresan a él. Los de Estados Unidos apuntan a la tierra, a lo nuevo, a la nada, a lo que hay que hacer, inventar: un mercado interno, un país” (Feinmann, 2009a:77). La distribución y densidad de la red ferroviaria testifica, en términos de Feinmann (2011:194), la Conquista del Oeste como “apropiación y producción” y la Conquista del Desierto como “apropiación y goce”.

 

 

Figura 3: Red ferroviaria en 1918 (Beard, Ch. and Beard, M., 2009).

 

Figura 4: Red ferroviaria nacional (Comisión Nacional de Regulación del Transporte)     (http://www.cnrt.gov.ar).

 

13.3. Propuesta didáctica:

 

- Comparar la configuración de las redes ferroviarias en Canadá y en Argentina durante el siglo XIX. ¿A qué modelo económico corresponde a cada una?

 

 

14. Tema: El mercantilismo español.

 

 

14.1. Cita bibliográfica: Poderoso caballero es don Dinero (Antología poética) de Francisco de Quevedo.

 

Madre, yo al oro me humillo;

él es mi amante y mi amado,

pues, de puro enamorado,

de continuo anda amarillo;

que pues, doblón o sencillo,

hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Nace en las Indias honrado

donde el mundo le acompaña;

viene a morir en España,

y es en Génova enterrado.

Y pues quien le trae al lado

es hermoso aunque sea fiero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Es galán y es como un oro,

tiene quebrado el color,

persona de gran valor,

tan cristiano como moro.

Pues que da y quita el decoro

y quebranta cualquier fuero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Son sus padres principales,

y es de noble descendiente,

porque en las venas de Oriente

todas las sangres son reales;

y pues es quien hace iguales

al duque y al ganadero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Mas ¿a quién no maravilla

ver en su gloria sin tasa

que es lo menos de su casa

doña Blanca de Castilla?

Pero pues da al bajo silla

y al cobarde hace guerrero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Sus escudos de armas nobles

son siempre tan principales,

que sin sus escudos reales

no hay escudos de armas dobles;

y pues a los mismos robles

da codicia su minero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Por importar en los tratos

y dar tan buenos consejos,

en las casas de los viejos

gatos le guardan de gatos;

y pues él rompe recatos

y ablanda al juez más severo,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Y es tanta su majestad,

(aunque son sus duelos hartos),

que con haberle hecho cuartos,

no pierde su autoridad;

pero, pues da calidad

al noble y al pordiosero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Nunca vi damas ingratas

a su gusto y afición;

que a las caras de un doblón

hacen sus caras baratas;

y pues las hace bravatas

desde una bolsa de cuero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Más valen en cualquier tierra

(¡mirad si es harto sagaz!)

sus escudos en la paz

que rodelas en la guerra

Y pues al pobre le entierra

y hace propio al forastero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

(de Quevedo, 1981:171-173)

 

 

14.2. Comentario:

 

El sistema económico mercantilista tenía por finalidad acumular metales preciosos (fuente de riquezas) a través del superávit comercial. Se buscaba elaborar y exportar productos de alto valor agregado, e importar materias primas para la producción nacional. El gobierno debía buscar la consecución de esos objetivos mediante una  política proteccionista  sobre la economía, favoreciendo la exportación de productos manufacturados y desfavoreciendo la importación de bienes que podían competir con la elaboración nacional, sobre todo mediante la imposición de aranceles.

El desarrollo del mercantilismo llevaría a la existencia de países industrializados y “dueños del comercio” (posición dominante), y países que producirían solo materias primas. A éstos era necesario tenerlos bajo dominación para mantener baratas sus producciones: habría, entonces, imperios y colonias mercantiles.

No obstante, el mercantilismo español no basó la acumulación de capitales en la búsqueda del superávit comercial sino en la actividad minera, la vida aristocrática, las cruzadas y en la defensa (por medio del sistema de flotas y galeones para evitar los constantes ataques de los corsarios y piratas, principalmente ingleses) de los metales preciosos que entraban a España procedentes de América, atesorándolos, básicamente, en forma de lingotes.

La base rentística de la economía española ocasionaba una enorme fuga de capitales (vía el déficit comercial) hacia los países europeos que fundamentaban su economía en la protección de la producción nacional de alto valor agregado. Feinmann (2013) expresa:

 

[…] Alguna vez, un monarca español dijo que en sus dominios nunca se ponía el sol, pero se quedó con eso, con la mera luz del sol y no con la creación del capitalismo que corrió por parte de la monarquía británica y sus piratas, fieros asaltantes de los galeones que transportaban el oro que España extraía de los territorios de ultramar (de nuestra rica y expoliada Suramérica) para llevar a los dominios del rey sol y los azarosos filibusteros desviaban hacia la isla del progreso capitalista incesante, del capital comercial, industrial y luego financiero […] (Feinmann, 2013:618b).

 

Por otro lado, la piratería no era el principal problema de la economía española. Pues, la causa primordial de la pérdida de riquezas estaba en la raíz feudal de su estructura productiva. Esta temática está muy bien explicada por Galeano (2005):

 

[…] Los metales arrebatados a los nuevos dominios coloniales estimularon el desarrollo económico europeo y hasta puede decirse que lo hicieron posible. Ni siquiera los efectos de la conquista de los tesoros persas que Alejandro Magno volcó sobre el mundo helénico podrían compararse con la magnitud de esta formidable contribución de América al progreso ajeno. No al de España, por cierto, aunque a España pertenecían las fuentes de plata americana. Como se decía en el siglo XVII, “España es como la boca que recibe los alimentos, los mastica, los tritura, para enviarlos enseguida a los demás órganos, y no retiene de ellos por su parte, más que un gusto fugitivo o las partículas que por casualidad se agarran a sus dientes” (Otero, 1958). Los españoles tenían la vaca, pero eran otros quienes bebían la leche. Los acreedores del reino, en su mayoría extranjeros, vaciaban sistemáticamente las arcas de la Casa de Contratación de Sevilla, destinadas a guardar bajo tres llaves, y en tres manos distintas los tesoros de América.

La Corona estaba hipotecada. Cedía por adelantado casi todos los cargamentos de plata a los banqueros alemanes, genoveses, flamencos y españoles (Elliott, 1965; Hamilton, 1934). También los impuestos recaudados dentro de España corrían, en gran medida, esta suerte: en 1543, un 65 por ciento del total de las rentas reales se destinaba al pago de las anualidades de los títulos de deuda. Solo en mínima medida la plata americana se incorporaba a la economía española; aunque quedara formalmente registrada en Sevilla, iba a parar a manos de los Függer, poderosos banqueros que habían adelantado al Papa los fondos necesarios para terminar la catedral de San Pedro, y de otros grandes prestamistas de la época, al estilo de los Welser, los Shetz o los Grimaldi. La plata se destinaba también al pago de exportaciones de mercaderías no españolas con destino al Nuevo Mundo.

Aquel imperio rico tenía una metrópoli pobre, aunque en ella la ilusión de la prosperidad levantara burbujas cada vez más hinchadas: la Corona abría por todas partes frentes de guerra mientras la aristocracia se consagraba al despilfarro y se multiplicaban, en suelo español, los curas y los guerreros, los nobles y los mendigos, al mismo ritmo frenético en que crecían los precios de las cosas y las tasas de interés del dinero. La industria moría al nacer en aquel reino de los vastos latifundios estériles, y la enferma economía española no podía resistir el brusco impacto del alza de la demanda de alimentos y mercancías que era la inevitable consecuencia de la expansión colonial. El gran aumento de los gastos públicos y la asfixiante presión de las necesidades de consumo en las posesiones de ultramar agudizaban el déficit comercial y desataban, al galope, la inflación. Colbert escribía: “Cuanto más comercio con los españoles tiene un estado, más plata tiene”. Había una aguda lucha europea por la conquista del mercado español que implicaba el mercado y la plata de América. Un memorial francés de fines del siglo XVII, nos permite saber que España sólo dominaba, por entonces, el cinco por ciento del comercio con “sus” posesiones coloniales de más allá del océano; pese al espejismo jurídico del monopolio: cerca de una tercera parte del total estaba en manos de holandeses y flamencos, una cuarta parte pertenecía a los franceses, los genoveses controlaban más del veinte por ciento, los ingleses el diez y los alemanes algo menos (Mousnier, 1967). América era un negocio europeo.

[…] Ardían también los herejes o los sospechosos de herejía, achicharrados por las llamas purificadoras de la Inquisición; Torquemada incendiaba los libros y el rabo del diablo asomaba por todos los rincones: la guerra contra el protestantismo era además la guerra contra el capitalismo ascendente en Europa. “La perpetuación de la cruzada -dice Elliott en su obra ya citada- entrañaba la perpetuación de la arcaica organización social de una nación de cruzados”. Los metales de América, delirio y ruina de España, proporcionaban medios para pelear contra las nacientes fuerzas de la economía moderna. Ya Carlos V había aplastado a la burguesía castellana en la guerra de los comuneros, que se había convertido en una revolución social contra la nobleza, sus propiedades y sus privilegios. El levantamiento fue derrotado a partir de la traición de la ciudad de Burgos, que sería la capital del general Francisco Franco cuatro siglos más tarde; extinguidos los últimos fuegos rebeldes, Carlos V regresó a España acompañado de cuatro mil soldados alemanes. Simultáneamente, fue también ahogada en sangre la muy radical insurrección de los tejedores, hilanderos y artesanos que habían tomado el poder en la ciudad de Valencia y lo habían extendido por toda la comarca […]

Como se ve, las distancias enormes y las comunicaciones difíciles no eran los principales obstáculos que se oponían al progreso industrial de España. Los capitalistas españoles se convertían en rentistas, a través de la compra de los títulos de deuda de la Corona, y no invertían sus capitales en el desarrollo industrial. El excedente económico deriva hacia cauces improductivos: los viejos ricos, señores de horca y cuchillo, dueños de la tierra y de los títulos de nobleza, levantaban palacios y acumulaban joyas; los nuevos ricos, especuladores y mercaderes, compraban tierras y títulos de nobleza. Ni unos ni otros pagaban prácticamente impuestos, ni podían ser encarcelados por deudas. Quien se dedicara a una actividad industrial perdía automáticamente su carta de hidalguía (Vicens Vives, 1957) […] (Galeano, 2005:41-44).

 

14.3. Propuesta didáctica:

 

- Seleccionar la estrofa del poema de Francisco de Quevedo que hace referencia al sistema mercantilista español. Justificar.

- ¿Por qué el mercantilismo favoreció el desarrollo de la Revolución Industrial en Inglaterra?

 

 

15. Tema: Modelo económico agroexportador.

 

 

15.1. Cita bibliográfica: A los ganados y las mieses (Odas seculares) de Leopoldo Lugones.

 

[…] Piérdese el tren por los desiertos campos,
al paso que en vedijas perezosas
se deshacen sus blancas balas de humo
por las cañadas húmedas de sombra.
En vasta dispersión pace el rebaño
que entre el profuso pastizal engorda,
asegurando al semental pujante
su plantel de lucientes vaquillonas.
Allá el torito que con duro gesto
su amenazante decisión entona,
clavado como un trompo cava tierra;
y el nudoso ternero se alborota,
mientras con un desgano de bostezo
le brama la lechera cavernosa.

Allá el buey de las sólidas tareas,
su enorme y dulce sencillez conforma
a la razón de su deber, que acata
un dominio ingenioso en la persona.
Allá la vaca fértil como el campo,
su substancia elabora
en el músculo, en la ubre y en la pella,
con una grave plenitud geórgica.
Si anda, parece que en su marcha pende
el talego del rico; si reposa,
su aspecto familiar de cofre tosco
es la seguridad del pobre. La honda,
paz de los campos en su ser vegeta;
dice su inmediación la casa próspera;
y cuando en formidable ansia de asalto
siembra el amor su entraña calurosa,
con resistente conmoción de yunque
cimenta la riqueza creadora.

Rugosos como frutos los carneros
que la suarda barniza en crasas motas,
o como carros de heno acolchonados,
las cabezas unánimes agobian.
Unos chorrean la pendiente lana
en rapacejos rústicos de colcha.
El vellón de esos de testuz cerrado
como un terrón, en las tajadas fofas
en que lo parten para verlo, enseña
cual tajado melón ternuras rosas.


Sobre sus tiernas patas de alfeñique
jadean las borregas dormilonas.
El morueco salaz que las encela,
les vibra al flanco su matraca ronca.
Perseverantes razas tipifican
las caras negras y las blancas colas;
y  las cándidas nubes del contorno
con su aglomeración deslumbradora,
que delinea en mundo de rebaños
el haz de la profunda Patagonia,
allá en lo azul parece que congelan
un cargamento de afanadas flotas.
Con un oro moreno de pan rústico
tuéstase al sol la parva previsora,
a la vera del pálido rastrojo
donde la luz, por paralelas zonas,
en los canutos que tajó la siega
finge un sesgo temblor de agua remota.
Yace esperando la agitada trilla,
junto al galpón la máquina ingeniosa,
en cuyo horno apagado suele a veces
poner un huevo la andariega polla.
Más distante verdea la cebada
donde el viento hace ya pálidas olas.
Y mediando un tablón de alegre alfalfa,
en que al son de seis tarros la colona,
con su nidada de útiles gringuitos
disputa un duraznero a la langosta,
la nueva tierra arada que ese año,
en un esfuerzo más el lote colma,
parece hinchar con su preñez morena,
aquel seno de madre valerosa […]

 

(Lugones, 2000:53-55)

 

 

15.2. Comentario:

 

[…] Si el liberalismo nace con la derogación de las corn laws, entonces el liberalismo es casi una creación tan argentina como el dulce de leche o el colectivo. ¿Qué decir? ¿Cómo el mundo nos pide modestia? Hicimos posible el liberalismo […] La tierra del trigo generoso, el país que posibilitó aniquilar las corn laws fue la Argentina de la abundancia fácil. Y nuestra oligarquía terrateniente, centrada en su economía de monocultivo, en su economía de productos primarios, les vendió cereales a bajo precio a los industriales británicos, quienes, para ello, derribaron las leyes proteccionistas y abrieron las puertas del liberalismo para que entraran triunfalmente por ellas los ganados y las mieses que cantó Lugones. Algo salió mal. Para nosotros, claro. Los ingleses se dedicaron a la industria. Alimentaron a su proletariado y fabricaron máquinas y máquinas herramientas. Y cierto día, a fines de la década del ’20 del siglo (también) veinte, los términos de intercambio aniquilaron el valor de las mieses y la tierra fértil, los campos generosos del país de la abundancia fácil no sirvieron para mucho. Y nosotros, que inventamos el liberalismo, fuimos sus víctimas.

¿Por qué? Porque nos dejamos envolver por “el carácter hipócrita común a todos los sermones liberales” (Marx). Porque no fuimos proteccionistas, lo que nos habría permitido ser industriales y no hundirnos no bien se hundieron los valores de las industrias primarias, ligadas a la tierra, al pasado, al feudalismo. Pero la oligarquía terrateniente era una clase ociosa, y hacer un país industrial requiere laboriosidad y coraje. “El sistema proteccionista es el medio para crear en un pueblo la gran industria […] por eso vemos que en aquellos países en que la burguesía empieza a imponerse como clase, en Alemania, por ejemplo, hace grandes esfuerzos por implantar aranceles proteccionistas” (Marx). Pero ese proyecto es el de la unidad alemana y se corona con Bismarck a su frente. Aquí solo estaba nuestra dispendiosa oligarquía agraria […] (Feinmann, 2009a:162-163).

 

 

El liberalismo económico le permitió a Gran Bretaña disminuir el poder de los terratenientes feudales (al desregular el mercado de granos) y así favorecer a su naciente burguesía industrial. En cambio, en Argentina, el liberalismo fue implantado por la oligarquía agraria para propiciar el modelo agroexportador. Es decir, un país condenado a sobrevivir de la renta del campo importando todo lo que el país no producía. Los principales favorecidos con este sistema librecambista fueron (y son) los sectores ligados al negocio de la exportación (terratenientes, frigoríficos, comerciantes) y la importación (comerciantes).

Feinmann (2009) da cuenta de lo poco productiva que fue para el país la oligarquía terrateniente basada en la abundancia del ganado y las mieses:

 

[…] “Pronto se gasta lo que poco cuesta” (Smith, 1958:546). Nada define mejor a nuestra oligarquía terrateniente: hija del liberalismo económico, diseñada para el ocio por la “abundancia fácil” de sus campos concentrados en pocas manos, se entregó al ocio, a la satisfacción de sus deseos más opulentos y al ejercicio constante de la dilapidación […] Nuestros oligarcas solo saben construir palacetes y planear viajes a Europa. En 1912 (en el cenit de su poder), la oligarquía argentina despilfarra el 10% de su economía de exportación en viajes a Europa […] (Feinmann, 2009a: 159-160).

 

Hoy en día los herederos del ganado y las mieses (sinónimo de soja) y acérrimos defensores del modelo liberal agroexportador, invierten sus extraordinarias ganancias en la construcción de torres de lujo y los viajes de placer y compras a Miami. Cambian las tipologías inmobiliarias y los destinos turísticos pero continúan los mismos gustos.

 

 

15.3. Propuesta didáctica:

 

- Comparar los textos Odas Seculares de Leopoldo Lugones con Tiempos difíciles de Charles Dickens en relación a los modelos económicos vigentes en Argentina e Inglaterra durante el siglo XIX.

 

 

15.1.1. Cita bibliográfica: Las oligarquía de Pablo Neruda. 

 

 

No, aún no secaban las banderas,
aún no dormían los soldados
cuando la libertad cambió de traje,
se transformó en hacienda:
de las tierras recién sembradas
salió una casta, una cuadrilla
de nuevos ricos con escudo,
con policía y con prisiones.

Hicieron una línea negra:
“Aquí nosotros, porfiristas,
de México, ‘caballeros’
de Chile, pitucos
del Jockey Club de Buenos Aires,
engomados filibusteros
del Uruguay, pisaverdes
ecuatorianos, clericales
señoritos de todas partes”.

“Allá vosotros, rotos, cholos,
pelados de México, gauchos,
amontonados en pocilgas,
desamparados, andrajosos,
piojentos, pililos, canalla,
desbaratados, miserables,
sucios, perezosos, pueblo”.

Todo se edificó sobre la línea.
El Arzobispo bautizó ese muro
y estableció anatemas incendiarios
sobre el rebelde que desconociera
la pared de la casta.
Quemaron por la mano del verdugo
los libros de Bilbao.
El policía
custodió la muralla, y al hambriento
que se acercó a los mármoles sagrados
le dieron con un palo en la cabeza
o lo enchufaron en un cepo agrícola
o a puntapiés lo nombraron soldado.

Se sintieron tranquilos y seguros.
El pueblo fue por calles y campiñas
a vivir hacinado, sin ventanas,
sin suelo, sin camisa,
sin escuela, sin pan.

Anda por nuestra América un fantasma
nutrido de detritus, iletrado,
errante, igual en nuestras latitudes,
saliendo de las cárceles fangosas,
arrabalero y prófugo, marcado
por el temible compatriota lleno
de trajes, órdenes y corbatines.

En México produjeron pulque
para él, en Chile
vino litriado de color violeta,
lo envenenaron, le rasparon
el alma pedacito a pedacito,
le negaron el libro y la luz,
hasta que fue cayendo en polvo,
hundido en el desván tuberculoso,
y entonces no tuvo entierro
litúrgico: su ceremonia
fue meterlo desnudo entre otras
carroñas que no tienen nombre.

 

          (Neruda, 1999:164-165)

 

 

15.2.1. Comentario:

 

Hacia el último tercio del siglo XIX, aproximadamente, la mayoría de los países latinoamericanos adoptaron un modelo económico agro-minero exportador de impronta liberal. Halperín Donghi (1993) se refiere a este paradigma de “desarrollo” económico como un nuevo “pacto colonial” entre los países latinoamericanos y las nuevas potencias mundiales (encabezadas por Gran Bretaña). En la etapa neocolonial, América Latina pasará a convertirse cada vez más decididamente en una zona reservada a la influencia del Reino Unido. A través de un intercambio comerciar subdesarrollado, los países latinoamericanos intercambiarán materias primas por productos manufacturados, capitales e inversiones de origen mayoritariamente británicas. El nuevo “pacto colonial” tuvo consecuencias externas e internas. En cuanto al ámbito externo, se consolidó la división internacional del trabajo. Los países subdesarrollados, especializados en la producción y exportación de materias primas, permanecieron bajo la dependencia de los países desarrollados dedicados a la elaboración y exportación de productos industriales. Y en el espacio local, la sociedad quedó dividida en dos grandes grupos: por un lado, la oligarquías dueña o administradora de las materias primas, y por el otro, el resto de la población marginada del bienestar socioeconómico que ostentaba la minoría privilegiada. 

15.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué el modelo económico liberal engendra, al mismo tiempo, oligarquías y hambrientos?

 

 

16. Tema: El gaucho en la frontera.

 

 

16.1. Cita bibliográfica: Martín Fierro de José Hernández.

 

[…] Al principio nos dejaron

de haraganes criando sebo,

pero después... no me atrevo

a decir lo que pasaba.

Barajo… si nos trataban

como se trata a malevos.

 

Porque todo era jugarle

por los lomos con la espada,

y aunque usté no hiciera nada,

lo mesmito que en Palermo

le daban cada cepiada

que lo dejaban enfermo.

 

¡Y que Indios, ni qué servicio,

si allí no había ni cuartel!

Nos mandaba el Coronel

a trabajar en sus chacras,

y dejábamos las vacas

que las llevara el infiel.

 

Yo primero sembré trigo

y después hice un corral,

corté adobe pa un tapial,

hice un quincho, corté paja...

¡La pucha que se trabaja

sin que le larguen ni un rial!

 

Y es lo pior de aquel enriedo

que si uno anda hinchando el lomo

ya se le apean como un plomo...

¡Quién aguanta aquel infierno!

Si eso es servir al Gobierno,

a mí no me gusta el cómo […]

 

(Hernández, 2009:21)

 

 

16.2. Comentario:

 

 

[…] Brasil, las Antillas y África abrían [a principios del siglo XIX] sus mercados a la importación de tasajo, y a medida que la carne salada, cortada en lonjas secas, iba ganando consumidores extranjeros, los consumidores argentinos notaban el cambio. Se crearon impuestos al consumo interno de carne, a la par que se desgravaban las exportaciones; en pocos años, el precio de los novillos se multiplicó por tres y las estancias valorizaron sus suelos. Los gauchos estaban acostumbrados a cazar libremente novillos a cielo abierto, en la pampa sin alambrados, para comer el lomo y tirar el resto, con la sola obligación de entregar el cuero al dueño del campo. Las cosas cambiaron (Galeano, 2004:237-238). La reorganización de la producción implicaba el sometimiento del gaucho nómada a una nueva tendencia servil: un decreto de 1815 estableció que todo hombre de campo que no tuviera propiedades sería reputado sirviente, con la obligación de llevar papeleta visada por su patrón cada tres meses. O era sirviente, o era vago, y a los vagos se los enganchaba, por la fuerza, en los batallones de la frontera (Álvarez, 1912).

 

Justo en 1815, mientras en Buenos Aires se dictaba un decreto con el propósito de esclavizar a los gauchos, en la otra orilla del Río de la Plata, la Provincia Oriental (hoy Uruguay) Artigas proclamaba una reforma agraria que beneficiaba con la propiedad de tierras a gauchos e indios. Galeano (2004) amplía:

 

El código agrario de 1815 –tierra libre, hombres libres- fue “la más avanzada y gloriosa constitución” (de la Torres y otros, 1967) de cuantas llegaría a conocer los uruguayos […]

Las tierras se repartían de acuerdo con el principio de que “lo más infelices serán los más privilegiados” […] El sentido esencial de esta reforma agraria consistía en asentar sobre la tierra a los pobres del campo, convirtiendo en paisano al gaucho acostumbrado a la vida errante de la guerra y las faenas clandestinas y el contrabando en tiempos de paz. Los gobiernos posteriores de la cuenca del Plata reducirán a sangre y fuego al gaucho, incorporándolo por la fuerza a las peonadas de las grandes estancias, pero Artigas había querido hacerlo propietario. “Los gauchos alzados comenzaban a gustar del trabajo honrado, levantaban ranchos y corrales, plantaban sus primeras sementeras” (de la Torres y otros, 1967). La intervención extranjera terminó con todo. La oligarquía levantó cabeza y se vengó. La legislación desconoció, en lo sucesivo, la validez de las donaciones de tierras realizadas por Artigas. Desde 1820 hasta fines del siglo fueron desalojados, a tiros, los patriotas pobres que habían sido beneficiados por la reforma agraria. No conservarían otra tierra que la de sus tumbas […] (Galeano, 2004:154-155).

 

“Una reforma agraria de este tipo entrega al gaucho a la tierra y no a la errancia. A la producción y no a la guerra. Al trabajo y no a la frontera. Con Artigas, Hernández no escribía el Martín Fierro” (Feinmann, 2009a:198).

 

 

16.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué países latinoamericanos elaboraron, en algún momento de su historia, una reforma agraria? Fundamentar.

 

 

17. Tema: Librecambio.

 

 

17.1. Cita bibliográfica: El sueño del celta de Mario Vargas Llosa.

 

[…] Desde su llegada, había pedido autorización al Foreign Office para entrevistarse con Morel. Dio como pretexto querer cotejar con el periodista algunas de las informaciones que él traía. El 9 de diciembre obtuvo la autorización. Y, al día siguiente, Roger Casement y Edmund D. Morel se vieron las caras por primera vez. En lugar de estrecharse la mano, se abrazaron. Conversaron, cenaron juntos en el Comedy, fueron al departamento de Roger en Philbeach Gardens donde pasaron el resto de la noche bebiendo cognac, charlando, fumando y discutiendo hasta que descubrieron a través de las persianas que ya era el nuevo día. Llevaban doce horas de ininterrumpido diálogo. Ambos dirían, después, que aquel encuentro había sido el más importante de sus vidas.

No podían ser más distintos. Roger era muy alto y muy delgado y Morel más bien bajo, fortachón y con tendencia a engordar. Todas las veces que lo vio, a Casement le dio la impresión de que a su amigo los trajes le quedaban apretados. Roger había cumplido treinta y nueve años, pero, pese a su físico afectado por el clima africano y las fiebres palúdicas, parecía, acaso por lo cuidado de su atuendo, más joven que Morel, que tenía sólo treinta y dos y había sido apuesto de joven pero estaba ahora envejecido, con el cabello cortado al medio ya gris, al igual que sus mostachos de foca, y unos ojos ardientes y algo saltones. Les bastó verse para entenderse y -la palabra no les hubiera parecido exagerada- quererse.

¿De qué hablaron aquellas doce horas ininterrumpidas? Mucho del África, por supuesto, pero también de sus familias, de su infancia, de sus sueños, ideales y anhelos de adolescentes, y de cómo, sin proponérselo, el Congo se había instalado en el corazón de sus vidas y las había transformado de pies a cabeza. Roger se quedó maravillado de que alguien que nunca hubiera estado allá conociera tan bien ese país. Su geografía, su historia, su gente, sus problemas. Escuchó fascinado cómo, hacía ya de esto muchos años, ese oscuro empleado de la Eider Dempster Line (la misma empresa en la que había trabajado Roger de joven en Liverpool) que era Morel, encargado en el puerto de Amberes de registrar los barcos y hacer auditorías de su cargamento, entró en sospechas al advertir que el comercio libre que, se suponía, había abierto Su Majestad Leopoldo II entre Europa y el Estado Independiente del Congo, era no sólo asimétrico, sino una farsa. ¿Qué clase de comercio libre era aquel en el que los barcos que venían del Congo descargaban en el gran puerto flamenco toneladas de caucho y cantidades de marfil, aceite de palma, minerales y pieles, y cargaban para llevar allá sólo fusiles, chicotes y cajas de vidrios de colores? […] (Vargas Llosa, 2013:116-118)

 

 

17.2. Comentario:

 

No existe ejemplo en la historia en el cual se haya originado el librecambio entre una parte poderosa y otra débil sin el ejercicio del sometimiento y el terror. Más aún cuando se practica en condiciones de colonialismo y esclavitud como en el caso entre el rey Leopoldo II de Bélgica y el Estado Independiente del Congo. Empero, lo mismo ha sucedido cuando Estados poderosos con vocación imperialista, han introducido el libre comercio a través de la sangre y el fuego, a países que intentaban desarrollar sus economías de manera proteccionista y soberana. Son ejemplos: las Guerras del Opio[8] entre Inglaterra y China (1839 a 1842 y 1856 a 1860), la Guerra de la Triple Alianza que unió (por iniciativa geopolítica inglesa) a Brasil, Argentina y Uruguay contra Paraguay (1865 a 1870), las dictaduras militares (guerras internas impulsadas por intereses financieros foráneos con socios locales) implantadas en América Latina hacia finales del siglo XX. Ningún país, ninguna sociedad, en su sano juicio, tiene propensión suicida para implementar el librecambio en condiciones asimétricas, es decir, en desigualdad de oportunidades económicas. De allí, que el librecambio en tales condiciones solo se abre espacio por medio de los fusiles y cañones.

No debe observarse como una paradoja la concreción del librecambio y de las políticas liberales, por medios pacíficos y democráticos, en Argentina durante la década de 1990. Así lo explica Rozitchner (2003):

 

[…] La política liberal recurre a la paz o desata la represión de la dictadura en función de la debilidad o de la fuerza que tiene la población mayoritaria. Por eso la democracia, en términos de la teoría de la guerra, constituye un campo momentáneo de tregua (que puede ser más o menos prolongado). Un ámbito de tregua con la población derrotada, donde el vencedor, la dictadura, puede ya darse el lujo de abrir luego un espacio jurídico cuyas leyes y cuya política vuelven a resurgir en el campo de la democracia que le continúa. En el menemismo vendepatria se impuso, ahora por medios pacíficos y democráticos, la política económica que por medios cruentos implantó la dictadura: destruir la clase trabajadora, todas sus conquistas sociales y vender todos los bienes nacionales.

Menem mismo denominó al “ajuste” económico, en términos de torturador, “ajuste sin anestesia”, para que la gente sufra. Ajuste terrorista democrático en la economía. En la dictadura se destruyeron los lazos sociales, cada uno volvió a separarse de los otros, a sentir que tenía que defender su propia vida. Pero eso se ratifica, bajo otra modalidad, ahora en la economía neoliberalizada. Entonces se nos concede la gracia de darnos “libertad”: sucede que ya no representa ningún riesgo, aceptamos todo lo que nos imponen. Hasta llegamos a pedir que lo hagan. Lo que está siempre presente es el riesgo de que si queremos contrariarlos en serio vamos a tener que enfrentar necesariamente la represión: la amenaza de la dictadura en la democracia misma […]

Toda democracia se abre como campo político viniendo desde una guerra anterior que alcanzó una tregua, es decir que hubo vencedores y vencidos. La política es ese campo de tregua donde, al parecer, los conflictos que en ella se prolongan deben resolverse por otros medios, es decir por medios pacíficos. Pero somos tratados, en el campo de la paz política, como un enemigo vencido. Las “indemnizaciones” impuestas a los derrotados, o el pago de la deuda externa mediante el apoderamiento de nuestros bines nacionales, forman parte de una misma modalidad de dominio: el vencido debe pagar su tributo, su botín de guerra.

Entonces los que denuncian y se oponen a esa violencia y juntan fuerzas políticas civiles para hacerlo, aparecen como violentos: como si ellos ahora quisieran la violencia y la guerra. En la dictadura son claramente ellos lo violentos; en la democracia, donde está encubierta esa violencia, los violentos resultamos ser nosotros […] (Rozitchner, 2003:30 y 94).   

 

Asimismo, es interesante la cita de Fukuyama (1992:31) sobre la relación entre la práctica del libre comercio y el fin del imperialismo. “[…] En vísperas de la primera guerra mundial, el periodista Norman Angell publicó su libro La gran ilusión, en el cual argumentaba que el libre comercio había convertido en obsoleta la expansión territorial y que la guerra era económicamente irracional”. Todo está muy claro: si se impone el librecambio ya está ganada la guerra económica (principal objetivo de las mayorías de las contiendas bélicas) para los países industrializados. Por lo tanto, no hará falta conquistar territorios ajenos y recibir los reproches de la comunidad internacional.

 

 

17.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué todos los países centrales no adoptaron el librecambio en su génesis del desarrollo?

 

 

18. Tema: Monoproducción.

 

 

18.1. Cita bibliográfica: El sueño del celta de Mario Vargas Llosa.

 

[…] Todo era simple y claro en el punto de partida. A cada aldea se le habían fijado unas obligaciones precisas: entregar unas cuotas semanales o quincenales de alimentos -mandioca, aves de corral, carne de antílope, cerdos salvajes, cabras o patos- para alimentar a la guarnición de la Force Publique y a los peones que abrían caminos, plantaban los postes de telégrafo y construían embarcaderos y depósitos. Además, la aldea debía entregar determinada cantidad de caucho recolectado en canastas tejidas con lianas vegetales por los mismos indígenas. Los castigos por incumplir estas obligaciones variaban. Por entregar menos de las cantidades establecidas de alimentos o de caucho, la pena eran los chicotazos, nunca menos de veinte y a veces hasta cincuenta o cien. Muchos de los castigados se desangraban y morían. Los indígenas que huían -muy pocos- sacrificaban a su familia porque, en ese caso, sus mujeres quedaban como rehenes en las maisons d’otages que la Force Publique tenía en todas sus guarniciones. Allí, las mujeres de prófugos eran azotadas, condenadas al suplicio del hambre y de la sed, y a veces sometidas a torturas retorcidas como hacerles tragar su propio excremento o el de sus guardianes.

Ni siquiera las disposiciones dictadas por el poder colonial -compañías privadas y propiedades del rey por igual- se respetaban. En todos los lugares el sistema era violado y empeorado por los soldados y oficiales encargados de hacerlo funcionar, porque en cada aldea los militares y agentes del Gobierno aumentaban las cuotas, a fin de quedarse ellos con parte de los alimentos y unas canastas de caucho, con los que hacían pequeños negocios revendiéndolos.

En todas las aldeas que Roger visitó, las quejas de los caciques eran idénticas: si todos los hombres se dedicaban a recoger caucho ¿cómo podían salir a cazar y cultivar mandioca y otros alimentos para dar de comer a las autoridades, jefes, guardianes y peones? Además, los árboles de caucho se iban agotando, lo que obligaba a los recolectores a internarse cada vez más lejos, en regiones desconocidas e inhóspitas donde muchos habían sido atacados por leopardos, leones y víboras. No era posible cumplir con todas esas exigencias, por más esfuerzos que hicieran […] (Vargas Llosa, 2013:94-95)

 

 

18.2. Comentario:

 

El texto plantea la histórica problemática de centralizar la producción de una nación hacia un determinado producto agrario, a partir de su condición de ser apetecible para el mercado exportador: en este caso el caucho, pero en la actualidad podría ser el avance de la soja en algunos países de América Latina. Si esto ocurre, el país pierde la soberanía alimentaria al descuidar el resto de la producción agropecuaria necesaria para su subsistencia. Es tan grande la tentación de generar importantes ganancias en el corto plazo, vía el ingreso de divisas, que no se toman en consideración los impactos negativos en el mediano y largo plazo: falta de alimentos, deterioro de los suelos, debilitamiento del mercado interno, suba de precios de los comestibles, etc.

 

 

18.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Cuáles son los las consecuencias ecológicas y económicas de la monoproducción agraria?

 

 

 

19. Tema: Empresas multinacionales.

 

 

19.1. Cita bibliográfica: La Anaconda Copper Mining Co. de Pablo Neruda.

 

 

Nombre enrollado de serpiente,
fauce insaciable, monstruo verde,
en las alturas agrupadas,
en la montaña enrarecida
de mi país, bajo la luna
de la dureza, excavadora,
abres los cráteres luminarias
del mineral, las galerías
del cobre virgen, enfundado
en sus arenas de granito.

Yo he visto arder en la noche eternal
de Chuquicamata, en la altura,
el fuego de los sacrificios,
la crepitación desbordante
del cíclope que devoraba
la mano, el peso, la cintura
de los chilenos, enrollándolos
bajo sus vértebras de cobre,
vaciándoles la sangre tibia,
triturando los esqueletos
y escupiéndolos en los montes
de los desiertos desolados.

El aire suena en las alturas
de Chuquicamata estrellada.
Los socavones aniquilan
con manos pequeñitas de hombre
la resistencia del planeta,
trepida el ave sulfurosa
de las gargantas, se amotina
el férreo frío del metal
con sus hurañas cicatrices,
y cuando aturden las bocinas
la tierra se traga un desfile
de hombres minúsculos que bajan
a las mandíbulas del cráter.

Son pequeñitos capitanes,
sobrinos míos, hijos míos,
y cuando vierten los lingotes
hacia los mares, y se limpian
la frente y vuelven trepidando
en el último escalofrío,
la gran serpiente se los come,
los disminuye, los tritura,
los cubre de baba maligna,
los arroja por los caminos,
los mata con la policía,
los hace pudrir en Pisagua,
los encarcela, los escupe,
compra un Presidente traidor
que los insulta y los persigue,
los mata de hambre en las llanuras
de la inmensidad arenosa.

Y hay una y otra cruz torcida
en las laderas infernales
como única leña dispersa
del árbol de la minería.

 

(Neruda, 1999:179-181)

 

 

19.2. Comentario:

 

Galeano (2005) describe con detalle e indignación, el accionar de las empresas multinacionales norteamericanas dedicadas a la producción de cobre sobre el territorio chileno, antes de la nacionalización de la explotación del mineral:

 

El cobre no demoró mucho en ocupar el lugar del salitre como viga maestra de la economía chilena, al tiempo que la hegemonía británica cedía paso al dominio de los Estados Unidos. En vísperas de la crisis del ’29, las inversiones norteamericanas en Chile ascendían ya a más de cuatrocientos millones de dólares, casi todos destinados a la explotación y el transporte del cobre. Hasta la victoria electoral de las fuerzas de la Unidad Popular en 1970, los mayores yacimientos del metal rojo continuaban en manos de la Anaconda Copper Minig Co. Y la Kennecott Copper Co., dos empresas íntimamente vinculadas entre sí como partes de un mismo consorcio mundial. En medio siglo, ambas habían remitido cuatro mil millones de dólares desde Chile a sus casas matrices, caudalosa sangre evadida por diversos conceptos, y habían realizado como contrapartida, según sus propias cifras infladas, una inversión total que no pasaba los ochocientos millones, casi todos provenientes de las ganancias arrancadas al país[9]. La hemorragia había ido aumentando a medida que la producción crecía, hasta superar los cien millones de dólares por año en los últimos tiempos. Los dueños del cobre eran los dueños de Chile […] (Galeano, 2005:187-188).

 

Las compañías transnacionales estadounidenses impusieron en Chile una clásica explotación de enclave, donde los principales beneficios económicos (incorporación de valor agregado a través del trabajo industrial) no permanecían en Chile sino que emigraban a los Estados Unidos. La serpiente (Anaconda) retratada por Pablo Neruda oprimía y asfixiaba a los trabajadores y a la vitalidad de la economía chilena. La metáfora es totalmente oportuna. Recordemos que la constricción es una propiedad estrangulatoria, propia de las serpientes no venenosas como la anaconda.

 

 

19.3. Propuesta didáctica:

 

- Analizar las implicancias políticas, sociales y económicas del discurso del presidente Salvador Allende del 11 de Julio de 1971, en el cual anuncia la nacionalización de la Gran Minería del Cobre. (Disponible en: http://www.abacq.net/imagineria/discur3.htm).

- ¿El Estado chileno ha logrado, en la actualidad, otorgar valor a la producción del cobre? Fundamentar.

-  ¿Por qué la renta del cobre es más productiva para la nación chilena que la renta de la soja para el Estado argentino?

 

 

19.1.1. Cita bibliográfica: La Standard Oil Co. de Pablo Neruda.

 

 

Cuando el barreno se abrió paso

hacia las simas pedregales

y hundió su intestino implacable

en las haciendas subterráneas,

y los años muertos, los ojos

de las edades, las raíces

de las plantas encarceladas

y los sistemas escamosos

se hicieron estratas del agua,

subió por los tubos el fuego

convertido en líquido frío,

en la aduana de las alturas

a la salida de su mundo

de profundidad tenebrosa,

encontró un pálido ingeniero

y un título de propietario.

 

Aunque se enreden los caminos

del petróleo, aunque las napas

cambien su sitio silencioso

y muevan su soberanía

entre los vientres de la tierra,

cuando sacude el surtidor

su ramaje de parafina,

antes llegó la Standard Oil

con sus letrados y sus botas,

con sus cheques y sus fusiles,

con sus gobiernos y sus presos.

 

Sus obesos emperadores

viven en New York, son suaves

y sonrientes asesinos,

que compran seda, nylon, puros,

tiranuelos y dictadores.

 

Compran países, pueblos, mares,

policías, diputaciones,

lejanas comarcas en donde

los pobres guardan su maíz

como los avaros el oro:

la Standard Oil los despierta,

los uniforma, les designa

cuál es el hermano enemigo,

y el paraguayo hace su guerra

y el boliviano se deshace

con su ametralladora en la selva.

 

Un presidente asesinado

por una gota de petróleo,

una hipoteca de millones

de hectáreas, un fusilamiento

rápido en una mañana

mortal de luz, petrificada,

un nuevo campo de presos

subversivos, en Patagonia,

una traición, un tiroteo

bajo la luna petrolada,

un cambio sutil de ministros

en la capital, un rumor

como una marea de aceite,

y luego el zarpazo, y verás

cómo brillan, sobre las nubes,

sobre los mares, en tu casa,

las letras de la Standard Oil

iluminando sus dominios.

 

          (Neruda, 1999:178)

 

19.2.1. Comentario:

 

Galeano (2005) da cuenta del poder que ostenta la empresa petrolera multinacional Standard Oil:

 

 

[…] el negocio del petróleo en el mundo capitalista está […] en manos de un cártel todopoderoso. El cartel nació en 1928, es un castillo del norte de Escocia rodeado por la bruma, cuando la Standard Oil de Nueva Jersey, la Shell y la Anglo – Iranian, hoy llamada British Petroleum, se pusieron de acuerdo para dividirse el planeta. La Standard de Nueva York y la de California, la Gulf y la Texaco se incorporaron posteriormente al núcleo dirigente del cártel (Harvey O’Connor, 1961). La Standard Oil, fundada por Rockefeller en 1870, se había partido en treinta y cinco diferentes empresas en 1911, por la aplicación de la ley Sherman contra los trust; la hermana mayor de la numerosa familia Standard es en nuestros días, la empresa de Nueva Jersey. Sus ventas de petróleo sumadas a las ventas de la Standard de Nueva York y de California, abarcan la mitad de las ventas totales del cartel en nuestros días. Las empresas petroleras del grupo Rockefeller son de tal magnitud que suman nada menos que la tercera parte del total de beneficios que las empresas norteamericanas de todo tipo, en su conjunto, arrancan al mundo entero. La Jersey, típica corporación multinacional, obtiene sus mayores ganancias fuera de fronteras; América Latina le brinda más ganancias que los Estados Unidos y Canadá sumados: al sur del río Bravo, su tasa de ganancias resulta cuatro veces más alta (Baran y Sweezy, 1970). Las filiales de Venezuela produjeron, en 1957, más de la mitad de los beneficios recogidos por la Standard Oil de Nueva Jersey en todas partes; en ese mismo año, las filiales venezolanas proporcionan a la Shell la mitad de sus ganancias en el mundo entero (Mieres, 1969). 

Estas corporaciones multinacionales no pertenecen a las múltiples naciones donde operan: son multinacionales, más simplemente, en la medida en que desde los cuatro puntos cardinales arrastran grandes caudales de petróleo y dólares a los centros de poder del sistema capitalista. No necesitan exportar capitales, por cierto, para financiar la expansión de sus negocios; las ganancias usurpadas a los países pobres no solo derivan en línea recta a las pocas ciudades donde habitan sus mayores cortadores de cupones, sino que además se reinvierten parcialmente para robustecer y extender la red internacional de operaciones. La estructura del cártel implica el dominio de numerosos países y la penetración en sus numerosos gobiernos; el petróleo empapa presidentes y dictadores, y acentúa las deformaciones estructurales de las sociedades que pone a su servicio. Son las empresas quienes deciden, con lápiz sobre el mapa del mundo, cuáles han de ser zonas de explotación y cuáles las de reservas, y son ellas quienes fijan los precios que han de cobrar los productores y pagar los consumidores. La riqueza natural de Venezuela y otros países latinoamericanos con petróleo en el subsuelo, objetos del asalto y el saqueo organizados, se ha convertido en el principal instrumento de su servidumbre política y su degradación social. Ésta es un larga historia de hazañas y de maldiciones, infamias y desafíos […] (Galeano, 2005:204-206).

 

En el último párrafo de Galeano (2005) hacía referencia a la expoliación de la riqueza petrolera venezolana por parte de las corporaciones transnacionales. Recordemos, que el maravilloso libro Las venas abiertas de América Latina fue publicado en el año 1971. Hacia 1999, el presidente Hugo Chávez determinó que la totalidad de las acciones de PDVSA (ente autárquico) pasaran a manos del Estado Venezolano. Esta política de soberanía energética fue acompañada (mediante la iniciativa de Venezuela) por la reestructuración de la OPEP, a fin de restringir la oferta de petróleo y presionar el alza de los precios. La Revolución Bolivariana, en pos de la independencia política y económica, ha sufrido un golpe de Estado, huelgas destituyentes del sector petrolero, manifestaciones opositoras, operaciones mediáticas, desabastecimientos, etc. La burguesía venezolana aliada a los intereses de las empresas multinacionales intenta volver a la triste e infame historia narrada en el ya clásico libro de Galeano.

 

 

 

 

 

19.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué otros países latinoamericanos han recuperado la renta petrolera? Fundamentar causas y consecuencias.

 

 

20. Tema: Antecedentes de la globalización.

 

 

20.1. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.

 

[…] –Sostengo –dijo Andrés Stuart- que el ladrón goza de mayores posibilidades favorables, dado que no puede dejar de ser un hombre perspicaz.

-¡Por favor! –respondió Walter Ralph-. Solo hay un país donde puede ocultarse.

-¡Tendrá que verse!

-¿Y adonde quiere que se dirija?

-Lo ignoro –respondió Andrés Stuart-, pero me parece que la Tierra es enorme.

-Eso era antes… -dijo con voz queda Phileas Fogg; después, ofreció las cartas a Tomás Flanagan-. A usted le toca cortar.

La discusión se detuvo durante una mano. Pero no tardó en reanudarla Andrés Stuart:

-¡Cómo que antes! ¿Acaso la Tierra se ha reducido?

-Sin duda que sí –respondió Walter Ralph-. Opino como mister Fogg. La Tierra se ha reducido, ya hoy se recorre con una velocidad diez veces mayor que hace cien años. Y esto es lo que, en el caso al que nos referimos, hará que las indagaciones sean más rápidas.

-Y que el ladrón pueda huir con más facilidad.

-Le toca jugar a usted –dijo Phileas Fogg. Pero el desconfiado Stuart no estaba conforme, y dijo al concluirse la partida:

-Hay que admitir que han encontrado una graciosa forma de decir que la Tierra se ha empequeñecido. De modo que ahora se le da vuelta en tres meses…

-Apenas en ochenta días –dijo Phileas Fogg.

-De hecho, señores –agregó John Sullivan-, ochenta días, desde que la sección entre Rothal y Allahabad ha sido inaugurada en el Great Indian Península Railway, y he aquí el cálculo realizado por el Morning Chronicle:

De Londres a Suez por el Monte Cenis y Brindisi, ferrocarril y vapores: 7 días.

De Bombay a Calcuta, ferrocarril: 8 días.

De Calcuta a Hong Kong (China), vapores: 3 días. De Hong Kong a Yokohama (Japón), vapor: 6 días. De Yokohama a San Francisco, vapor: 22 días. De San Francisco a Nueva York, ferrocarril: 7 días. De Nueva York a Londres, vapor y ferrocarril: 9 días. Total: 80 días.

-¡Sí, ochenta días! –exclamó Andrés Stuart, que por falta de atención cortó una carta mayor-. Pero eso sin considerar el mal tiempo, los vientos desfavorables, los naufragios, los descarrilamientos, etcétera.

-Considerando todo eso –respondió Phileas Fogg, mientras continuaba su juego, porque ya no respetaba la conversación el whist.

-¡Pero  si  los  indios o los indostaníes arruinan las vías! –prorrumpió Andrés Stuart-. ¡Si interrumpen los trenes, asaltan los furgones y hacen rebanadas de los viajeros!

-Considerando toso eso –respondió Phileas Fogg, que desplegaba su juego-: dos triunfos mayores […] (Verne, 2005:20-22).

 

 

 20.2. Comentario:

 

La vuelta al mundo en 80 días fue publicada por primera vez en 1873. Luego de, aproximadamente, un siglo de la Primera Revolución Industrial acaecida en el Reino Unido. El desarrollo de la industria textil, el surgimiento de la industria del ferrocarril, sumado a la eliminación del patrón oro en 1834 (por el cual el Banco de Inglaterra no tuvo más la obligación de cambiar sus billetes por oro. Esto posibilitó el monopolio de la emisión de moneda y liberó fondos para las necesidades crediticias de la naciente industria), permitió que Inglaterra liderada la primera etapa del capitalismo mundial. No es casual, entonces, que el “viaje de novela” se origine en la Londres industrial y recorra países donde el capitalismo ha llegado con los ferrocarriles y los barcos a vapor.

Hoy en día, consolidada la Tercera Revolución Industrial, el progreso de los medios de transporte y de comunicación ha logrado que la Tierra se haya “empequeñecido” de manera extraordinaria. Mucho más todavía que el Planeta relatado en la novela. El mundo actual se ha transformado en una “aldea global” (término acuñado por el sociólogo canadiense Marshall Macluhan). La expansión de las telecomunicaciones permite que cualquier persona ubicada en cualquier lugar esté en contacto “virtual” con lo que está pasando (al instante) en el mundo entero. Es decir, las distancias no han disminuido en kilómetros, pues, lo que ha empequeñecido fue el tiempo de ser recorridas de forma “virtual” o real.

 

 

 

20.3. Propuesta didáctica:

 

- Calcular el tiempo que llevaría dar la vuelta al mundo en la actualidad, realizando el mismo recorrido y utilizando los idénticos medios de transporte que imaginó Phileas Fogg? Comparar y analizar las diferencias.

- ¿Por qué en la travesía solo se utilizaron vapores y ferrocarriles?

 

 

21. Tema: Latifundios en Ecuador.

 

 

21.1. Cita bibliográfica: Huasipungo de Jorge Icaza.

 

[…] Una tarde, a la sombra de las enredaderas que tejían una cortina deshilvanando entre los pilares del corredor del cuarto, el párraco y el latifundista planearon el negocio de Guamaní y los indios.

-Este viejo Isidro tiene que ser un ladrón. La pinta lo dice… -aseguró el terrateniente.

-Es un hombre que sabe lo que vale la tierra… Lo que valen los bosques y los indios –disculpó el cura.

-Eso no le produce nada. Nada…

-¿Quién sabe?

- Monte. Ciénagos…

-E indios, mi querido amigo.

-Indios.

-Además. Si usted no quiere…

El religioso echó su cabeza sobre el respaldo del asiento donde descansaba para hundirse en una pausa un poco teatral. Debía asegurar los sucres de su comisión en el negocio. El dinero estaba muy cerca de sus manos. Hasta Dios dice: “Agárrate que yo te agarraré… Defiéndete que yo te defenderé…” ¡Ah! Con tal de no agarrarse de los espinos y de las alimañas de los chaparros del viejo Isidro, estaba salvado.

-Bueno… Querer… Como querer… -murmuró don Alfonso a media voz, tratando de abrir el silencio del sotanudo, el cual, con melosidad de burla, insistió:

-¿Con los indios?

-Claro. Usted comprende que sin los runas[10] no vale nada.

-¡Y qué runas! Propios, conciertos, de una humildad extraordinaria. Se puede hacer con esa gente lo que a uno le dé la gana.

-Me han dicho que casi todos son solteros. Un indio soletero vale la mitad. Sin hijos, sin mujer, sin familiares.

-¿Y eso?

-Parece que no sabe usted. ¿Y el pastoreo, y el servicio doméstico, y el desmonte, y las mingas[11]?

-Bueno, Son más de quinientos. Más de quinientos a los cuales, gracias a mi paciencia, a mi fe, a mis consejos y a mis amenazas, he logrado hacerles entrar por el camino del Señor. Ahora se hallan listos a… –iba a decir: “a la venta”, pero le pareció muy duro el término y, luego de una pequeña vacilación, continuó- …al trabajo. Ve usted. Los longos[12] le salen baratísimos, casi regalados.

-Sí, parece…

-Con lo único que tiene que contentarles es con el huasipungo[13].

-Eso mismo es molestoso.                                                 

-En alguna parte tienen que vivir.

-El huasipungo, los socorros[14], el aguardiente, la raya

-Cuentos. Ya verá, ya verá, don Alfonsito […] (Icaza, 2004:34-36).

 

 

21.2. Comentario:

 

El texto describe el poder de los terratenientes acompañados por la tarea “pedagógica” de la iglesia y la necesaria complicidad del Estado. Los indígenas y las tierras eran vendidos en el mismo paquete u operación económica. No había diferencia entre ambos. Formaban parte de los bienes e insumos (cosas) a negociar. Lo único que le interesaba al latifundista era la producción que podía llegar a lograr. Por lo tanto, no era lo mismo un aborigen que vivía solo que el que tenía familia. Si tenía parentela habría más mano de obra para esclavizar. La novela relata la penosa realidad que vivía el indio ecuatoriano, explotado sin misericordia, durante siglos, por los grandes latifundistas.

 

 

 

21.3. Propuesta didáctica:

 

- Investigar sobre la situación indígena actual en Ecuador.

 

 

 

NIVEL III

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA CULTURAL

 

 

1. Tema: La realidad mediatizada.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Esperando a los bárbaros de Konstantino Kavafis.

 

¿Qué esperamos reunidos en el foro?

Es a los bárbaros que hoy llegan.

 

¿Por qué esta inacción en el Senado?

¿Por qué están ahí sentados sin legislar los senadores?

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes van a hacer los senadores?

Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros.

 

¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto

y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,

está sentado, solemne y ciñendo su corona?

Porque hoy llegan los bárbaros.

Y el emperador espera para dar

a su jefe la acogida. Incluso preparó,

para entregárselo, un pergamino. En él

muchos títulos y dignidad hay escritos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron

hoy con rojas togas bordadas;

por qué llevan brazaletes con tantas amatistas

y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;

por qué empuñan hoy preciosos báculos

en plata y oro magníficamente cincelados?

Porque hoy llegan los bárbaros;

y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.

 

¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores

a echar sus discursos y decir sus cosas?

Porque hoy llegan los bárbaros y

les fastidian la elocuencia y los discursos.

 

¿Por qué empieza de pronto este desconcierto

y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)

¿Por qué las calles y las plazas a prisa se vacían

y todos vuelven a casa compungidos?

Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.

Algunos han venido de la frontera

y contado que los bárbaros no existen.

 

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin los bárbaros?

Esta gente, al fin y al cabo, era una solución

 

(Kavafis, 1906)

 

 

1.2. Comentario:

 

Si los bárbaros no existen habrá que inventarlos de alguna manera. En la actualidad vemos perfeccionadas las operaciones de prensa que crean a los enemigos de acuerdo con la imagen y la semejanza de los grupos estigmatizados por el poder: latinos[15], musulmanes, inmigrantes ilegales, luchadores sociales, adolescentes de clases sociales subordinadas, etc. De esta forma, los verdaderos bárbaros del Nuevo Orden Mundial (corporaciones del capitalismo concentrado y sus operadores políticos) seguirán siendo invisibles para la luz mediatizada del ciudadano común. Serres (1995) revela la fascinación y el extraordinario poder que ostentan las corporaciones mediáticas:

 

[…] Así encontramos su capacidad de destruir o de sustituir […] a la política, la religión, el derecho, la cultura y el saber; las relaciones de violencia y de fuerza; el comercio y el dinero […] El que controla esta red [de multimedios], que va de lo local a lo global, porque acapara todos los poderes, sustituye a la política; porque tiene todos los derechos sustituye a lo judicial; porque lo sabe todo, sustituye a la sabiduría; porque hace funcionar su máquina de fabricar dioses posee lo sagrado; elige los lugares de la violencia; hace crecer o no el comercio y el intercambio […] (Serres, 1995:190-191).

 

Asimismo, Serres (1995) relata la miseria del mundo actual a través de la metáfora de la desaparición de los dioses de la mitología romana:

 

Júpiter dirige a los reyes y a los sacerdotes; Marte gobierna a los ejércitos; Quirino preside los trabajos de los productores, con las semillas, cosechas y vendimias; pero organiza también el comercio y sus circulaciones. Estos tres dioses con nombres latinos, pero equivalentes precisos en las vertientes hindú, iraní, celta, irlandesa, gala… de las culturas indoeuropeas representan las tres funciones sociales de lo sagrado, de la guerra y de la fortuna, según Georges Dumézil. Esta trilogía, ficticia, ilustra y describe, sin pretender explicarlo, el funcionamiento ordinario de nuestras sociedades […] La experiencia de la miseria muestra que, sin fortuna –sin el dios Quirino-, el individuo o el grupo ven desaparecer también el derecho, la cognición y toda soberanía: ya están sin Júpiter; así como toda policía o gestión de las situaciones conflictivas: ya están sin Marte, entregados a la violencia pura sin reglas. La ausencia de uno de los tres dioses, Quirino, implica también una falta total de los otros dos […] Individual o colectiva, la miseria hunde a los hombres a los que abruma en un estado límite en el que la violencia no conoce reglas ni leyes, ninguna barrera para su propagación universal. Esta exclusión fuera de la ley se acerca al riesgo máximo de eliminación o de erradicación: supera al homicidio, ya que este último se define de acuerdo con leyes penales… y roza al genocidio, ya que está en juego la práctica totalidad del género humano […] (Serres, 1995:209, 226-227)

 

Empero, los medios masivos de comunicación social crean nuevas divinidades adaptadas a las necesidades de sus financistas. En el trono principal se ubica el dios  Mercado rentístico-especulativo. Por lo tanto, la miseria proclamada por Serres (1995) es consecuencia del capitalismo tardío que ha mutado la fuente de creación de riquezas, privilegiando las operaciones financieras-especulativas sobre las actividades productivas. Esta decisión tuvo un drástico impacto socioeconómico al incrementar el desempleo y convertirlo en estructural (congénito), y generar una pirámide salarial totalmente regresiva. Gelman (2013) ilustra con datos estadísticos la injusta distribución de la riqueza mundial:

 

[…] El importante aumento de los ingresos de la parte superior de la pirámide [salarial] en las últimas décadas se debe en buena medida a que el jefe de familia es un ejecutivo o un agente en el sector financiero. Un informe del Economic Policy Institute señala que “los ejecutivos y los ocupados en el sector financiero del 1 por ciento percibieron un 58 por ciento de la expansión del ingreso y el 0,1, un 67 por ciento en el período 1979/2005” (www.epi.org, 23-1-13). Es decir, el sistema global de hoy, dominado por las finanzas, se viene alejando hace tiempo del capitalismo clásico basado en la producción. Como confesara un ex corredor de Lehman Brothers, la compañía financiera que declaró una bancarrota escandalosa en el 2008: “No hay otra industria en la que se paga tanto por hacer tan poco” (//thinkprogress.org, 6-2-13).

Es un proceso con alzas y bajas de veloz desarrollo. En los últimos 30 años el promedio de la fortuna de los 500 de Forbes aumentó a una velocidad 127 veces superior a la media del salario obrero. Como se ha indicado ya, el ingreso promedio de los 500 es 354 veces superior al del trabajador. En 1980 la proporción era de 42 (www.epl.org, 23-1-13).

Tendría, finalmente, razón el magnate Warren E. Buffet, la persona más poderosa del mundo según Times, quien declaraba hace años: “Hay guerra de clases, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que está haciendo la guerra y estamos ganando” (www.nytimes.com, 26-11-06). La remembranza marxista de esta afirmación le suma claridad (Gelman, 2013).

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

 - Relacionar el texto Esperando a los bárbaros con el aumento de la xenofobia europea a partir de la situación de crisis económica.

 

 

2. Tema: Mapas mentales.

 

 

2.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

“Queequeg procedía de Kokovoko, una isla remota, situada en el sudoeste, y que no figura en ningún mapa, porque los lugares que de verdad existen nunca aparecen en ellos” (Melville, 2008:62).

 

 

 

 

 

2.2. Comentario:

 

La geografía de la percepción es una corriente de pensamiento geográfico que estudia el espacio subjetivo, imaginado, interior y vivencial de los individuos. Es importante tener en consideración la forma en que las personas viven y perciben el espacio geográfico a partir de las diferentes mediaciones que los interpelan: medios masivos de comunicación social, la situación familiar, la condición social, el ambiente cultural, el estado psicológico, etc. Tales circunstancias constituyen los diferentes “mapas mentales” que los individuos van trazando sobre el espacio vivido e imaginado. Por lo tanto, los prejuicios, los miedos, los deseos, las fantasías, entrecruzan la percepción y el comportamiento de los seres humanos en el espacio geográfico.

 

 

2.3. Propuesta didáctica:

 

- Realizar un mapa mental del barrio y luego compararlo con el mapa mental realizado por un compañero del mismo vecindario. Analizar y fundamentar, en la medida de lo posible, las diferencias y las similitudes.

 

 

3. Tema: Celebraciones globalizadas.

 

 

3.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.

 

- […] Hasta que llegó Halloween. Mariana había comprado caramelos para darles a los chicos que golpearan la puerta esta noche. A Romina le había comprado un disfraz de bruja para que saliera a decir “Sweet or trick” por las puertas vecinas, pero desde que había llegado del colegio se había encerrado en su cuarto y Mariana no estaba dispuesta a rogarle. Pedro todavía era muy chico para salir a pedir y lloraba cuando veía gente disfrazada. A la puerta de los Andrade golpearon varias veces. Hijos de amigos, compañeros de colegio de Romina, “chicos con ganas de divertirse sanamente”, le dijo Mariana a su hija a modo de reproche. Los caramelos los compraban en el súper unos días antes, y los guardaba en el mueble del living, donde se escondía todo lo que Mariana no quería que se consumiera. Para las nueve de la noche ya habían pasado tres grupos de chicos. A las nueve y cuarto habían tocado el timbre otra vez. Antonia fue a atender con la orden de repartir los caramelos que quedaban y despacharlos. A Mariana no le gustaba que interrumpieran a la hora de la cena. Del otro lado se encontró con un grupo de nenas que bajaban del baúl de una cuatro por cuatro que manejaba Nane Pérez Ayerra. Ella también se bajó y le dijo a Antonia que llamara a la señora. Se lo tuvo que decir dos veces porque Antonia, inmóvil, no podía hacer otra cosa que mirar a su hija, una nena de ocho años, disfrazada de bruja, con uñas plateadas y colmillos filosos, un hilo de pintura roja corriendo desde su boca, que llevaba puesta una pollera negra larga hasta el piso, y la remera de las piedritas brillantes que había sido de su patrona […] (Piñeiro, 2005:71-72).

 

 

3.2. Comentario:

 

La globalización de la cultura (también podría ser llamada norteamericanización cultural) ofrece, entre uno de sus aspectos, la celebración de Halloween en los ambientes mundializados: countries, colegios privados concurridos por alumnos de clase media-alta y alta, programas de televisión, bares y restaurantes de moda, etc. La fiesta de Halloween, como la celebración del día de San Patricio y San Valentín, forman parte del circuito de consumo y de moda globalmente programado. Al respecto, Grimson (2005) aclara:

 

Una cosa es vivir la diversidad y otra consumirla. En ese marco, creo que hay que distinguir las fiestas, los protagonistas y los públicos. No es lo mismo ir al Año Nuevo Chino o a las fiestas bolivianas de Villa Soldati, que a tomar cerveza a un pub por San Patricio o a comprar chocolates por San Valentín. Sencillamente, porque el Año Nuevo lo festeja la comunidad china y la comida que se vende en Soldati la preparan bolivianas. 

Son escenarios de interacción entre culturas. Tanto los migrantes chinos como bolivianos son parte de la sociedad en la que vivimos. 

Una fiesta de San Patricio sin irlandeses pertenece a un universo más ligado al consumo, en el que se compran escenografías y se viven, por unas horas, mundos fabricados. Es la distancia entre acercarse a mundos humanos desconocidos y el gesto esnob (Grimson, 2005).

 

 

 

 

3.3. Propuesta didáctica:

 

- Proporcionar ejemplos de globalización cultural.

 

 

4. Tema: Civilización y barbarie.

 

 

4.1. Cita bibliográfica: Poema conjetural (El otro, el mismo: Obras Completas II) de Jorge Luis Borges.

 

El doctor Francisco Laprida, asesinado el
día   22   de   setiembre  de  1829,  por  los

montoneros de Aldao, piensa antes de morir:



Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes,
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.

Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí...Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta.


1943

        

          (Borges, 2004:245-246)

 

 

4.2. Comentario:

 

[…] Quizá muchos piensan que Borges no está comprometido en su literatura, pero de ningún modo es así. Borges es uno de los escritores políticos más profundos del país y uno de los que mejor maneja la contradicción esencial de civilización y barbarie, marcada desde el Facundo. Hay textos como “La espera”, “El sur” y sobre todo el “Poema conjetural”, que es donde se produce una unión entre civilización y barbarie. Cuando (Francisco) Laprida sabe que los montoneros de Aldao lo están por matar, se refiere al “íntimo cuchillo”. Y dice: “Al fin me encuentro con mi destino sudamericano”. “El hombre de leyes” sintió que recién en el momento en que la montonera bárbara lo asesinaba se completaba su destino sudamericano, que no era solamente el de ser un hombre culto, sino también de participar de la “democracia bárbara”, como la llama Alberdi […]

La unión de los conceptos de civilización y barbarie en una síntesis totalizadora que es lo sudamericano –lo bárbaro y lo civilizado juntos– es una de las contribuciones de Borges […] El problema de la democracia culta en la Argentina es que no puede integrar la democracia bárbara y se obstina en destruirla, cuando la gran tarea de una nación es la integración de las dos democracias, cosa que todavía no se ha hecho […] (Feinmann, 2012b).

 

En la nota a pie de página nº 1 de la introducción, citando a Piglia (2013), dijimos que Borges fue un extraordinario escritor porque había podido amalgamar, con bastante éxito, los libros (la civilización) con el arrabal (la barbarie).

Feinmann (2012b) propone, junto a Borges, el dilema entre la democracia liberal/burguesa y la democracia social/popular. El Estado de Bienestar, armonizando el ascenso social (ideología liberal) con la justicia social (ideología socialista), logró en gran medida unir los dos tipos de democracia. Esta disyuntiva, pocas veces termina con éxito en la historia y sigue siendo el gran tema de las sociedades actuales.

Resulta elocuente, reconocer el derrotero de la “civilización” y la “barbarie” en la historia argentina. La “civilización” integró entre sus filas a los socios naturales: las elites y la clase media con ideas políticas “moderadas”, por no decir conservadoras. Y a los “evangelizados” y “reconvertidos a fe liberal”: tribus de pueblos originarios que combatieron en las filas del ejército nacional de Julio A. Roca y miembros de los sectores populares que ya no resultaban una amenaza para el sistema democrático burgués: gauchos[16] -“el  gaucho ‘cantor’ que nos retratara Sarmiento, que [nada tiene que ver] con las hordas salvajes que secundaban a Facundo[17]” (Svampa, 2010:140) [18] -, caudillos federales asimilados a la causa unitaria/liberal y trabajadores que bregan por los intereses de sus patrones[19].

La “barbarie” comenzó siendo identificada con los pueblos originarios (no asimilados por la “civilización”), siguió con los gauchos (antes de ser “derrotados”), continuó con los inmigrantes de ultramar (anarquistas y socialistas), luego fueron los inmigrantes internos (los “cabecitas negras”), le siguieron los subversivos, y por último, los “piqueteros” y los beneficiarios de planes sociales.

El capitalismo que ha hecho históricamente de la “barbarie” un producto de  explotación, en la actualidad, en la fase tardía, la ha convertido en un producto de  consumo. Como el turismo de aventura en África destinado a observar a los animales salvajes en su hábitat natural, los “civilizados” realizan turismo de aventura urbano en los barrios pobres de los países centrales y periféricos (el Bronx, villas miserias, favelas, etc.) para espiar a los “bárbaros” en su entorno natural. Para estos turistas en busca de adrenalina, lo único que cambia es la especie (humana o animal), empero, lo “salvaje”, lo “bárbaro”, subyace en el “ser” de ambas.

 

 

4.3. Propuesta didáctica:

 

- De acuerdo con el tradicional dilema conceptual civilización/barbarie, ¿quiénes serían, en la actualidad, los países civilizados y cuáles los bárbaros? ¿Y quiénes serían los grupos sociales civilizados y cuáles los bárbaros? Fundamentar.

 

 

 

 

 

 

 

 

NIVEL IV

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA POLÍTICA

 

 

1. Tema: Imperialismo.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

[…] Quizá sea el holandés el único código ballenero oficial sancionado por un decreto legislativo. Fue aprobado por los Estados Generales en el año 1695. Aunque ninguna otra nación ha dispuesto nunca de una ley escrita sobre la caza de ballenas, los pescadores norteamericanos han sido sus propios legisladores y abogados en dicho terreno. Han dado con un sistema que supera en claridad y concisión a las Pandectas de Justiniano y a los Estatutos de la Sociedad China para evitar injerencias en negocios ajenos. Cabrían en un cuarto de penique de los de la reina Ana o en la punta de su arpón; tal es su brevedad que podrían llevarse colgados del cuello.

Un pez amarrado pertenece a la parte que lo amarra.

Un pez suelto es buena presa para el que primero que lo atrape.

La trampa de este magistral código reside precisamente en su admirable brevedad, que requiere todo un volumen de comentarios para interpretarlo […]  

Hará unos cincuenta años, tuvo lugar en Inglaterra un curioso litigio a propósito de una ballena. Los demandantes afirmaban que, después de una ardua caza en los mares del norte y cuando ya habían arponeado al animal, el peligro que corrían sus vidas les había obligado a abandonar no solo las maromas, sino el bote también. A continuación, los demandados (la tripulación de la otra nave) se habían precipitado sobre la ballena para herirla, matarla, atraparla y, por fin, quedarse con ella ante la mirada atónita de los demandantes. Cuando los demandantes fueron a exigir las reclamaciones pertinentes a los demandados, el capitán les hizo una cuchufleta, asegurándoles que, para celebrar su hazaña, se quedaría también con la maroma, los arpones y el bote, que seguían amarrados a la ballena en el momento de la captura. En consecuencia, los demandantes exigían una indemnización por el valor de la ballena, la maroma, los arpones y el bote.

El señor Erskine era el abogado de los demandados; presidía como juez, lord Ellenborough. En su alegato, el taimado Erskine trató de ilustrar su posición, citando un reciente caso de adulterio en que un caballero, tras tratar de refrenar en vano la depravación de su esposa, la había dejado en el arroyo; pero con el paso de los años, arrepentido, había entablado una demanda para recuperar la posesión de aquella mujer. Erskine, que representaba a la otra parte, se había defendido alegando que, si bien el caballero había sido el primero en arponear a la dama y arponearla, y la había abandonado por su excesiva depravación, con todo la había abandonado. En consecuencia, cuando un caballero que apareció más tarde la había arponeado nuevamente, la dama había pasado a ser propiedad del segundo caballero, juntamente con cualquier arpón que se le hubiese encontrado en su cuerpo.

En el caso que nos ocupa, Erskine sostenía que los ejemplos de la ballena y la dama eran recíprocamente ilustrativos.

Oídos estos argumentos y los de la otra parte, el prudente juez dictó sentencia en términos muy precisos: en cuanto al bote, lo entregaba a los demandantes, que lo habían abandonado por salvar la vida; pero la ballena, los arpones, la maroma en litigio pertenecía a los demandados. La ballena, como el pez suelto que era en el momento de la captura definitiva; los arpones y la maroma, porque, cuando el pez había huido con ellos, había entrado en posesión de dichos elementos y, en consecuencia, cualquiera que después atrapase al pez tenía derecho a ellos. Dado que los demandados habían atrapado al pez, los mencionados artilugios les pertenecían.

Un hombre de a pie podría cuestionar la decisión del muy docto juez. Pero si profundizamos hasta los cimientos de este asunto, los dos principios generales expuestos en las dos leyes balleneras antes citadas y aplicadas por lord Ellenborough en el caso que nos ocupa, es decir, las leyes referidas al pez amarrado y la pez suelto, a poco que reflexionemos, descubriremos que son los fundamentos de toda jurisprudencia humana, pues a pesar de lo complicado que son sus esculturas, el santuario del derecho es como el templo de los filisteo: solo se apoya en dos puntales […] 

¿Qué es el último céntimo de una viuda para el rapaz propietario, sino pez amarrado? […]  ¿Qué es el usurero interés que Mordecai el prestamista cobra al pobre infeliz que está en bancarrota, por un préstamo que pidió para que su familia no se muriera de hambre? ¿Qué es ese interés con usura, sino pez amarrado? ¿Qué es la renta de cien mil libras que el arzobispo de Diosnoslibre detrae del escaso pan y quesos que miles de obreros con el espinazo partido (seguro como están todos de alcanzar el cielo sin necesidad de Diosnoslibre), qué son esas cien mil libras, sino pez amarrado? ¿Qué son las ciudades y aldeas heredadas por el duque de Nosécuantitos, sino pez amarrado? ¿Qué es la pobre Irlanda para ese temible arponero que es John Bull sino pez amarrado? ¿Qué es Texas para ese apostólico lancero, el Hermano Jonathan, sino pez amarrado? [20] […] 

Pero si la doctrina de pez amarrado es aplicable en casi todos los casos, aún más lo es la doctrina paralela de pez suelto, que se aplica internacional y universalmente.

¿Qué era América en 1492 sino un pez suelto en el que Colón clavó la bandera española como marca de sus regios señores? ¿Qué era Polonia para el zar? ¿Y Grecia para los turcos? ¿O la India para los ingleses? ¿Qué será un día México para los Estados Unidos? Son todos peces sueltos […] 

¿Y qué eres tú, lector, sino un pez suelto y, a la vez, también un pez amarrado? (Melville, 2008:324-326).

 

 

 

 

1.2. Comentario:

 

De acuerdo con la interpelación que Melville (2008) les realiza a los lectores, preguntándoles sino son peces sueltos y amarrados a la vez, respondemos que en tal sentido, todos lo son en gran medida. El hombre actual “globalizado”, en un elevado porcentaje, es víctima del señoreaje militar, social, cultural, político y económico ejercido por los poderes fácticos (corporaciones multinacionales, organismos económicos internacionales, grupos mediáticos hegemónicos, potencias imperialistas) que actúan de manera sistemática y coordinada en prejuicio de la soberanía popular. Feinmann (2009) nos ilumina sobre este imperialismo del siglo XXI:

 

[…] La “globalización” miente. No hay “globalización”. Se globaliza una particularidad que quiere imponerse como totalidad. Esa particularidad –al no poder ser nunca una totalidad, ya que no puede totalizar desde sí a un resto que es diverso, distinto, diferenciado- se constituye, no en un Todo, sino en un Falso-Todo. La “globalización” quiere ser lo Uno y negar al Otro. Una democracia, sin embargo (y digo algo elemental), solo existe cuando, desde mí, reconozco la Otredad del Otro. Esa Otredad es su diferencia. Si yo reconozco la autonomía y la soberanía de esa diferencia reconozco la Otredad del Otro. Para la “globalización” (para el Falso-Todo) no hay Otredad. Busca imponer el dominio de lo Uno. Esto busca Estado Unidos (y sus aliados) en el ancho y –les guste o no- ajeno mundo. El imperialismo colonialista, que es un invento de Estados Unidos en el siglo XXI, es impracticable. Los ingleses podían colonizar la India y quedarse en ella. Les llevaban la Modernidad y eso era progresivo (al menos durante un tiempo). Estados Unidos no lleva nada a Irak. Lo invade para saquearlo […] (Feinmann, 2009a:116).

 

Por otra parte, cuando la oposición de la particularidad (la Otredad) a la “globalización” (Falso-Todo) no amerita una intervención militar directa, el sistema global coloniza a través de la “revolución comunicacional”. Feinmann (2009) explica:

 

[…] A partir de 1989 lo que se consolida es una “revolución”. Una “revolución capitalista”. Otra más, tan trascendente como la francesa. Es la “revolución comunicacional”. Con ella, el capitalismo enterrará al proletariado […] y enterrará, tal vez, al mundo entero […] [La cual tiene por objetivo] eliminar de la Tierra la capacidad de negación, de diferenciación. En consolidar el Todo imperial. La globalización del tercer milenio. En encadenar, no ya los cuerpos, sino los sujetos. Sujetar los sujetos. Sus principales armas no son tanques, ni misiles, ni neutrones. Es la televisión. Es el cine. Es el periodismo. Los magazines. Las radios. Los canales de cable. Y, formidablemente, internet, donde algunos creyeron, muy ingenuamente o con decidida mala fe, que iba a instalarse la “sociedad transparente” que pregonaba Gianni Vattimo a fines de los ochenta, comienzos de los noventa. Internet es, hoy, el reino de la mercancía basura, de la mercancía idiotizante, de la compra-venta compulsiva y del sexo-mercancía, del sexo pornográfico […] (Feinmann, 2009a:127).

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿En el tiempo en que las islas Malvinas fueron ocupadas por Inglaterra en 1833, se trataba de un “pez suelto”? Fundamentar.

 

 

1.1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

[…] -¡Oh, capitán, mi capitán! ¡Alma noble! ¡Corazón viejo y excelso después de todo! ¿Qué necesidad tenemos de perseguir a ese maldito animal? ¡Ven conmigo! ¡Huyamos de estas aguas mortales! ¡Volvamos al hogar! También Starbuck tiene mujer y un hijo, una mujer y un hijo de su fraternal y alegre juventud, como tuyos, señor, son la mujer y el hijo de tu amorosa, apasionada y paternal vejez. ¡Ven, huyamos! ¡Cambiemos ahora mismo el rumbo! ¡Con qué dicha, con qué regocijo, capitán, no emprenderíamos el camino de vuelta a la vieja Nantucket! Señor, también allí hay días tan dulces y azules como éste.

-Los hay, los hay. Los he visto…, algunos días, en verano, por la mañana. En este momento (sí, allí es la hora de la siesta), el niño se despierta vivaz, se sienta en la cama y su madre le habla de mí, de este viejo caníbal; le dice que estoy lejos, en el océano, pero que regresaré para bailar con él.

-¡Como mi Mary, mi propia Mary, que ha prometido que todas las mañanas llevará mi hijo a lo alto de la colina para que sea el primero en avistar las velas del barco de su padre! ¡Sí, sí! ¡Basta! ¡Está decidido! ¡Pongamos proa hacia Nantucket! ¡Ven, capitán, estudia el rumbo y larguémonos de aquí! ¡Mira, mira! La cara del niño en la ventana, la mano del otro niño en la colina…

Pero Ahab apartó la mirada; como un árbol seco, como un árbol alcanzado por el rayo, se sacudió y arrojó al suelo el último fruto marchito.

-¿Qué es esto? ¿Qué es esta cosa inefable, inescrutable, sobrenatural? ¿Qué amo y señor taimado y engañoso, qué tirano despiadado y cruel se atreve a darme órdenes si, contra todos los deseos y afectos humanos, me siento una vez más impulsado y forzado, y me atrevo a emprender temerariamente lo que ni mi corazón se atrevió siquiera a concebir? ¿Se trata de Ahab? ¿Es Ahab? ¿Soy yo, Dios mío, quien levanta el brazo? Pero si el inconmensurable sol no se mueve por sí solo y no es sino un mensajero en el firmamento; si ni siquiera puede girar una estrella sin que la mueva una fuerza invisible, ¿cómo puede latir este pequeño corazón, cómo puede pensar este minúsculo cerebro, si Dios, que no yo, no le diese sus latidos, pensase sus pensamientos y viviese su vida? Por todos los cielos, hombre, damos vueltas sin parar en este mundo como ese cabestrante, y el Destino es la palanca […] (Melville, 2008:427).

 

 

 

1.2.1. Comentario:

 

Si en el siglo XIX Moby Dick (la ballena blanca) se come una pierna del capitán Ahab, en los inicios del tercer milenio –exactamente durante el año 2001, el día once del mes de septiembre– le devora la otra. Abundan las lecturas sociopolíticas de la inabarcable novela que Hermann Melville publicó en 1851 a la edad de treinta y dos años, cuando ya tenía gran experiencia en la técnica y el arte de la pesca de ballenas y el genio y el coraje suficientes como para atreverse a una empresa casi sobrehumana: escribir una novela genial, que ninguna lectura podría agotar jamás, que soportaría el asedio de los críticos, de los intérpretes de toda condición y aun habría de conservar sus misterios más hondos, impenetrables, por la profundidad con que expresó los vericuetos de la existencia humana. Todos saben que las lecturas sociopolíticas no agotan la densidad metafísica y religiosa del texto de Melville, pero han conseguido predominar en ciertas coyunturas y aun los intérpretes más serios han cedido a ellas, de tentadoras que son. Así, Ahab pasa a representar la ambición obsesiva del imperio norteamericano de ir tras una meta que siempre renace, bajo una y mil formas, porque es el perseguidor el que crea y agiganta a su perseguido, por una causa simple y poderosa: en la persecución está el fundamento de su existencia y la consolidación de su poder territorial. Queda, así, claro que el loco Ahab es la locura imperialista, el expansionismo fanático, indetenible, desde que cada territorio por el que su delirio de persecución lo lleva a atravesar, se lo queda, es suyo; el objeto de su paranoia termina por ser el entero mundo y sólo su dominación aplacará o, al menos, mermará su sed, y le será entonces posible vivir menos angustiosamente, dejar a un lado su desesperación. Pero algo así nunca sucede. Para su desdicha y para la de los otros, Ahab no puede detenerse. Su furia vengativa es el sentido de su vida. No le importa Dios y está enamorado del Mal. El Mal es Moby Dick, la ballena que se atrevió a injuriarlo, a hundirlo en el deshonor de la invalidez. ¿Cómo no habrá de seguir persiguiéndola luego del 11-S? ¿Qué es ahora Ahab? Si antes era un mutilado, un tullido que debía caminar con una pierna de marfil, ahora es un inválido, alguien que despertará en los demás una repugnante piedad –que no desea, que odia–, ya que tendrá que apelar a la indignidad de dos muletas para desplazarse –siempre torpemente– por la cubierta de su barco. Así es como anda por Irak, así planea arrojarse sobre Irán. 

[…] Moby Dick es más pura que Ahab. Es Ahab el que la persigue, el que desea destruirla. En la gran escena titánica del final Moby Dick lucha para defenderse. Ahab es el que ataca, el que provoca la lucha. A nosotros, los que estamos en la periferia de esa lucha pero podemos ser incluidos en ella pues se trata de una lucha global, universal, nos da más miedo Ahab que Moby Dick. O aun peor: sabemos que para el imperio todo lo que no es Ahab es Moby Dick.

En el parágrafo Ahab y el imperio de la historia que ha tramado sobre los Estados Unidos, Thomas Bender escribe: “Fueron pocos los norteamericanos […] que comprendieron mejor la dimensiones globales de la empresa estadounidense que Hermann Melville […] Después de haber perdido una pierna a causa de la ballena, Ahab tenía una razón muy directa para continuar buscándola: el imperio estadounidense muchas veces ha obrado por una irrefutable preocupación por la seguridad” (Thomas Bender, 2001:1999-200). También Bender no sólo se disculpa, sino que se lanza a desentrañar los otros motivos que laten en la obra de Melville. Pero nos ha entregado uno poderoso: el imperio siente que el mundo está contra él. Este es su síndrome Ahab. Tiene que perseguirlo y dominarlo. Seguir expandiéndose hasta cubrirlo por completo. Ahab persigue a Moby Dick por toda la agobiante superficie de la Tierra. Agredimos, dicen, para que no nos agredan. Solo así estaremos seguros. Todo se ha agravado desde que Ahab se desplaza sin sus dos piernas. La pérdida de la segunda, ese feroz y demoníaco ataque de Moby Dick, autoriza a Ahab a odiar más que nunca, a seguir persiguiéndola hasta morir. Y eso es lo que sucede en la novela de Melville […] (Feinmann, 2012a:40). 

 

Al extraordinario análisis de Feinmann (2012a), agregaríamos que la historia de los Estados Unidos estuvo, la mayoría de las veces, asociada a la teoría del Destino Manifiesto. El historiador Weeks (1996) ha puesto en evidencia la existencia de tres temas utilizados por los defensores del Destino Manifiesto: 1) la supremacía ética de las instituciones y los ciudadanos de los Estados Unidos; 2) la misión de extender estas instituciones, civilizando al resto de la humanidad y 3) la elección divina de los Estados Unidad para llevar el progreso y la libertad a todos los hombres del mundo. Para reforzar la idea de este último punto, habría que recordar que la predestinación es un asunto central en la corriente protestante calvinista.

Por otra parte, es interesante la visión sobre el imperialismo que esgrime Fukuyama (1992):

 

[…] La lucha por el reconocimiento [motor de la historia en la dialéctica hegeliana] nos permite hacernos una idea de la naturaleza de la política internacional. El deseo de reconocimiento que condujo al sangriento combate original por el prestigio entre dos individuos lleva lógicamente al imperialismo y al imperio mundial. La relación de señor y siervo a nivel doméstico se duplica de modo natural a nivel de los Estados, en el cual las naciones buscan el reconocimiento y se liberan sangrientos combates por la supremacía […]

Pero si la motivación de la guerra es fundamentalmente el deseo de reconocimiento, parece lógico que la revolución liberal que abolió la relación de señor y siervo al hacer de los siervos sus propios señores hubiera debido tener efectos similares en las relaciones entre los Estados. La democracia liberal sustituye el deseo irracional de ser reconocido como más que otros por el deseo racional de ser reconocido como igual. Un mundo compuesto de democracias liberales, pues, debería ofrecer muchos menos incentivos para la guerra, puesto que todas las naciones se reconocerían recíprocamente su legitimidad. Y hay, en efecto, abundantes pruebas empíricas, en los dos últimos siglos, de que las democracias liberales no se comportan de manera imperialista las unas con las otras, aunque sean perfectamente capaces de ir a la guerra con Estados que no son democracias y que no comparten sus valores fundamentales […] (Fukuyama, 1992:21-22).

 

Fkuyama justifica el imperialismo de las democracias liberales, culpando a los sistemas políticos autoritarios de los países invadidos por aquellas potencias. En este sentido, Estados Unidos ocupó Irak o Afganistán “solo” para llevar los valores de las sociedades liberales a los países no democráticos. Las guerras por los valores o virtudes de la ideología liberal (libertad, tolerancia, defensa de la propiedad privada) implementadas por los norteamericanos tratan de “ocultar” los varaderos intereses materiales y geoestratégicos de las contiendas.

 

 

1.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué relaciones pueden establecer entre la colonización interna de los Estados Unidos y su posterior imperialismo?

 

 

1.1.2. Cita bibliográfica: A cierta isla (La cifra: Obras Completas III) de Jorge Luis Borges.

 

¿Cómo invocarte, delicada Inglaterra?
Es evidente que no debo ensayar
la pompa y el estrépito de la oda,
ajena a tu pudor.
No hablaré de tus mares, que son el Mar,
ni del imperio que te impuso, isla íntima,
el desafío de los otros.
Mencionaré en voz baja unos símbolos:
Alicia, que fue un sueño del Rey Rojo,
que fue un sueño de Carroll, hoy un sueño,
el sabor del té y de los dulces,
un laberinto en el jardín,
un reloj de sol,
un hombre que extraña (y que a nadie dice que extraña)
el Oriente y las soledades glaciales
que Coleridge no vio
y que cifró en palabras precisas,
el ruido de la lluvia, que no cambia,
la nieve en la mejilla,
la sombra de la estatua de Samuel Johnson,
el eco de un laúd que perdura
aunque ya nadie pueda oírlo,
el cristal de un espejo que ha reflejado
la mirada ciega de Milton,
la constante vigilia de una brújula,
el Libro de los Mártires,
la crónica de oscuras generaciones
en las últimas páginas de una Biblia,
el polvo bajo el mármol,
el sigilo del alba.
Aquí estamos los dos, isla secreta.
Nadie nos oye.
Entre los dos crepúsculos
compartiremos en silencio cosas queridas.

 

          (Borges, 2004:329)

 

 

1.2.2. Comentario:

 

El poema reconoce la actitud imperialista de Inglaterra. Durante el siglo XIX (la era victoriana), el Reino Unido de Gran Bretaña fue el imperio colonial más grande del mudo. En la cúspide de la Revolución Industrial, Inglaterra desarrolló la flota naval más significativa del planeta. La flota naviera no solo le sirvió para una eficiente defensa, vital para una isla, sino que también le permitió expandir sus negocios y sus dominios de ultramar. De acuerdo con Borges, el desafío de los adversarios “obligó” al Reino Unido a convertirse en un Imperio. Es decir, el determinismo geográfico (la condición insular) de Inglaterra, impuso al país un carácter defensivo que dio como resultado una expansión (imperialismo) no buscada directamente. Existe, por lo tanto, una sobrevaloración de la geografía física (insularidad) y un ocultamiento de la geografía económica (expansión del capitalismo) para tratar de justificar el imperialismo británico.

1.3.2. Propuesta didáctica:

 

- Señalar los dominios de ultramar de Gran Bretaña durante la era victoriana.

- ¿Por qué se señala al Reino Unido como el amo y señor de los mares?

 

 

1.1.3. Cita bibliográfica: Juan López y John Ward (Los conjurados: Obras Completas III) de Jorge Luis Borges.

 

 

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en diversos países,

cada uno provisto de lealtades, de queridas

memorias, de un pasado sin duda heroico,

de derechos, de agravios, de una mitología peculiar,

de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos

y de símbolos. Esa arbitraria división era favorable

a las guerras. López había nacido en la ciudad

junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la

ciudad por la que caminó Father Brown.

Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le

había sido revelado en un aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez

cara a cara, en unas islas demasiado famosas,

y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno Abel.

Los enterraron juntos. La Nieve y la corrupción

los conocen. El Hecho que refiero pasó

en un tiempo que no podemos entender.

 

(Borges, 2004:496)

 

 

1.2.3. Comentario:

 

El clásico poema auxilia, frecuentemente, la conmemoración del Día del Veterano y Caídos en la Guerra de Malvinas en los actos escolares de la escuela secundaria.

La contienda bélica representó dos formas de “imperialismo”: el externo, que auspició el Reino Unido de Gran Bretaña al perseguir la posesión de unas islas situadas a 11.000 kilómetros de la metrópoli. Y el interno, que pretendió la dictadura militar argentina, al tratar de perpetuarse en el poder a través de una causa justa.

 

 

1.3.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué argumentos tiene Argentina para reclamar la soberanía sobre las islas Malvinas?

 

1.1.4. Cita bibliográfica: La carga del hombre blanco de Rudyard Kipling.

 

 

Llevad la carga del Hombre Blanco.

Enviad adelante a los mejores de entre vosotros;

vamos, atad a vuestros hijos al exilio

para servir a las necesidades de vuestros cautivos;

para servir, con equipo de combate,

a naciones tumultuosas y salvajes;

vuestros recién conquistados y descontentos pueblos,

mitad demonios y mitad niños.

 

Llevad la carga del Hombre Blanco,

con paciencia para sufrir,

para ocultar la amenaza del terror

y poner a prueba el orgullo que se ostenta;

por medio de un discurso abierto y simple,

cien veces purificado,

buscar la ganancia de otros

y trabajar en provecho de otros.

 

Llevad la carga del Hombre Blanco,

las salvajes guerras por la paz,

llenad la boca del Hambre,

y ordenad el cese de la enfermedad;

y cuando vuestro objetivo esté más cerca

en pro de los demás,

contemplad a la pereza e ignorancia salvaje

llevar toda vuestra esperanza hacia la nada.

 

Llevad la carga del Hombre Blanco.

No el gobierno de hierro de los reyes,

sino el trabajo del siervo y el barrendero,

el relato de cosas comunes.

Las puertas por las que vosotros no entrareis,

los caminos por los que vosotros no transitareis,

vamos, hacedlos con vuestra vida

y marcadlos con vuestra muerte.

 

Llevad la carga del Hombre Blanco,

y cosechad su vieja recompensa,

la reprobación de vuestros superiores,

el odio de aquellos que custodiáis,

el llanto de las huestes que conducís

(¡tan laboriosamente!) hacia la luz:

“¿por qué nos librasteis de la esclavitud,

nuestra amada noche egipcia?”

 

Llevad la carga del Hombre Blanco,

nuestra audacia no va a menos,

ni llama ruidosamente a la Libertad,

para encubrir vuestro cansancio.

Por todo lo que deseéis o susurréis, 

por todo lo que hagáis o dejéis de hacer,

los silenciosos y descontentos pueblos,

os estimarán a vuestro Dios y a vosotros.

 

¡Llevad la carga del Hombre Blanco!

Habéis hecho en días de infancia,

el laurel ligeramente concedido,

la fama fácil y sin fundamento;

venid ahora, a buscar vuestra hombría,

a través de todos los años no agradecidos,

fríos, aguzados con la costosa sabiduría,

el juicio de vuestros pares.

 

          (Kipling, 1899)

 

 

1.2.4. Comentario:

 

Feinmann (2013) relata la paradoja o hipocresía de la “pesada” carga del hombre blanco:

 

[…] Sin embargo, algún placer o magnífico beneficio habrá de encontrar el hombre blanco en su pesada carga porque la ha llevado y aún la lleva. Aún penetra en tierras que no le pertenecen. Aún dice que asume su cruzada civilizadora. Aún mata en nombre del progreso o de la democracia (palabra que ha reemplazado a “progreso”). Aún su voluntad, incesantemente, le dice: “¡Avanza!”.

Ésta es la palabra-mandato: “¡Avanza!”. Ahab, en medio de su demencial persecución de Moby Dick, se dice: ¡Avanza! Los ingleses en la India, en China, en Irlanda se dicen: ¡Avanza! Los franceses en Argelia: ¡Avanza! Los norteamericanos en Corea y en Vietnam: ¡Avanza! El Complejo Militar-Industrial, hoy, escucha la voz de sus ideólogos. Sus ideólogos le hablan en secreto o desde los grandes medios. De donde sea, le dicen: ¡Avanza! La voluntad de poder nietzcheana le decía a Hitler: ¡Avanza! Y Hitler reclamaba el espacio vital […] Estados Unidos busca también hoy –como lo buscaba Hitler- su espacio vital. No cesará de aumentar lo que tiene […] Pensémoslo así: el que está contra nosotros está contra nuestra expansión. El que está contra nuestra expansión está contra nuestra vida. Por ejemplo: si le hemos pedido a Rafael Correa poner una base en Ecuador y nos la ha negado, Rafael Correa es un enemigo mortal de Estado Unidos. Al impedir nuestra expansión se pone de lado de los que desean nuestra muerte. El que está contra nosotros no está en mera disensión. Ni siquiera está en actitud de beligerancia. Ni siquiera es nuestro enemigo. Es nuestro asesino. Quiere matarnos. Impedir nuestra expansión es desear nuestra muerte […] (Feinmann, 2013:600-601b).

 

La “pesada” carga del hombre blanco justificó y justifica la dominación por parte de la “civilización” hacia la “barbarie”. ¿Pero quiénes son los “civilizados y quiénes son los “bárbaros” en el pasado y en la actualidad? Siguiendo la línea de pensamiento de Rudyard Kipling, es decir, la ideología del Poder, eran y son todos quienes estén en su contra. En el pasado: movimientos anticolonialistas, economías sin libre comercio, comunistas, disidentes religiosos, etc. Y en la actualidad: los gobiernos soberanos y/o populares, los ambientalistas, los trabajadores organizados, los musulmanes, etc.

 

 

1.3.4. Propuesta didáctica:

 

- Relacionar la doctrina del Destino Manifiesto con La carga del hombre blanco de Rudyard Kipling

 

 

1.1.5. Cita bibliográfica: Carter en Vietnam de José Pablo Feinmann.

 

[…] “Esta guerra contra el terrorismo internacional es por fin la guerra que América quería. Es una guerra global, como bien dicen. Si eliminas la cuestión del terrorismo, que es solo una excusa, todo queda claro. Es un aguerra de América contra todas las restantes naciones del planeta. Cuando las elimine, cuando ni una sola quede en pie, empezará la última etapa, la que América quiere, la que necesita”. Me puso una mano en el hombro. Me clavó sus ojos pequeños, grises. “¿Crees que podrás tolerar esta verdad, Carter? Destrozará tus ideas sobre los valores de la democracia americana y el modo de vida, el sistema que defiendes”. Le dije que podía tolerar cualquier verdad […] (Feinmann, 2009b:28).

 

 

1.2.5. Comentario:

 

¿Por qué la guerra contra el terrorismo es una guerra que Estados Unidos emprende contra todas las naciones? Puesto que, la naturaleza misma del “terrorismo”: escurridiza, camuflada, recóndita, ubicua, habilita a las fuerzas del orden estadounidense al despliegue de su arsenal bélico contra todos los rincones de la Tierra. La guerra es global. Y se utilizan todos los medios globales para su cometido: armas de destrucción masivas, espionaje cibernético, películas y series del tema de alcance mundial, corporaciones mediáticas multinacionales, empresas transnacionales, etc. La lógica sería la siguiente: si el “terrorismo” no reconoce las fronteras de los países, Estados Unidos (gendarme del mundo) tiene la necesidad de salir en su búsqueda sin respetas las leyes y las políticas internas de las naciones en pos de la “libertad” global.  

 

 

1.3.5. Propuesta didáctica:

 

- Investigar los contenidos de los principales documentos difundidos por WikiLeaks sobre la actividad exterior de los Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

2. Tema: Las organizaciones supranacionales.

 

 

2.1. Cita bibliográfica: Aquí nos vemos de John Berger.

 

[…] La ciudad de Ginebra es contradictoria y enigmática como un ser humano. Me resultaría fácil rellenar los datos de su carnet de identidad. Nacionalidad: Neutral. Género: Femenino. Estado civil: Separada. Ocupación: Observadora. Rasgo físico característico: Ligeramente cargada de hombros debido a la miopía. Observaciones generales: Sexy y reservada […] (Berger, 2006:57). 

 

 

2.2. Comentario:

 

Para analizar el tema de las organizaciones supranacionales en relación con la geografía política de las ciudades, nos interesa destacar, del “carnet de identidad” de Ginebra, el casillero referido a su Nacionalidad. Éste invoca: Neutral. Debido a la política histórica de neutralidad ejercida por la Confederación Suiza, dicho Estado alberga varias sedes de organismos internacionales. Por ejemplo, la ciudad de Ginebra es asiento la Cruz Roja Internacional. No es casual que coincida, entonces, la elección de la localización geográfica de la sede mundial de la Cruz Roja con la función de la misma. El carácter simbólico de la geografía política de las ciudades, en muchas ocasiones, coincide con el espíritu de las organizaciones internacionales instaladas en ellas. 

 

 

2.3. Propuesta didáctica:

 

- Establecer vinculaciones simbólicas (espaciales, políticas, históricas, culturales, económicas, etc.)  entre los objetivo de las siguientes organizaciones supranacionales y su localización territorial: ONU, FMI, UNESCO y FAO.

 

 

 

3. Tema: Estado y nación.

 

 

3.1. Cita bibliográfica: La rebelión de los tártaros de Thomas De Quincey.

 

[…] Zebek Dorchi se presentó ante la asamblea y, sin perder tiempo en giros retóricos, desenvolvió una inmensa hoja de pergamino, visible para toda la vasta multitud; eran unos 80.000 hombres; todos podían verlo, muchos escucharlo. Habló de las opresiones de Rusia; de su orgullo, del altivo desdén del que les diera mil pruebas; de su desprecio por la religión de los calmucos y su empeño por reducirlos a una esclavitud total, de las medidas que ya había adoptado para conseguirlo, levantando fuertes junto a varios de los grandes ríos de la región, sin duda para circunscribir sus tierras de pastoreo, hasta obligarlos a renunciar a sus rebaños y a reunirse en ciudades como Sarepta, donde serían zapateros, sastres y tejedores, oficios bajos y serviles que siempre ha menospreciado el tártaro, que nace libre. “Además”, añadió el príncipe sutil, “cada año aumentan los tributos militares impuestos a nuestro pueblo; cuando jóvenes derramamos nuestra sangre en defensa de Rusia o, más a menudo, en apoyo de sus agresiones insolentes; cuando viejos nada cosechamos de nuestros sufrimientos, ni nos aprovecha haber sobrevivido donde tantos fueron sacrificados”  […] (De Quincey, 1993:33).

 

 

3.2. Comentario:

 

Un Estado-nación para ser considerado como tal, deber poseer cuatro componentes básicos: gobierno, población (nación), territorio y constitución. Pero como la mayoría de los Estados-nacionales están constituidos por varias naciones y, a menudo, una de ellas ejerce la hegemonía estatal, suelen ocurrir conflictos entre los Estados y algunas de sus naciones que lo conforman. Para continuar con el ejemplo conflictivo de Rusia, ya en el siglo XXI, es apropiado mencionar los sangrientos intentos separatistas de la República de Chechenia (Nación), miembro de la Federación Rusa (Estado). Otero (2004), explica el origen de la guerra:

 

[…] La verdadera razón de la guerra [de Rusia] contra Chechenia es el petróleo del Mar Caspio. En esa región se albergan veinticinco mil millones de barriles del hidrocarburo. Las reservas de Kazajstan, Turkmenistan y Uzbekistan igualan a las de Kuwait y sobrepasan las de Alaska y el Mar del Norte juntas. El control de esos yacimientos es uno de los puntos claves de la Posguerra Fría.

Rusia necesita a Chechenia para controlar el oleoducto que va desde Bakú, vía Grozni, hasta la ciudad rusa de Tikhoretsk y termina en el puerto de Novorossiysk, en el Mar Negro. Por añadidura Grozni cuenta con una refinería que procesa doce millones de toneladas de petróleo anuales. Esa es la verdadera razón del presente conflicto (Otero, 2004).

 

 

3.3. Propuesta didáctica:

 

- Mencionar ejemplos de naciones que luchan por poseer un Estado propio.

- Suministrar las fechas y un breve comentario aclaratorio sobre la conformación del Estado-nación argentino (primer gobierno, constitución nacional, conformación del territorio).

 

 

4. Tema: La patria.

 

 

4.1. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

 

[…] –No nos iremos –dijo-. Aquí nos quedamos, porque aquí hemos tenido un hijo.

-Todavía no tenemos un muerto- dijo él-.

Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo tierra.

Úrsula replicó, con una suave firmeza:

-Si es necesario que yo muera para que se queden aquí, me muero […] (García Márquez, 2012:24).

 

 

4.2. Comentario:

 

José Arcadio Buendía, patriarca y creador de Macondo, le dice a su esposa Úrsula que “uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo tierra”. Es decir, uno no tiene patria (territorio) mientras no tenga muertos (antepasados inhumados) en ella. El concepto de patria deriva etimológicamente “del latín patrĭa, familia o clan; patris, tierra paterna;  pater, padre)” (http://es.wikipedia.org, 2013f). Ergo, cuando hablamos de la patria, estamos haciendo referencia al territorio, o más precisamente, a la tierra de nuestros ancestros. La patria (territorio), junto a la nación (pueblo), el gobierno y la organización jurídica independiente (constitución), son los cuatro elementos constitutivos de un Estado. No obstante, coloquialmente el concepto de patria de utiliza como sinónimo de pueblo o de Estado. De ahí que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner haya dicho en un acto público que “la patria es el otro”. Analizaremos esta expresión a través de Feinmann (2013):

 

[…] “La patria es el otro” es una frase utópica y hermosa. Lo dijimos: es la única posibilidad de fundar una ética de la alteridad, de la vida, del respeto a los demás. Pero las que triunfan en la historia no son las utopías, sino las distopías. No sé si la Presidenta cree que el Otro es el que le grita libremente en las calles de su Gobierno –al que acusan de autoritario y protonazi– “yegua, puta y montonera”. Pero ese otro no busca completar a nadie ni hacer una patria para todos. Busca una patria para pocos y ni siquiera piensa en la palabra patria. Piensa en sus intereses particulares: que no le toquen los dólares, por ejemplo. Además, en un mundo globalizado en que las estrategias de las derechas nacionales se diseñan en el imperio y se comunican por medio de las embajadas, ¿dónde está la patria? La patria sería nuestra Suramérica, agredida por el poder mediático extraterritorial, que apela a la mentira, al escarnio. ¿Qué puede un neogandhismo contra un poder globalizado, colonialista y bélico? El otro, el otro que quiere la patria para él y para sus socios, ni siquiera decide y actúa desde la patria. Para ellos, la patria ha muerto. Es un concepto arcaico. Pertenece al cajón de trastos usados de los populismos nacionalistas. Ya no hay patria. Hay intereses globalizados […]

La sorpresa y el odio de los poderes fácticos de la Argentina ante el gobierno de CFK es que no se le someta. Esto se inicia cuando Néstor Kirchner rechazó el pliego de condiciones de José Claudio Escribano. Ese no sometimiento despertó el odio del establishment. Ese odio fue creciendo con todo lo que vino después. Insuficiente para la izquierda, como siempre. Excesivo e insultante para la derecha, como siempre. Habrá, pese a todo, que insistir con la frase: “La patria es el otro”. Porque es nueva. Porque nunca se propuso en este país. Pero no será aconsejable olvidar que ellos, el poder, el establishment, los monopolios, jamás pensarán que la patria son los otros. Sino que pensarán lo que siempre pensaron: que son ellos, solamente y nadie más que ellos (Feinmann, 2013a).

 

 

 

 

 

4.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué sinónimo de patria se utiliza como equivalente de Estado?

 

 

5. Tema: Guerras fratricidas.

 

 

5.1. Cita bibliográfica: La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa.

 

[…] -¿Qué tiempo hay para ocupar el objetivo? -preguntó Morte.

-Una hora - dijo Gamboa-. Pero eso es asunto mío. Los suboficiales y brigadieres deben preocuparse de que los hombres no se abran ni se peguen demasiado, de que nadie se quede atrás y deben estar siempre en contacto conmigo, por si los necesito.

-¿Vamos adelante o en la retaguardia, mi teniente? -preguntó Arróspide.

-Ustedes con la primera línea, los suboficiales atrás. ¿Alguna pregunta? Bueno, vayan a explicar la operación a los jefes de grupo. Comenzamos dentro de quince minutos.

Los suboficiales y brigadieres se alejaron al paso ligero. Gamboa vio venir al capitán Garrido y se iba a incorporar, pero el Piraña le indicó con la mano que permaneciera como estaba, en cuclillas. Ambos quedaron mirando a las secciones que se desmenuzaban en grupos de doce hombres. Los cadetes se apretujaban los cinturones, anudaban los cordones de sus botines, se encasquetaban las cristinas, limpiaban el polvo de los fusiles, comprobaban la soltura de la corredera.

-Esto sí les gusta - dijo el capitán-. Ah, pendejos. Mírelos, parece que fueran a un baile.

-Sí - dijo Gamboa-. Se creen en la guerra.

-Si algún día tuvieran que pelear de veras - dijo el capitán, éstos serían desertores o cobardes. Pero, por suerte para ellos, acá los militares sólo disparamos en las maniobras. No creo que el Perú tenga nunca una verdadera guerra.

-Pero, mi capitán -repuso Gamboa-. Estamos rodeados de enemigos. Usted sabe que el Ecuador y Colombia esperan el momento oportuno para quitarnos un pedazo de selva. A Chile todavía no le hemos cobrado lo de Arica y Tarapacá.

-Puro cuento - dijo el capitán, con un gesto escéptico. Ahora todo lo arreglan los grandes. El 41 yo estuve en la campaña contra el Ecuador. Hubiéramos llegado hasta Quito. Pero se metieron los grandes y encontraron una solución diplomática, qué tales riñones. Los civiles terminan resolviendo todo. En el Perú, uno es militar por las puras huevas del diablo […] (Vargas Llosa, 2012: 217-218)

 

 

 

5.2. Comentario:

 

El texto nos conduce a repasar los conflictos bélicos de Perú con los países vecinos. La disputa con Chile sucedió durante la Guerra del Pacífico en 1879.

Chile tenía fuertes inversiones en la región salitrera de Atacama (Bolivia) y mostraba intereses expansionistas en la zona. En 1873, Bolivia y Perú suscribieron un pacto de alianza defensivo. En 1878, el presidente boliviano Hilarión Daza amenazó con expropiar las salitreras si la anglo-chilena "Compañía de Salitres de Antofagasta· no pagaba el ·impuesto de los 10 centavos". Chile respondió invadiendo el litoral boliviano el 14 de febrero de 1879. Perú intentó mediar en el conflicto, pero Bolivia le declaró la guerra a Chile, y este país se la declaró al Perú por no declararse neutral. Como consecuencia del conflicto Perú pierde los territorios de Arica y Tarapacá.

Los conflictos limítrofes de Perú con Ecuador tienen el máximo estrés en tres etapas: 1941, 1981 y 1995.

 

Desde su nacimiento como repúblicas independientes a principios del siglo XIX, y hasta el año de 1998, ambos países mostraron discrepancias sobre sus límites fronterizos en regiones comprendidas entre la cuenca del Amazonas y la cordillera de los Andes. Los problemas en la delimitación de fronteras con el PerúEcuador los recibió en herencia de la época en que pertenecía a la Gran Colombia, llegando a agudizarse en tres ocasiones (19411981 y 1995) y desembocando en guerras generalmente cortas. El conflicto se convirtió durante siglo y medio en el principal factor que dificultó el fortalecimiento de las relaciones comerciales peruano-ecuatorianas.

[…] Más allá de las posiciones nacionales, también existieron en esta guerra intereses internacionales y un "fuerte olor a petróleo". Jaime Galarza Zavala, escritor ecuatoriano, publicó a principio de los años 70 un libro titulado "El festín del petróleo", en el que trata diversos aspectos relacionados con los intereses petroleros que, según él, estuvieron en juego en el conflicto entre Ecuador y Perú. Galarza Zavala propone claramente en su obra, que la guerra de 1941 entre Ecuador y Perú fue un conflicto ligado a los intereses petroleros de dos compañías, de las que una era inglesa y la otra norteamericana. De acuerdo al texto, los ecuatorianos representaban los intereses de la compañía inglesa y los peruanos los de la norteamericana. Perú salió victorioso de esa guerra y, por ende, la compañía petrolera estadounidense que estaba con el gobierno de esa nación.

Un aspecto que concuerda con esta teoría ha sido notado por el geógrafo francés Jean Paul Deler (que ha trabajado en toda la región andina) en su obra Ecuador, del espacio al estado nacional, Quito, 1987, en donde advierte lo siguiente:

Existe una notable concordancia entre el trazado de la frontera de 1942 y los límites orientales de una inmensa concesión otorgada en 1937 a una filial de la Royal Dutch Shell por el gobierno ecuatoriano, en detrimento de una filial de la Standard Oil of New Jersey […] (http://es.wikipedia.org, 2013e).

 

La venta de armas de Argentina a Ecuador tuvo lugar en medio del último conflicto armado en 1995. El escándalo radicó en que nuestro país era uno de los cuatro garantes oficiales de la paz del Tratado de Río de Janeiro, con lo cual incumplió su compromiso internacional y faltó con sus obligaciones de acuerdo al derecho internacional.

La desavenencia con Colombia tuvo lugar en 1932. El conflicto se llevó a cabo en la cuenca del  Río Putumayo  y la ciudad de  Leticia, ubicada en la entonces Comisaría colombiana del Amazonas. La guerra terminó con la ratificación del Tratado Salomón-Lozano de 1922. Los verdaderos motivos de la contienda estaban relacionados con la presencia de caucho y petróleo en la zona de disputa.

En la mayoría de las desavenencias señaladas existen patrones que se repiten: enfrentamiento fratricidas, luchas por recursos naturales estratégicos (salitre, guano, petróleo, caucho), intereses de potencias extranjeras e intento de afirmación de soberanía política y económica. La Guerra de la Triple Alianza, nos proporciona un claro ejemplo del modelo de conflicto analizado. De acuerdo con Feinmann (2012c):

 

Nueve de abril de 1865. El general Lee rinde las tropas de la Confederación luego de la batalla de Appomattox. El Sur algodonero y esclavista queda devastado. Hacía tiempo –pero sobre todo luego de la derrota de Gettysburg– que sus tropas pedían a gritos la paz. El Norte de Lincoln, el país industrialista ligado a la creación de un mercado interno y de un país poderosamente capitalista, había triunfado. Gran Bretaña, sus banqueros, sus productores que requerían materias primas de los mercados de ultramar –ya preocupados por el rumbo que la guerra venía tomando para el Sur– se quedan sin su poderoso proveedor de algodón. Echan su mirada hacia el ancho mundo y se preguntan: “¿Dónde hay algodón barato?”. Lo hay. Pero está en una pequeña República dominada por un “tirano”[21] que ha desarrollado una economía proteccionista, que tiene altos hornos, astilleros, que fabrica sus armas, que ha importado técnicos europeos y los ha incorporado a su proyecto de desarrollo autónomo, nacional […]

Es un dato fascinante de la historia que la derrota del Sur algodonero se produzca en 1865 y la Guerra contra el Paraguay empiece en ese mismo año […] (Feinmann, 2012c).

 

En la Guerra de la Triple Alianza estuvieron presentes todos los condimentos mencionados: enfrentamiento entre países hermanos (Argentina, Brasil y Uruguay frente a Paraguay), recurso natural estratégico involucrado (algodón), intereses de potencia extracontinental (Inglaterra), afirmación de soberanía política y económica (el mariscal Francisco Solano López, presidente de Paraguay, estaba a favor de un desarrollo económico autónomo y en contra de la apertura comercial indiscriminada).

 

 

5.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué la UNASUR abre una nueva etapa de esperanza y cooperación para las naciones Suramericanas?

 

 

5.1.1. Cita bibliográfica: Hijo de hombre de Augusto Roa Bastos.

 

-Recuerdo... -dijo José del Carmen, casi hablando para sí-. Después del repliegue de Saavedra, la división de León Caré se trancó cerca de Gondra. Nos parapetamos como pudimos en nuestras posiciones. Yo estaba en la compañía de Jocó. Durante la retirada recibió un balazo en la cara. La herida ya se le estaba agusanando, pero él seguía firme en su puesto. La lucha era a muerte. No había tropa suficiente. Los bolivianos también se fortificaron frente a nuestras líneas y hostigaban por los flancos. Por un pelo nos salvamos de caer nosotros en el corralito, que usábamos contra ellos a cada momento. Pero los bolis también ya lo estaban aprendiendo. A un pelo estuvimos del desbande. Entonces León Caré mandó desplegar la bandera sobre el árbol más alto del monte y nos habló mano a mano recorriendo la línea... -se interrumpió porque le alcanzaban la guampa del tereré con la verdosa espuma de la yerba hasta el borde. Dio una chupada a la bombilla y agregó a través de una burbuja que se le rompió en la boca-: ¡Eso guapeó por nosotros!... Hicimos pata ancha en la posición... Veíamos el ¡Vencer o morir! del mariscal López brillando en nuestras bayonetas...

José del Carmen miraba a lo lejos el desierto vacío. Ahora sólo brillaba la bombilla de lata del tereré clavada en la guampa, que andaba de mano en mano. Nosotros también veíamos la bandera de combate enredada en los árboles..., al jefe de ojos acerados y tranquilos, llamado el León Rengo y querido hasta el fanatismo por sus soldados, azuzándolos con el viejo lema de la Guerra Grande, ese lema que resumía el destino de un pueblo cuya fatalidad ancestral parecía residir en la guerra […] (Roa Bastos, 2011:402-403).

 

5.2.1. Comentario:

 

El fragmento relata un episodio bélico que enfrentó a Bolivia y Paraguay en la Guerra del Chaco durante el año 1932. Entre las cusas del conflicto armado, Ramírez (2010) expresa:

 

[…] El Chaco era una región hasta entonces abandonada, de muy poca población, excepto por algunos grupos indígenas y unas cuantas colonias menonitas. Pero después de que Bolivia perdiera su salida al mar como consecuencia de la Guerra del Pacífico contra Chile, finalizada en 1883, su única posibilidad de navegación, ahora hacia el Atlántico, era el río Paraguay. Y había otra razón aún más poderosa para encender la disputa, y es que en los años veinte llegó a creerse con ciega certeza que debajo de aquellas tierras pobres yacía un lago de petróleo […] (Ramírez, 2010:14).

 

Galeano (2005) completa una de las causas de la disputa:

 

[…] El petróleo no ha provocado solamente golpes de Estado en América Latina. También desencadenó una guerra, la del Chaco (1932-35), entre los dos pueblos más pobres de América del Sur: “Guerra de los soldados desnudos”, llamó René Zavaleta a la feroz matanza recíproca de Bolivia y Paraguay[22]. El 30 de mayo de 1934 el senador por Louisiana, Huey Long, sacudió a los Estados Unidos con un violento discurso en el que denunciaba que la Standard Oil de Nueva jersey había provocado el conflicto y que financiaba al ejército boliviano para apoderarse, por su intermedio, del Chaco paraguayo, necesario para tender un oleoducto desde Bolivia hacia el río y, además, presumiblemente rico en petróleo: “Estos criminales han ido allá y han alquilado sus asesinos” -afirmó[23]. Los paraguayos marchaban al matadero, por su parte, empujados por la Shell: a medida que avanzaban hacia el norte, los soldados descubrían las perforaciones de la Standard en el escenario de la discordia. Era una disputa entre dos empresas, enemigas y a la vez socias dentro del cártel, pero no eran ellas quienes derramaban la sangre. Finalmente, Paraguay ganó la guerra pero perdió la paz. Spruille Braden, notorio personero de la Standard Oil, presidió la comisión de negociaciones que preservó para Bolivia, y para Rockefeller, varios miles de kilómetros cuadrados que los paraguayos reivindicaban […] (Galeano, 2005: 211-212).

 

 

5.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Cuáles fueron los intereses de las potencias extranjeras en la Guerra Grande (también denominada Guerra de la Triple Alianza o Guerra del Paraguay) y la Guerra del Chaco?

 

 

6. Tema: Guerra Fría.

 

 

6.1. Cita bibliográfica: Carter en Vietnam de José Pablo Feinmann.

 

[…] Tú dices que eres America. Tú y el ejército al que perteneces. No lo negaré. Pero Jane Hanoi o la señorita Jane Fonda también es America. Vives en un país muy complejo. Brilla por sus contradicciones. A veces lo odio, a veces lo amo. La derecha es muy poderosa y tanto lo es que, probablemente, sea lo que tú dices: sea America. Pero hay otra America. Hoy mismo la hay. Hoy mismo miles de personas manifiestan en contra de  esta guerra. Y lo hacen ahí, en tu país, en esa America que tanto amas.

-¡No podrían hacerlo en la Unión Soviética ni en la cara de Ho Chi Minh!-rugí.

-Por eso, America, aunque pierda esta guerra, ganará la principal. La que llamamos fría. Lo original de la Guerra Fría, sabes, es que sus zonas calientes no están nunca en algunos de los dos bloques. Se guerrea en Vietnam. Los soviéticos ponen misiles en Cuba. America invade Bahía de Cochinos. Organiza golpes de Estado en América latina. Pero no hay calor, no hay bombas en New York ni en Washington ni en Moscú. Y America, por conservar aún algo del espíritu de la libertad que alienta en su Constitución, por permitirle a Jane Hanoi regresar y no encarcelarla ni menos todavía matarla, por permitir estas manifestaciones de jóvenes universitarios, de liberales, ganará esta guerra. Quedará sola entonces. Y ahí, ¿quién la frenará, niño? Y si a un Imperio no hay quien lo frene, ¿qué hará con tanto poder? Solo dos cosas: o destruir al mundo o destruirse a sí mismo. Posiblemente las dos […] (Feinmann, 2009b:146-147).

 

 

6.2. Comentario:

 

El fragmento citado hace referencia al mundo bipolar acaecido luego de la Segunda Guerra Mundial. El planeta fue dividido a parir de los antagonismos de las dos grandes potencias mundiales: Estados Unidos y la Unión Soviética. La disputa no directa entre ambas ideologías (capitalista y socialista) fue denomina “Guerra Fría”. Como todos sabemos, luego de la caída del Muro Berlín y la posterior disolución de la Unión Soviética, dio lugar a la creación de un Nuevo Orden Mundial en base a la globalización de la democracia liberal. Es decir, el paradigma capitalista en su versión neoliberal se adueñó del mundo. Una de las principales causas del derrumbe de la ideología socialista fue, como bien se dice en el relato, la falta de libertad. No obstante, si a la libertad no se la acompaña con la búsqueda de la igualdad, tampoco tiene mucho futuro por sí sola. ¿O tendrá el futuro proyectado en la novela para los Estados Unidos y el mundo: la globalización de la destrucción?

 

 

6.3. Propuesta didáctica:

 

- Mirar la comedia dramática Good Bye, Lenin! y analizar el mundo bipolar (Berlín oriental y occidental).

 

 

 

NIVEL V

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA ECONÓMICA

 

 

1. Tema: El ferrocarril.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

 

[…] Desde que el ferrocarril fue inaugurado oficialmente y empezó a llegar con regularidad los miércoles a las once, y se construyó la primitiva estación de madera con un escritorio, el teléfono y una ventanilla para vender los pasajes, se vieron por las calles de Macondo hombres y mujeres que fingían actitudes comunes y corrientes, pero que en realidad parecían gente de circo. En un pueblo escaldado por el escarmiento de los gitanos no había un buen porvenir para aquellos equilibristas del comercio ambulante que con igual desparpajo ofrecían una olla pitadora que un régimen de vida para la salvación del alma al séptimo día; pero entre los que se dejaban convencer por cansancio y los incautos de siempre, obtenían estupendos beneficios […] (García Márquez, 2012:272).

 

 

1.2. Comentario:

 

La importancia del ferrocarril para la vida de los pueblos es fundamental. Por ejemplo, es el único medio de transporte que puede circular ante cualquier circunstancia meteorológica. Los días de fuertes lluvias los pequeños poblados, que con frecuencia poseen calles de tierras, estarían incomunicados ante la ausencia del ferrocarril. Asimismo, el comercio ambulante (sobre el ferrocarril y en las inmediaciones de las estaciones pueblerinas) no solo es un medio de vida sino también un importante dinamizador de las economías regionales. La venta de productos locales y artesanías ayudan a dar vida a los pobladores de pequeños vecindarios. En Argentina, durante el neoliberalismo de los años noventa, el desguace del ferrocarril ocasionó la muerte de varias pequeñas localidades. La apertura económica indiscriminada sumada al achicamiento del Estado (auge de las importaciones y cierre de ramales del ferrocarril) destruyeron a las economías regionales convirtiendo en fantasmas a muchos pueblos del interior. Cuando el Estado no ocupa el “lugar” de promotor del bienestar común de la población, este espacio vacante lo conquista la “mano invisible” del mercado, que tal vez no se vea pero se sienten sus consecuencias gravosas en los sectores populares.

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- Mirar la película La próxima estación de Fernando Pino Solanas y analizar la situación del ferrocarril, destacando los cambios y las continuidades desde la década de 1990 hasta la actualidad.

 

 

 

 

1.1.1. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.

 

[…] En esta primordial ciudad de Nebraska es donde llega el ferrocarril, con el nombre de Chicago Rocksland, que va directamente al este, sirviendo cincuenta estaciones.

Estaba a punto de marcharse un tren directo, de tal modo que Phileas Fogg y sus compañeros solo tuvieron tiempo de lanzarse dentro de un algún vagón. No había visto nada de Omaha; pero Passapartout reconocía que no era algo para lamentar, puesto que no era visitar ciudades lo que importaba.

Con asombrosa rapidez, el tren cruzó el estado de Iowa, por el Councial Bluffs, Moines, Iowa City. Durante la noche, atravesaba el Mississippi, en Davenport, e ingresaba por Rock Island en Illinois. Al otro día, el 10, a las cuatro de la tarde, arribaba a Chicago, resurgida ya de sus ruinas, y más que nunca orgullosamente asentada a orillas de su magnífico lago Michigan. Chicago está a 900 millas de Nueva York, y allí no escaseaban los trenes, por lo cual pudo mister Fogg pasar prestamente de uno a otro. La distinguida locomotora del Pittsburg Fort Waine Chicago, partió inmediatamente, como si hubiese comprendido que el insigne caballero no tenía tiempo que perder. Traspasó como un relámpago los estados de Indiana, Ohio, Pennsylvania y Nueva Jersey, franqueando ciudades de nombres históricos, muchas de las cuales tenían calles y tranvías, pero no casas todavía. Por fin, se vislumbró el Hudson, y el 11 de diciembre, a las once y cuarto de la noche, el tren llegaba a la estación, sobre el costado derecho del río, ante el mismo muelle de los vapores de la línea Cunard, conocida también como British and North American Royal Mail Steam Packet Co.

El China, con destino a Liverpool, se había marchado cuarenta y cinco minutos antes (Verne, 2005:220).

 

 

1.2.1. Comentario:

 

El viaje emprendido por los protagonistas, en este tramo de la novela, forma parte del gran viaje ferroviario transcontinental entre los estados de California y Nueva York. Es importante hacer un poco de historia:

 

El ferrocarril transcontinental había sido un largo sueño para los ingenieros, emprendedores y políticos, pero no fue hasta 1860 que el ingeniero Theodore Judah desarrolló un plan factible para un ferrocarril desde California por Sierra Nevada y los desiertos occidentales hasta el Río Missouri, donde se uniría a líneas ferroviarias ya existentes. 

El Acta del Pacific Railroad de 1862 dio al Central Pacific de Judah y al recién formado Unión Pacific la tierra y dinero necesarios para construir el ferrocarril. Durante los siete años siguientes, ambas compañías – Central Pacific del oeste y Unión Pacific del Este – hicieron una carrera para construir vías y unirse en el medio. 

Para 1869, ambas compañías se estaban acercando a un punto de encuentro; en abril, acordaron encontrarse en Promontory Summit, Utah. En mayo, el presidente de Central Pacific Leland Stanford viajó al este en el Júpiter, mientras que el vice-presidente de Unión Pacific Thomas Durant viajó hacia el oeste en el 119, con destino a Promontory Summit con reporteros y otros dignatarios. Ambos trenes llegaron el 10 de mayo y hubo una ceremonia para conmemorar la compleción del ferrocarril transcontinental. 

El ferrocarril acortó el viaje de la Costa Este a la Cosa Oeste de meses a días. Inmediatamente transformó el Oeste Americano, a medida que las personas se mudaron al oeste y miles de pueblos fueron creados a lo largo de las vías […] (http://www.encontrandodulcinea.com, 2013).

 

La red ferroviaria transcontinental estadounidense permitió unir el territorio Este (más desarrollado) con el Oeste (territorio de pioneros). El ideólogo político del proyecto fue el presidente Abraham Lincoln. Su idea era fundar un país moderno, desarrollado, industrial. Para lograrlo tenía que integrar el país, desde lo territorial y lo social. Desde lo espacial a través de ferrocarriles, canales, calles y tranvías. Y desde lo social, por medio del desarrollo industrial, para generar empleo y mercado interno.

 

 

1.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué otro Estado americano construyó un ferrocarril transcontinental durante el siglo XIX, con el mismo propósito de desarrollo que los Estados Unidos? Fundamentar.

- ¿Por qué el transporte es un factor importante de poblamiento?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2. Tema: Deuda externa.

 

 

2.1. Cita bibliográfica: La increíble y triste historia de la cándida Eréndida y de su abuela desalmada de Gabriel García Márquez.

 

[…] Su cuarto era lujoso, aunque no tanto como el de la abuela, y estaba atiborrado de muñecas de trapo y los animales de cuerda de su infancia reciente. Vencida por los oficios bárbaros de la jornada, Eréndida no tuvo ánimos para desvestirse, sino que puso el candelero en la mesa de noche y se tumbó en la cama. Poco después, el viento de su desgracia se metió en el dormitorio como una manada de perros y volcó el candelabro contra las cortinas.

Al amanecer, cuando por fin se acabó el viento, empezaron a caer algunas gotas de lluvia gruesas y separadas que apagaron las últimas brasas y endurecieron las cenizas humeantes de la mansión. La gente del pueblo, indios en su mayoría, trataba de rescatar los restos del desastre: el cadáver carbonizado del avestruz, el bastidor del piano dorado, el torso de una estatua. La abuela contemplaba con un abatimiento impenetrable los residuos de su fortuna. Eréndida, sentada entre las dos tumbas de los Amadises, había terminado de llorar. Cuando la abuela se convenció de que quedaban muy pocas cosas intactas entre los escombros, miró a la nieta con una lástima sincera.

– Mi pobre niña –suspiró–. No te alcanzará la vida para pagarme este percance […] (García Márquez, 2011:101).

 

 

2.2. Comentario:

 

[…] Se ha considerado el caso de la cándida Eréndida y su abuela desalmada para que, por la vía de lo inicuo y lo extravagante, pueda valorarse la ignominia del hecho esencial: obligar a trabajar en la peores condiciones, con pérdida de la facultad de decisión en aspectos fundamentales y cesión del patrimonio y recursos naturales –la única riqueza de Eréndida era su cuerpo- para pagar deudas inexistentes. Además, la joya literaria de García Márquez [ofrece] la posibilidad de un contrapunto que si por el lado económico es aburrido, se ilumina y llena de color con el relato del [famoso escritor]. Por otra parte, la trasposición no es abusiva: se trata de caso de dominación –personal o social- que cuando se plantean sin abstracciones muestran mejor su naturaleza  […] (Calcagno, 1985:189).

 

El relato es una metáfora de la deuda externa personificada en la relación de sometimiento entre Eréndida (deudora: por ser “responsable” del incendio de la casa de su abuela) y su abuela (acreedora: por ser demandante de la “deuda” de su nieta). Calcagno (1985), presenta a los personajes:

 

[…] La abuela era enorme (cuando se bañaba “parecía una hermosa ballena blanca en la alberca de mármol”). Su marido había sido “un contrabandista legendario que se llamaba Amadis, con quien ella tuvo un hijo que también se llamaba Amadis, y que fue el padre de Eréndida. Nadie conoció los orígenes ni los motivos de esa familia. La versión más conocida en lengua de indios era que Amadis, el padre, había rescatado a su hermosa mujer de un prostíbulo de las Antillas, donde mató a un hombre a cuchilladas, y la traspuso para siempre en la impunidad del desierto. Cuando los Amadises murieron, el uno de fiebres melancólicas, y el otro acribillado en un pleito de rivales, la mujer enterró los cadáveres en el patio, despachó a los catorce sirvientes descalzos, y siguió apacentando sus sueños de grandeza en la penumbra de la caza furtiva, gracias al sacrificio de la nieta bastarda que había criado desde su nacimiento”. 

Eréndida “había cumplido apenas los catorce años, y era lánguida y de huesos tiernos, y demasiado mansa para su edad”. Dedicaba su vida a servir a la abuela y mantener la mansión, a tal punto que hasta trabajaba dormida […] (Calcagno, 1985:15-16).

 

 

La fisonomía de los personajes principales de la obra de García Márquez son por más elocuentes. La abuela era enorme, fuerte, poderosa (simbolizaba a los acreedores: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc.). “Parecía una hermosa ballena blanca”. No debemos olvidar que en la famosa novela de Herman Melville Moby Dick (la ballena blanca) representaba el Mal. En cambio, la nieta (Eréndida) era delgada, débil, cándida (encarnaba a los deudores: al conjunto de países periféricos, subdesarrollados).

 

 

2.3. Propuesta didáctica:

 

- Observar el documental de Alejandro Olmos La mayor estafa al pueblo argentino y analizar el origen de la deuda externa en nuestro país.

 

 

 

2.1.1. Cita bibliográfica: La increíble y triste historia de la cándida Eréndida y de su abuela desalmada de Gabriel García Márquez.

 

[…] La abuela acabó de acostarse con el mismo ritual que era de rigor en la mansión antigua, y mientras la nieta la abanicaba se sobrepuso al rencor y volvió a respirar sus aires estériles.

– Tienes que madrugar –dijo entonces–, para que me hiervas la infusión del baño antes de que llegue la gente.

– Sí, abuela.

– Con el tiempo que te sobre, lava la muda sucia de los indios, y así tendremos algo más que descontarles la semana entrante.

– Sí, abuela –dijo Eréndida.

– Y duerme despacio para que no te canses, que mañana es jueves, el día más largo de la semana.

– Sí, abuela.

– Y le pones su alimento al avestruz.

– Sí, abuela –dijo Eréndida.

Dejó el abanico en la cabecera de la cama y encendió dos velas de altar frente al arcón de sus muertos. La abuela, ya dormida, le dio la orden atrasada.

– No se te olvide prender las velas de los Amadises.

–Sí, abuela […] (García Márquez, 2011:136-137).

 

 

2.2.1. Comentario:

 

[…] las letanías de las instrucciones de la abuela a Eréndida para poner en orden la carpa: hervir la infusión de agua, lavar la muda sucia de los indios para tener algo más que descontarles, […] dormir despacio para no cansarse, poner su alimento al avestruz, prender las velas, […] son muy parecidas –en circunstancias diferentes- a la retahíla del Fondo Monetario Internacional para poner en orden la economía: suprimir el déficit fiscal, rebajar los salarios reales y disminuir las importaciones, para tener algo más que descontar; aumentar las exportaciones para poder pagar más a los bancos acreedores, crecer despacio para no cansarse y, sobre todo, pagar toda la deuda para dormir con la conciencia tranquila […] (Calcagno, 1985:9).

 

La receta del FMI ante la falta de divisas es la misma del establishment económico local. La “sugerencia” del “ajuste económico” siempre va acompañada de una importante devaluación de la moneda nacional. La sobrevaluación del dólar permite aumentar las ganancias de los sectores exportadores de materias primas y disminuir las importaciones de bienes de equipo para insumos del sector industrial. Por lo tanto, no se cambia la matriz económica causante de los problemas de restricción externa. El modelo agroexportador (librecambista) sigue siendo la propuesta de los organismos internacionales de crédito para todos los países periféricos. Por otra parte, una economía basada principalmente en la producción y exportación de materias primas agropecuarias es mucho más vulnerable que una economía fundada en la elaboración y exportación de bienes industriales. Pues, la producción proveniente de la agricultura y de la ganadería depende, además de las condiciones económicas externas (precios internacionales), de la situación ambiental (temperaturas, lluvias, heladas, granizo, humedad, malezas, plagas, enfermedades virales como la fiebre aftosa, etc.). En cambio, una economía industrializada, moderna, tecnológica, es más fruto de los recursos humanos que de los naturales. En este caso, las situaciones aleatorias y poco controlables (como el caso del clima en el modelo agroexportador) se reducen notablemente.

 

 

2.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué el modelo agroexportador no necesita fortalecer el mercado interno para subsistir?

 

 

2.1.2. Cita bibliográfica: La increíble y triste historia de la cándida Eréndida y de su abuela desalmada de Gabriel García Márquez.

 

[…] Eréndida, que caminaba al paso del burro agobiada por el calor y el polvo, no hizo ningún reproche a las cuentas de la abuela, pero tuvo que reprimirse para no llorar.

– Tengo vidrio molido en los huesos –dijo […] (García Márquez, 2011:110).

 

 

2.2.2. Comentario:

 

Una reciente investigación antropológica […] ha mostrado cómo, a lo largo de la historia, para mantener una dominación, tanto o más importante que la violencia ejercida por los dominadores ha sido el consentimiento de los dominados. Profundizando el análisis, habría que desentrañar las causas de ese consentimiento. En la práctica, dos de ellas han sido, primero la campaña realizada por los dominadores externos y sus socios locales, para que todos acepten la dominación como un hecho consumado, inevitable e inmodificable; como una fatalidad, que se convierte en menor frente de ferocidad de las represalias violentas que podría desencadenar la rebeldía. En segundo lugar, la ignorancia de los dominados, que sin un análisis concreto y realista de las causas y fuentes de la dominación y de la verdadera relación de fuerzas, aceptan la inevitabilidad de la dominación sin siquiera discutirla […]  (Calcagno, 1985:197).

 

 

Respecto a los comentarios de Calcagno queremos decir algunas cosas. No todos aceptaron o creyeron el discurso hegemónico. Los “rebeldes” (sindicalistas, obreros, intelectuales, políticos, estudiantes, artistas, deportistas, etc.) sufrieron graves consecuencias, muchos de ellos fueron brutalmente asesinados. Con respecto a la relación de fuerzas, quedó muy clara la enorme superioridad operativa del terrorismo de estado. Solo vasta remitirse a la cantidad de muertos sufridos por los “rebeldes” y las fuerzas del “orden”. De ahí, que gran parte del pueblo optó por el hecho “menor” (como bien afirma Calcagno) de aceptar con resignación la situación de opresión.

Eréndida, que en este caso bien podría representar a la mayoría del pueblo argentino, no hizo reproche alguno a las cuentas de los acreedores externos porque fue silenciada por la represión, la desaparición, la tortura y la muerte. El escarmiento de los “desaparecidos” cumplió la misión de propagar el silencio, el miedo y el horror por todos los rincones de la sociedad. En cambio, el resto de los personajes:

 

[…] el gobierno, ejercido por la Junta Militar; las fuerzas armadas y sus mecanismos represivos; las empresas transnacionales y, en especial, los bancos extranjeros; la oligarquía local, agropecuaria, industrial y financiera, particularmente ligada a las empresas transnacionales, que realizó una descomunal transferencia de ingresos a favor de ella misma; los propios interesados y los tecnócratas de credo monetarista, que manejaron la economía; una [parte de la] clase media que accedía a la “plata dulce” y disfrutó de ella, a la escala de sus magros recursos y módicas aspiraciones […] (Calcagno, 1985:20);

 

no realizaron ningún reparo a las cuentas de la abuela (Fondo Monetario Internacional), ya que se beneficiaron con los negociados de la deuda. La dictadura miliar no utilizó los capitales de la deuda externa para modernizar el país. No se fomentó el desarrollo industrial sino todo lo contrario. La plata fue utilizada para financiar la fuga de capitales (vía importaciones, compra de dólares para atesoramiento y viajes al exterior), la compra de armamento (conflictos con Chile y Gran Bretaña), la construcción de autopistas y la edificación y remodelación de estadios de fútbol para la realización del mundial de 1978, y así “lavar” la imagen del desprestigiado gobierno. Calcagno (1985) agrega:

 

[…] los actos del gobierno de facto [1976-1983] que constituyeron la deuda pública y estatizaron gran parte de la privada, carecen de legitimidad moral y política […] En el caso de la Argentina, la mayor parte de la deuda consistió en el financiamiento de la evasión de capitales y en la compra de armas (según cálculos del Banco Mundial, 19.000 millones de dólares corresponden a fugas de capitales y 10.000 millones a compras de armas y otros rubros no registrados), a lo que se le suman las nuevas deudas contraídas para pagar los intereses. La contrapartida real en bienes y servicios fue ínfima y, además, la renegociación de los pagos obliga a someter la política económica a la vigilancia del Fondo Monetario Internacional […]  (Calcagno, 1985:50-51, 192).

 

Es interesante repasar las soluciones que Calcagno exponía para el tema de la deuda externa en el año 1985:

 

[…] Las soluciones posibles pueden clasificarse en dos grandes grupos: las negociadas y las unilaterales. Entre las primeras están la renovación de la deuda, el otorgamiento de nuevos créditos para pagar, el pago con bonos externos, la fijación de topes a los pagos anuales, la transferencia de activos de empresas nacionales y la absorción de una parte de la deuda por los bancos u otras entidades financieras de países desarrollados o internacionales. Las soluciones unilaterales incluyen el repudio total, el repudio parcial o encubierto y el incumplimiento; además, existe una forma suspensiva del pago que no implica repudio, que es la moratoria.

Cada una de las posibilidades mencionadas está ligada a un modelo global de crecimiento; el problema de la deuda externa no tiene sentido si se lo considera aisladamente. Las consecuencias de soluciones negociadas se reflejan en los Lineamientos de una estrategia de crecimiento, 1985-1989, trabajo elaborado en la Secretaría de Planificación; en él se supone un modelo exportador con una política de ajuste “positivo”, que implica un crecimiento moderado si se cumpliera el plan, o estancamiento (ajuste “neutro”) si así no fuera. En cambio, la estrategia de no pago o pago parcial formaría parte de un modelo industrializador con énfasis en el crecimiento “hacia adentro” […]

Este libro [La perversa deuda argentina] tiende a crear conciencia acerca de la necesidad de proceder con la mayor racionalidad posible dentro de las pautas elementales para la acción, que consisten primero en saber qué se quiere y después en instrumentarlo; con este enfoque, se ha procurado aportar elementos de juicio para demostrar que tan irracional es provocar una ruptura sin prever las consecuencias, como consentir la dominación sin evaluar las propias fuerzas y las del enemigo. Las acciones a adoptar deben programarse con el máximo detalle y cuidado. Algunos de los requisitos necesarios para actuar son la toma de conciencia colectiva y el apoyo masivo de la población, la valoración de los poderes en juego, el análisis minucioso de cada una de las posibles medidas y contra-medidas, el encuadre de las acciones dentro de un plan global y la elección de la táctica y el momento adecuados […]

En el caso de acatamiento al sistema financiero internacional, no habrá conflictos externos, pero tampoco habrá esperanzas; si se ensayara alguna de las formas de rebeldía, las relaciones exteriores y las internas con el “conglomerado expoliador” [son los personajes que se beneficiaron con los negociados de la deuda externa] serán gravemente conflictivas, pero habrá esperanzas. Corresponderá al poder político, por acción o por omisión, asumir el riesgo calculado de una opción de tanta trascendencia (Calcagno, 1985:196-198).

 

 

Haciendo un poco de historia reciente para analizar lo que ocurrió con el tema de la deuda externa en la argentina, encontramos los siguientes hitos: 1) En 1895 el mandato alfonsinista renegoció la deuda, pero en 1988 entró en una moratoria. 2) Durante la década de 1990 hubo un fuerte endeudamiento externo para financiar el déficit comercial. Asimismo, el gobierno menemista permitió que gran parte de la compra de activos del Estado (ENTEL y Aerolíneas Argentinas) sea pagada con títulos de deuda a su valor nominal. Mientras que el valor real (de mercado) de los bonos era menor al 20% del valor nominal. 3) El gobierno de Fernando la Rúa produjo un blindaje financiero (por una suma cercana a 38.000 millones de dólares, con aportes del FMI, otros organismos financieros, el gobierno español y los bancos locales) y un megacanje para postergar los vencimientos por tres años pero con el costo de una suba de intereses. 4) En el año 2001, el presidente Rodríguez Saá anunció el default financiero. 5) El presidente Duhalde confirma la moratoria del pago de la deuda. 6). En el año 2005 el presidente Néstor Kirchner canceló la deuda con el FMI. En ese mismo año ofreció un canje de deuda (con una importante quita) a los bonistas particulares. Luego, en el año 2010, la presidenta Cristina Kirchner realizó una reapertura del canje de deuda efectuado en el 2005. Entre las dos acciones hubo una alta aceptación a la propuesta del gobierno nacional. Solo el 8% de los bonistas no aceptaron el canje. Ante el fracaso mundial de los consejos del FMI y la crisis local del 2001 (siguiendo los lecciones de los organismos internacionales de crédito), las medidas implementadas por la administración kichnerista fueron apoyadas por la mayoría del pueblo. Requisito indispensable, como afirmaba Calcagno (2005), para llevar a buen puerto decisiones de semejante envergadura.

De acuerdo con la clasificación de las soluciones posibles realizadas por Calcagno (1985), observamos que las medidas tomadas por los gobiernos de Alfonsín (salvo la moratoria hacia el final del mandato), Menem y de la Rúa, estuvieron vinculadas con las salidas “negociadas”. En cambio, durante el corto mandato de Rodríguez Saá, la administración de Duhalde y los gobiernos del matrimonio Kirchner, las decisiones dieron un giro hacia las soluciones “unilaterales”. De todas las “soluciones” intentadas, la única que solucionó verdaderamente, es decir, estructuralmente el tema de la deuda externa, es la implementa por la administración kichnerista. Como bien afirma Calcagno (1985), las estrategias llevadas a cabo por los diferentes gobiernos implican un determinado modelo de desarrollo económico. Las “soluciones” negociadas siempre desembocaron en un modelo económico agroexportador con ajuste del mercado interno. En oposición, la solución unilateral (repudio parcial de la deuda y las políticas de desendeudamiento) iniciadas en el año 2005, proponen un modelo de desarrollo productivo (industrial) enfocado en la expansión del mercado endógeno. Cufré (2012) ofrece en detalle cómo mejoró la problemática de la deuda externa (en cantidad y en calidad) durante la administración kichnerista:

 

[…] La deuda pública bruta representaba [en el año 2002] el 166,4 por ciento del PIB, la deuda con acreedores privados era el 124 por ciento del PIB y la deuda con esos mismos acreedores en moneda extranjera equivalía el 92 por ciento del Producto […] Una década más tarde, al 31 de diciembre de 2011, los números oficiales muestran un panorama desahogado. La deuda pública bruta a esa fecha era el 42 por ciento del PIB (contra el 166), la deuda con acreedores privados tocaba el 13,5 por ciento del PIB (contra el 124) y la deuda con esos mismos acreedores en moneda extranjera representaba el 9,6 por ciento del Producto (contra el 92). Luego del pago del Boden 2012 que se hará hoy, los compromisos en moneda extranjera con privados alcanzan solo al 8,4 por ciento del PIB. La diferencia entre el 92 por ciento de 2002 y el 8,4 actual puede medirse, también, en los grados de autonomía que recuperó el Estado nacional para desarrollar su política económica. De la imposibilidad de dar un paso sin consultar –o cumplir sus exigencias– a los mercados y a los organismos internacionales, a la chance de que la Presidenta anuncie un aumento de jubilaciones en la Bolsa de Comercio. Los datos sobre el estado de la deuda se detallan en un informe del Ministerio de Economía, algunos de los cuales presentó ayer [2 de agosto de 2012] Cristina Kirchner. De allí surge que en 2012 la cuenta de capital e intereses llegaba a 15.700 millones de dólares, sin computar los bonos que no entraron en los canjes de 2005 y 2010. De ese número global, 7400 millones eran vencimientos con el sector privado, 2300 millones con organismos financieros internacionales y los 6000 millones restantes, con agencias públicas como el Banco Central o la Anses. A eso se suman 3500 millones de dólares del cupón PIB, que se gatillan por el crecimiento de 9,2 por ciento de la economía el año pasado y que habrá que pagar a principios de diciembre […] (Cufré, 2012).

 

La información precedente nos evidencia que la deuda externa mejoró sustancialmente en cantidad: los valores relativos muestran que pasó del 92% del PIB en el año 2002 al 8,4 % del PIB al 2 de agosto de 2012) y en calidad: una importante parte de la deuda cambió su composición, ahora los acreedores no son los bancos privados si no los organismos del Estado como el Banco Central o la Anses.

Sin embargo, la decisión del canje de deuda en default, como bien anunció Calcagno (1985), trajo algunas consecuencias negativas por la oposición del “conglomerado expoliador” interno y externo. Por ejemplo, Argentina fue excluida del  mercado de capitales. Solo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, asistió económicamente al país, aunque a un alto costo financiero. Por otra parte, ha pedido de un fondo buitre (que no aceptó el canje de deuda), fue embargado el buque escuela de la Armada Argentina (la Fragata Libertad) en el puerto de Ghana. Posteriormente, a raíz de las gestiones gubernamentales pudo ser liberado. Ante probables situaciones similares con otros bienes del Estado (aviones, depósitos bancarios, buques) que puedan estar circunstancialmente en el exterior, el gobierno nacional está tomando las medidas precautorias para cada caso. Este tema ya lo había anticipado Calcagno (1985) cuando expresaba la necesidad de un “análisis minucioso de cada una de las posibles medidas y contra-medidas” que puedan tomar los acreedores.

De acuerdo con Asiain y Putero (2013) la vuelta a los mercados financieros (para conseguir préstamos a largo plazo como los otorgados a México y Brasil a un costo financiero a poco más del 4%) implicaría una serie de problemas:

 

[…] el principal inconveniente de la estrategia de retorno a los mercados no es solo la necesidad de realizar cuantiosos desembolsos en dólares que mermaran nuestras reservas y pondrán en riesgo la estabilidad económica, con la promesa incierta de un futuro acceso a dólares a bajo costo, sino que no resuelve el problema de fondo de la dependencia de insumos y maquinarias importadas, de la necesidad de ganar mercados a través de acuerdos regionales o de la pérdida de competitividad generada por la presión sobre costos y salarios del encarecimiento en dólares de los alquileres. El endeudamiento posterga la resolución de los problemas en el tiempo, empeorando el faltante de dólares a futuro al ritmo que le impone la fórmula del interés compuesto. El final es conocido: la insolvencia y la entrega del manejo de la política económica a los organismos financieros a cambio de la refinanciación de las deudas acumuladas (Asiain y Putero, 2013).

 

Por lo tanto, volver a los mercados implicaría como reza el dicho popular: “pan para hoy y hambre para mañana”. Volver a los mercados de capitales para utilizar los recursos para financiar el crónico déficit comercial, y no para profundizar un modelo económico industrial, generaría repetitivamente la necesidad de divisas (dólares) para pagar los bienes y servicios que no produce la nación.

 

 

2.3.2. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué es importante solucionar el default con el Club de Paris?

 

 

 

NIVEL VI

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA SOCIAL

 

1. Tema: Aislamiento.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.

 

El ingreso a La Cascada produce cierto mágico olvido del pasado. El pasado que queda es la semana pasada, el mes pasado, el año pasado “cuando jugamos el intercountry y lo ganamos”. Se van borrando los amigos de toda la vida, los lugares que antes parecían imprescindibles, algunos parientes, los recuerdos, los errores. Como si fuera posible, a cierta edad, arrancar hojas de un diario y empezar a escribir uno nuevo (Piñeiro, 2005:30)

 

 

 

 

1.2. Comentario:

 

Asistimos al debilitamiento de las memorias compartidas, al socavamiento de las identidades barriales y locales, a la erosión de la ciudad como sitio de interacciones políticas y culturales o como lugar de reunión y de socialización. La creciente “peligrosidad” del espacio público nos invita a replegarnos sobre el reconfortante, seguro y custodiado espacio hogareño o barrio cerrado. La vida en los countries produce cierto olvido del tiempo y del espacio pretérito. La nueva experiencia socioespacial idealizada no permite volver hacia atrás: los viejos amigos y la ciudad del pasado representan un obstáculo al progreso alcanzado.

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Cuáles son los problemas que provoca el aislamiento espacial y temporal?

 

 

1.1.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.

 

[…] Acá se puede dejar a los chicos más solos sin preocuparse por los peligros que inquietan a madres puertas afuera. No hay posibilidades de que alguien te secuestre dentro del barrio; ni que nadie se te meta en tu casa a robarte; un chico de la edad de Juani puede ir y venir del club house a cualquier hora en bicicleta, solo; si se quedan en el salón juvenil siempre hay un profe cuidándolos y los guardias haciendo su ronda; están acostumbrados a entrar a la casa de cualquier vecino, aunque apenas lo conozcan, o a subirse a cualquier auto. Es un ambiente de mucha confianza. La frase “no hables con extraños” acá no funciona. Si alguien vive en Altos de la Cascada no es un extraño, o no lo será en el corto plazo. Y si vino de visita fue chequeado en la barrera de acceso y eso da cierta seguridad. O ilusión de seguridad. A medida que avanzaba la última década del siglo nosotros nos protegíamos con más vehemencia rejas adentro. Cada vez más requisitos para autorizar que alguien ingrese, cada vez más personal de seguridad en la puerta, cada vez armas más grandes exhibidas a quien quisiera verlas. Desde hacía un par de meses se pedía, confidencialmente, el prontuario de todo jardinero, albañil, pintor y demás trabajadores que entraran con regularidad al country, a partir de que se descubrió que un electricista contratado en mantenimiento había purgado una condena por una violación diez años atrás y nosotros ni enterados. Incluso estaba previsto cambiar el alambrado perimetral por un sólido paredón de tres metros de altura. Primero se había evaluado la posibilidad de doble alambrado, uno de púa en el exterior y otro más coqueto en la parte interna, pero a la mayoría de los socios no les pareció suficiente. Una pared, para que nadie pudiera no solo pasar sino tampoco vernos, ni ver nuestras casas, ni nuestros autos, eso era lo que todos queríamos. Y que nosotros tampoco viéramos hacia afuera. Aunque el paredón todavía no estaba aprobado, por una cuestión estética. Discutían si ladrillo o bloques de concreto hacía más de cinco meses […] (Piñeiro, 2005:96-97).

 

 

1.2.1. Comentario:

 

El aislamiento comunitario puede interpretarse como una estrategia de “pureza comunitaria” a partir de lo que Sennett (1976) llamó el “mito de purificación comunitaria”. La huida de la ciudad abierta es funcional a la puesta en práctica de aquel mito: un espacio homogéneo[24] social y estético que propicia un nicho de certeza, al menos mientras se está adentro[25], a partir de rituales de pureza comunitaria que afianzan el intimismo y la emergencia de un urbanismo de afinidad (Donzelot, 1999).  

En este sentido, en los barrios cerrados los límites entre lo público y lo privado son bastantes difusos. Por ejemplo, de acuerdo con Rojas (2007):

 

A los chicos del country les cuesta respetar ciertas normas básicas en clase. Muchas veces hay que pedirles que se pongan los zapatos, que no coman o que se sienten bien. No tiene ninguna cultura escolar. Hablan mucho entre ellos y cuando se les llama la atención, no reconocen que están haciendo algo inapropiado. Confunden el colegio con una prolongación del country o del club (Rojas, 2007).

 

Asimismo, los barrios privados ofrecen la ilusión de seguridad inexpugnable. Sebreli (2003) expresa:

 

Los peligros de los que se huye vuelven a estar presentes en el círculo cerrado y falsamente seguro del country, donde no faltan los conflictos vecinales, el robo, el vandalismo adolescente, el alcoholismo, la drogadicción, la contaminación sonora de los altoparlantes, las motos y desde el 2003 -con el caso María Marta García Belsunce- también el asesinato.

El acecho de los marginales, uno de los motivos de la huida de la ciudad, reaparece fuera del alambrado o paredón protector del country. Salir o entrar es un pasaje peligroso y atemorizante porque una gran parte de ellos están rodeados de villas miseria habitadas, en parte, por su personal de servicio. No pueden confiar ni siquiera en los custodios, ya que ellos viven en la periferia o tienen conexiones ahí y pueden ser el enemigo desde adentro. También el vecino termina convirtiéndose, con frecuencia, en el adversario, pues, el encierro y la falta de distancia fomentan roces frecuentes como en todo espacio aislado (Sebreli, 2003:284).

Muxi (2004) agrega:

 

[…] Sin embargo, los habitantes apenas denuncian hechos delictivos, porque, […]  conllevaría una pérdida del valor de sus inmuebles […] Cuando somos consumidores o clientes, nuestra felicidad es proporcional al precio que hemos pagado […] ¿Quién criticaría por aquello que ha pagado tanto? ¿Quién pondría en peligro su inversión? El negocio de la globalización sobre la ciudad y sobre la vida esclaviza a sus propios adeptos (Muxí, 2004:80).

 

La discusión que hace referencia la novela sobre la realización (por cuestiones de seguridad) de un doble alambrado, “uno de púa en el exterior y otro más coqueto en la parte interna”, o la construcción de un muro de concreto, es sumamente representativa. En primer término, existe un gran desdeño hacia la estética del espacio público: lo bello está confinado al disfrute privado. En segundo lugar, el muro busca (además de seguridad) no ser visto desde el exterior y tampoco poder ver desde el interior. La premisa gira sobre el ocultamiento y el olvido de las diferencias (sociales, culturales, ambientales). En tercer término, la discusión sobre la edificación de un paredón de ladrillos o de bloques concreto, está basada en la estética y no en la ética, que delata la visión egoísta de la urbanidad. Finalmente, expresa la contigüidad entre los barrios privados y las villas miseria. En este sentido, Kozak (2013) comenta:  

 

[…] La separación por distancia espacial de la “ciudad industrial” es a menudo reemplazada en la “ciudad post-industrial” contemporánea por un tipo de separación impuesto por la contundencia de los límites, el despliegue de dispositivos de seguridad y distintas formas de fragmentación urbana. En este contexto, la relación entre proximidad y accesibilidad ha cambiado. Vivir próximo no implica compartir espacios comunes. Los lugares de encuentro universal son cada vez menos frecuentes, y el principio de exclusividad es el que con mayor potencia rige la producción de nuevas tipologías urbanas […] (Kozak, 2013).

 

En la ciudad abierta, el “‘no hables con extraños’-que antes era una advertencia de los padres a sus hijos indefensos- se ha convertido ahora en un precepto estratégico de la normalidad adulta” (Bauman, 2002:118). La ciudad se “aniña” al compás de la regresión ciudadana. ¿Será que los barrios cerrados y los circuitos de garitas de vigilancia en los vecindarios abiertos forman parte de los dispositivos que hacen retornar a los ciudadanos a la protección arcaica del vientre materno? Al fin y al cabo, la ciudad y la civilidad (que son inseparables) están en franco retroceso. Sennett (2011), nos aclara dichos conceptos hermanados:

 

“Ciudad” y “civilidad” tienen una raíz etimológica común. Civilidad significa tratar a los demás como si fueran extraños y forjar un vínculo social sobre dicha distancia social […] Es la actividad que protege a la gente entre sí y sin embargo le permite disfrutar de la compañía de los demás. Llevar una máscara constituye la esencia de la civilidad. Las máscaras permiten la sociabilidad pura, separadas de las circunstancias del poder, la enfermedad y el sentimiento privado de aquellos que las usan […] La ciudad es aquel establecimiento humano en el cual es más probable el encuentro entre extraños. La geografía pública de una ciudad es la civilidad institucionalizada (Sennett, 2011:325).

 

La prudente distancia social (máscaras) permite concretar una sociabilidad más democrática e igualitaria. Pues, la búsqueda de una relación intimista, más cercana, más segura, más confiable, conlleva inevitablemente a la pérdida de contactos con personas desconocidas, y por lo tanto, se elimina la civilidad de las ciudades. La incivilidad “es la perversión de la fraternidad en la experiencia comunal moderna (contemporánea)” (Sennett, 2011:327). Continúa (Sennett, 2011):

 

La fraternidad se ha transformado en empatía para un grupo selecto de personas aliado con el rechazo de aquellos que no se hallan dentro del círculo local. Este rechazo crea exigencias de autonomía con respecto al mundo exterior [...] La celebración de la comunidad territorial contra los males del urbanismo impersonal y capitalista se adapta con suma comodidad dentro del vasto sistema porque conduce a una lógica de defensa local contra el mundo exterior más que a un desafío de los manejos de dicho mundo. Cuando una comunidad “se enfrenta” al Ayuntamiento en esos términos, lucha para que se la deje sola, para verse liberada o protegida del proceso político, más que para cambiar el proceso político mismo, Y ésta es la razón por lo que la lógica emocional de la comunidad, comenzando como una forma de resistencia frente a los males del capitalismo moderno, termina en una especie extravagante de retirada despolitizada: el sistema permanece intacto, pero tal vez consigamos que deje sin tocar nuestro trozo de césped (Sennett, 2011:327 y 363).

 

En conclusión, el aislamiento urbano no ofrece una solución política (pública) a los problemas de la ciudad contemporánea. Solo propone una respuesta individual y privada que no conduce a encarar las verdaderas causas (sociales, políticas, económicas y culturales) de los conflictos urbanos.

 

 

1.3.1. Propuesta didáctica:

 

-  ¿Por qué el aislamiento urbano es políticamente conservador?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NIVEL VII

SUBDISCIPLINA: CIBERGEOGRAFÍA

 

1. Tema: Internet.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: La biblioteca de Babel (Ficciones: Obras completas I) de Jorge Luis Borges.

 

[...] Letizia Álvarez Toledo ha observado que la vasta Biblioteca es inútil; en rigor, bastaría un solo volumen, de formato común, impreso en cuerpo nueve o cuerpo diez, que constara de un número infinito de hojas infinitamente delgadas. (Cavalieri, a principios del siglo xvii, dijo que todo cuerpo sólido es la superposición de un número infinito de planos.) El manejo de ese vademecun sedoso no sería cómodo: cada hoja aparentemente se desdoblaría en otras análogas; la inconcebible hoja central no tendría revés (Borges, 2004:471).

 

 

1.2. Comentario:

 

Muchos autores opinan que en este texto Borges predice la posibilidad del hipertexto producido por la red de redes. Un solo libro (Internet) con infinitas páginas (hipertexto) reemplazaría a la más extensa biblioteca. Empero, con respecto a la incomodidad para el manejo del “vademecun sedoso”, Internet ha logrado en muy poco tiempo ser de fácil uso y acceso. Por otra parte, cuando se expresa que “la inconcebible hoja central no tendría revés”, podríamos hacer una analogía con la posición central que posee Estados Unidos en cuanto a la gestión y al control de la red de redes.

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

-  Estudiar el impacto del ciberespacio en la vida cotidiana.

 

 

1.1.1. Cita bibliográfica: El libro de Arena (El libro de Arena: Obras completas III) de Jorge Luis Borges.

 

[...] Luego bajó la voz como para confiarme un secreto:

-Lo adquirí en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba El Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.

Me pidió que buscara la primera hoja.

Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano.

Era como si brotaran del libro.

-Ahora busque el final.

También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:

-Esto no puede ser.

Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:

-No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito.

Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número.

Después, como si pensara en voz alta:

-Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo [...] (Borges, 2004:69).

 

 

1.2.1. Comentario:

 

El Libro de Arena de carácter infinito hoy sería el libro virtual creado por la red de redes (Internet). El hipervolumen (hipertexto) permite acceder a una gran cantidad de información desde cualquier punto del espacio y desde cualquier instante del tiempo. En este sentido, Internet hace evidente el carácter de “infinito” tanto del tiempo como del espacio.

 

 

1.3.1. Propuesta didáctica:

 

-  ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas del uso del hipertexto?

1.1.2. Cita bibliográfica: El Aleph (El Aleph: Obras completas I) de Jorge Luis Borges.

 

[...] El nombre de Zunni me impresionó; su bufete, en Caseros y Tacuarí, es de una seriedad proverbial. Interrogué si éste se había encargado ya del asunto. Daneri dijo que le hablaría esa misma tarde. Vaciló y con esa voz llana, impersonal, a que solemos recurrir para confiar algo muy íntimo, dijo que para terminar el poema le era indispensable la casa, pues en un ángulo del sótano había un Aleph. Aclaró que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.

-Está en el sótano del comedor - explicó, aligerada su dicción por la angustia -. Es mío, es mío; yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph.

-¡El Aleph! - repetí.

-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi Aleph.

Traté de razonar.

-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?

-La verdad no penetra un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la Tierra están en el Aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.

-Iré a verlo inmediatamente [...] (Borges, 2004:622-623).

 

 

1.2.2. Comentario:

 

El Aleph del cuento de Jorge Luis Borges localizado en el sótano del comedor hoy está ubicado en las pantallas de las computadoras y se denomina Google Earth. Desde allí  también es posible observar a todos los lugares del planeta del mundo. El Google Earth permite a quien lo opera poseer el don de la ubicuidad, anteriormente solo reservado para los dioses.

 

 

 

 

1.3.2. Propuesta didáctica:

 

-  ¿Qué conocimientos geográficos pueden ser extraídos del Google Earth?

 

 

 

NIVEL VIII

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA RURAL

 

 

1. Tema: Pastoreo nómada.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Esperando a los bárbaros de John M. Coetzee.

 

[…] –El rumor que circula en el cuartel general de la brigada –dice- habla de una ofensiva general contra los bárbaros en la primavera para expulsarlos de la frontera y hacerlos retroceder a las montañas.

Siento tener que romper esta cadena de reminiscencias. No quiero acabar la velada con una discusión. A pesar de todo, contesto.

-Estoy seguro de que solo se trata de un rumor: no pueden pensar seriamente en hacerlo. Los que llamamos bárbaros son nómadas, emigran de las tierras altas a las bajas todos los años, esta es su forma de vida. Nunca permitirán que se les recluya a las montañas.

Me mira con extrañeza. Por primera vez esta noche. Siento que se forma una barrera, la barrera entre el militar y el civil.

-Pero evidentemente- dice-, si somos francos, eso es la guerra: obligar a escoger a alguien que si no, no lo haría […] (Coetzee, 2013:77).

 

 

1.2. Comentario:

 

El pastoreo nómada es una actividad ganadera que se realiza en ambientes marginales y degradados. El ganado menor (ovejas y cabras), menos exigente en cantidades de pasturas y agua, es el que mejor se adapta a las condiciones  agroecológicas extremas.

La novela que nos ocupa hace referencia al ganado de subsistencia (cabra) de las tribus nómadas que transitan por zonas áridas y semiáridas. La cabra es un animal “rústico” que puede producir leche y carne aún en ecosistemas de muy baja calidad: escasez de agua, alta montaña, pasturas de baja calidad. El pastoreo necesita del ritmo estacional para poder sobrevivir. Es decir, durante el invierno desciende a los valles para poder encontrar el alimento que falta en las montañas. Por lo tanto, si se hace retroceder a los “bárbaros” a las montañas, sin poder descender a los valles durante la época de frío y nieve, se los está condenando, lisa y llanamente, a una muerte por inanición.

 

 

1.3 Propuesta didáctica:

 

- ¿En qué región del territorio argentino se practica el pastoreo de ritmo estacional? Fundamentar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARTE II

DISCIPLINA: GEOGRAFÍA FÍSICA

 

 

 

NIVEL I

SUBDISCIPLINA: CLIMATOLOGÍA

 

 

1. Tema: Los factores del clima: la latitud.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

[…] Como habíamos zarpado en Navidad, durante algún tiempo soportamos temperaturas polares; pero, a medida que nos alejábamos de ellas rumbo sur, dejábamos atrás el despiadado invierno y sus intolerables rigores a cada grado y minuto de latitud que avanzábamos […] (Melville, 2008:114).

 

 

1.2. Comentario:

 

A medida que nos alejamos del Ecuador hacia el norte o hacia el sur, la temperatura baja a razón de 1ºC cada 180 kilómetros debido a la variación del ángulo de incidencia de los rayos solares sobre la superficie terrestre. De todas formas, la variación de la temperatura también depende de otros factores como la altitud, la distancia al mar, la vegetación y la circulación de los vientos y corrientes marinas.

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- Explicar los elementos y factores del clima.

- Diferenciar el clima del tiempo

-¿Cuáles son los paralelos que poseen nombre propio? Fundamentar.

 

 

2. Tema: Los vientos alisios.

 

 

2.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

[…] En la serena quietud de los trópicos, el oficio de vigía resulta de lo más placentero, y constituye un verdadero deleite para cualquier hombre dado a la meditación. Uno se encuentra a cien pies por encima de las silenciosas cubiertas, mientras se avanza a gran velocidad sobre el abismo, como si los mástiles no fueran sino zancos gigantescos, mientras que allá abajo, entre las piernas, nadan los monstruos más desmesurados del mar, al igual que las naves de la Antigüedad se deslizaban entre las sandalias del gran Coloso de Rodas. Allí permanece el vigía, perdido en la infinita extensión del mar, sin que nada, salvo las olas, parezca moverse, indolente y torpe, la nave se desliza por el magua, soplan los soñolientos alisios y uno se deja llevar por la languidez […] (Melville, 2008:139).

 

2.2. Comentario:

 

 

[…] Los  vientos  alisios  soplan de manera relativamente constante en verano (hemisferio norte) y menos en invierno. Circulan entre los trópicos, desde los 30-35º de  latitud  hacia el  ecuador. Se dirigen desde las altas presiones subtropicales, hacia las bajas presiones ecuatoriales. El movimiento de rotación de la Tierra desvía a los alisios hacia el oeste, y por ello soplan del nordeste al sudoeste en el hemisferio norte  y del sudeste hacia el noroeste en el hemisferio sur […] (http://es.wikipedia.org, 2013a) […] Son esenciales para la navegación de altura y permiten cruzar el Atlántico y el Pacífico a vela, soplando tanto en el mar como en la tierra […] (www.fondear.org, 2013).

 

 

2.3. Propuesta didáctica:

 

- Describir la circulación general de los vientos.

 

 

3. Tema: El ciclón tropical.

 

 

3.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

Los climas más cálidos solo alimentan los más crueles colmillos; el tigre de Bengala se agazapa en los bosquecillos perfumados, eternamente verdes. Los cielos más refulgentes guardan en su seno los truenos más mortíferos; la exuberante Cuba sabe de ciclones que jamás barrieron las tierras del norte. Es frecuente, en consecuencia, que en los luminosos mares japoneses, el marinero se encuentre con la más terrible tempestad, el tifón que, en ocasiones, estalla en un cielo despejado, como la explosión de una bomba que se abalanza sobre una ciudad dormida […] (Melville, 2008:395).

 

 

3.2. Comentario:

 

Ciclón tropical es un término meteorológico usado para referirse a un sistema de tormentas caracterizado por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión y que produce fuertes vientos y abundante lluvia. Los ciclones tropicales extraen su energía de la condensación de aire húmedo, produciendo fuertes vientos […] Dependiendo de su fuerza y localización, un ciclón tropical puede llamarse depresión tropical, tormenta tropical, huracán, tifón o simplemente ciclón.

Su nombre se deriva de los trópicos y su naturaleza ciclónica. El término "tropical" se refiere tanto al origen geográfico de estos sistemas, que se forman casi exclusivamente en las regiones tropicales del planeta, como a su formación en masas de aire tropical de origen marino. El término "ciclón" se refiere a la naturaleza ciclónica de las tormentas, con una rotación en el sentido contrario al de las agujas del reloj en el hemisferio norte y en el sentido de las agujas del reloj en el hemisferio sur […] (http://es.wikipedia.org, 2013b).

 

Este fenómeno meteorológico suele ocurrir en espacios marítimos bastante cerrados de latitudes tropicales y/o templadas. Ya que, el menor movimiento del agua permite que la temperatura (en la época estival) pueda elevarse con mayor facilidad y dar lugar a la formación de importantes centros de baja presión. Los ciclones de más intensidad se producen finalizando los meses de mayor temperatura. Hacia la finalización del verano, al estar el agua más cálida, aumenta la frecuencia y la magnitud de estos fenómenos.

 

3.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Cuáles son la similitudes entre el mar Caribe y el mar del Japón?

 

 

4. Tema: Las estaciones climáticas.

 

 

4.1. Cita bibliográfica: No se culpe a nadie (Final de juego: Cuentos completos I) de Julio Cortázar.

 

El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando […]  (Cortázar, 2011:393).

 

 

4.2. Comentario:

 

Sin caer en determinismos geográficos, sería bueno contemplar cómo interfiere la variable climática en la vida social de las ciudades. Si comparamos el origen de las ciudades mediterráneas con el de las urbes anglosajonas, obtendríamos algunas hipótesis sobre la temática.

La civitas latina o la polis griega tenían su razón de ser en la plaza. El ágora era el sitio donde se desarrollaban las conversaciones, en el cual se originaban las disputas, y en el que se hacía política. La urbe anglosajona, en cambio, es una ciudad más intimista, de puertas adentro. Su intensa vida doméstica busca reemplazar, de alguna manera, la vida civil presente en las calles y en las plazas de la ciudad latina. Para su denominación se utiliza la palabra town, que proviene del antiguo inglés tun “que significa un recinto cerrado, parte del campo que corresponde a una casa o a una granja. No se trata, pues, de un concepto político, sino de un concepto agrario”. Por lo tanto, la condición climática (temperaturas templadas) podría ser una de las tantas variables vinculadas a la “vida exteriorizada y civil” de las ciudades mediterráneas (Chueca Goitia, 1968:11).

 

 

4.3. Propuesta didáctica:

 

- Proporcionar otras variables que puedan llegar a estar involucradas en la vida social de las ciudades. Fundamentar.

 

 

 

NIVEL II

SUBDISCIPLINA: HIDROLOGÍA

 

 

1. Tema: Cuencas hidrográficas.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

[…] No ocurre eso con la ballena, entre cuyas particularidades se cuenta la de carecer de dicha estructura valvular en los vasos sanguíneos, de manera que cuando la hiere tan solo la minúscula punta de un arpón, todo su sistema arterial sufre una pérdida mortal. Y cuando la efusión se acelera, debido a la gran presión que ejerce el aguatan lejos de la superficie, puede decirse que la vida se escapa de su cuerpo como un flujo incesante. No obstante, es tal la cantidad de sangre que tiene una ballena, y son tan distantes y numerosas las fuentes internas de las que mana, que no parará de sangrar durante mucho rato, al igual que, durante un período de sequía, puede aún discurrir un río, cuyo manantial se encuentra en lejanas y remotas colinas […] (Melville, 2008:296).

 

 

 

 

 

1.2. Comentario:

 

Es imprescindible la conservación de los manantiales para garantizar la vida de los ríos durante los momentos de sequía. No obstante, desde hace siglos el ser humano no ha respetado los principios básicos de su preservación. Por ejemplo, con la llegada de los conquistadores a América, se ha producido un proceso de desertificación de extensas regiones explotadas por los incas. Brailovsky (2006a) manifiesta:

 

[…] Se abandonó la estrategia de manejo de cuencas hídricas y en áreas de escasez de leña se cortaron los árboles que protegían las nacientes de los arroyos. De este modo, los arroyos se secaron y disminuyeron las posibilidades de sustentar población en esas tierras […] (Brailovsky, 2006a:140).

 

 

Brailovsky (2006a) en este sentido explica:

 

(Los) ríos se secan como consecuencia de la deforestación de sus nacientes. Para ver por qué se secan, tenemos que preguntarnos antes por qué un río tiene agua en todo momento, cuando el origen de ese agua son las lluvias, que no son continuas sino más o menos espaciadas. Esto se debe a que el agua de lluvia que cae en las nacientes de ríos y arroyos queda retenida en el suelo, que la absorbe como si fuera una esponja y la va soltando de a poco, lo que hace que el río siempre tenga agua. La tierra, a su vez, está fijada por las raíces de los árboles y protegida por sus ramas de la erosión del viento y de la lluvia. Al cortarse los árboles, las raíces muertas sostienen un tiempo más el suelo, pero la tierra ya no está protegida por las ramas. El sol calcina la parte superficial del suelo y las lluvias y los vientos se llevan la capa fértil. Lo que era una esponja se transforma en un ladrillo incapaz de retener el agua. La lluvia escurre muy rápidamente en superficie y escapa. En vez de un río lento y continuo, tenemos un torrente que lleva toda el agua apenas llueve y se seca durante el resto del tiempo. Al secarse el río, también morirán los árboles que formaban su bosque de ribera, y cuyas raíces regaba el río […] (Brailovsky, 2004).

 

Podríamos agregar que con la deforestación de las nacientes también se pierde el proceso de evapotranspiración (partícipe del ciclo del agua y por ende de las precipitaciones) y de condensación de la humedad ambiente (en las hojas y plantas que luego cae en forma de gotas sobre la superficie), que son claves para la alimentación de ríos y arroyos durante el año.

1.3. Propuesta didáctica:

 

- Proporcionar ejemplos de desastres naturales en relación con la deforestación de las nacientes de ríos y arroyos.

 

 

1.1.1. Cita bibliográfica: El diluvio en el “Ghilgamesh” (tablilla XI del Poema de Ghilgamesh)

 

Um-napishtim dijo a Ghilgamesh:

 

"Quiero revelarte algo que no se ha explicado, un secreto de los dioses. En la antigua ciudad de Shuruppak, que tú conoces y que está situada en la ribera del Éufrates, los grandes dioses decidieron desatar el diluvio. El dios Ea juró con ellos, pero contó la decisión a una choza de caña: ‘¡Choza, choza! ¡Pared, pared! ¡Choza, escucha! ¡Muro, atiende! ¡Morador de Shuruppak, hijo de Ubara-Tutu, destruye tu casa, construye una nave, abandona la riqueza y busca la vida! ¡Desprecia los bienes materiales y conserva la vida! Reúne en la nave todas las semillas de la vida’ [...] La cargué (la nave) con todo aquello que poseía, con toda la plata y el oro que tenía. La cargué con todas las semillas de la vida que tenía. Subieron a bordo toda mi familia y parientes. También ordené cargar los animales del campo, las bestias salvajes del campo, y que subieran todos los artesanos. El dios Sol ha fijado una hora. Por la mañana hará llover pan y por la tarde habrá una lluvia de grano. ¡Entra en la nave y cierra la puerta! Llegado el momento, por la mañana llovió pan, por la tarde grano. Miré el aspecto del cielo y tuve miedo [...] Con las primeras luces de la mañana, una negra nube apareció por la base del cielo. El dios Adad tronaba en su interior continuamente. Los dioses Shullat y Khan le precedían, corriendo como heraldos por montes y pueblos. El dios Errakal destruye los palos de (¿amarre?) y el dios Ninurta abate los diques. Los dioses Annunaki llevan antorchas y con su fuego incendian el país. El mortal silencio del dios Adad avanzó por el cielo, sumiendo en tinieblas todo lo resplandeciente. [...] Durante un día la tempestad sopló velozmente y avanzó como una batalla [...]. El hermano no vio a su propio hermano, y no fueron reconocibles las personas. En el cielo los dioses sintieron miedo del diluvio, se acobardaron, subieron hasta el cielo de Anu. Los dioses se arremolinaron como perros, acurrucados afuera. La diosa Ishtar gritaba como una parturienta [...] durante seis días y seis noches continuó soplando el viento [...] Cuando llegó el séptimo día se aplacaron la tormenta y el diluvio, que había combatido en la batalla como una mujer en el parto. Se calmó el mar, el viento maligno cesó, el diluvió terminó. Observé el día. Reinaba la calma, toda la humanidad se había convertido en barro. El paisaje aparecía liso como un techo. Abrí la escotilla. La luz cayó sobre mi nariz. Bajé, me senté, lloré. Corrían por mis mejillas las lágrimas. Miré las regiones más allá del mar. A una distancia de doce vueltas aparecía un lugar aislado. La nave se detuvo en el monte Nisir. El monte Nisir aferró la nave y no le permitió moverse. Pasaron seis días. Cuando llegó el séptimo día hice salir una paloma, la liberé. La paloma marchó y volvió. Volvió porque no le era visible un lugar en el que posarse. Liberé entonces a una golondrina. La golondrina marchó y volvió. Volvió porque no le era visible un lugar en el que posarse. Saqué a un cuervo, lo liberé. El cuerpo marchó, vio la bajada de las aguas, comió y no regresó. Entonces hice salir a todos a los cuatro vientos, y realicé un sacrificio. Dispuse la ofrenda sobre la cima del monte. Coloqué siete recipientes en los que vertí caña, cedro y mirto. Los dioses olieron el perfume. Los dioses se reunieron como moscas en torno al sacrificio [...] Los dioses tomaron una decisión junto a él. Enlil subió a la nave, tomó mi mano, me hizo subir, e hizo arrodillar a mi mujer junto a mí. Tocó nuestra frente y nos bendijo: ‘Antes Um-napishtim era un hombre, ahora que él y su mujer sean como nosotros los dioses. Viva Um-napishtim lejos, en la desembocadura de los ríos’. Así me tomaron y me hicieron vivir lejos, en la desembocadura de los ríos" (Saporetti, 2013).

 

 

 

1.2.1. Comentario:

 

El mito del diluvio ocurrió en la Mesopotamia asiática, constituida por los ríos Tigris y Éufrates.

 

[...] El Tigris y el Éufrates no son como el Nilo. Sus crecientes son caprichosas e imprevisibles, pueden romper diques construidos por el hombre y arrasar sus cosechas. Soplan vientos [...] que arrastran un polvo asfixiante y sofocan al hombre con lluvias torrenciales, que convierten el suelo firme en un mar de lodo e impiden al hombre moverse en libertad, bajo pena de hundirse en el fango. Así, en Mesopotamia, la naturaleza no se impuso límites, en la plenitud de su poderío infiere y contrarresta la voluntad del hombre, haciéndole sentir claramente su escasa importancia (Frankfort, 1954).

 

Dadas las imprevisibles crecidas de la cuenca mesopotámica asiática, los habitantes de las antiguas ciudades-Estado sumerias construyeron complejas presas y sistemas de riego para combatir las inundaciones y aprovechar los canales de regadío para el desarrollo de la actividad agrícola. En cambio, el río Nilo presenta crecidas periódicas y más benévolas. Luego de la época de lluvias, la llanura aluvial es fertilizada por una capa de limo rico en nutrientes que facilita los cultivos y la cría de animales.

 

 

 

1.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué diferencias existen entre los fenómenos y los desastres naturales?

 

 

 

NIVEL III

SUBDISCIPLINA: HIDROGRAFÍA

 

 

1. Tema: Región marítima del Sudeste Asiático.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

La estrecha y alargada península de Malaca, que se extiende al este del territorio de Birmania, constituye la punta más meridional de Asia. A partir de este brazo de tierra, se prolongan en línea recta las islas de Sumatra, Javi, Bali y Timor que, junto a muchas otras, forman una especie de mole o baluarte que une longitudinalmente Asia con Australia y separa la vasta extensión del Océano Índico de los archipiélagos orientales, densamente poblados. Dicha ciudadela está atravesada por varias salidas que utilizan tanto los barcos como las ballenas. Las principales son los estrechos de la Sonda y Malaca, sobre todo el primero, por el que llegan al Mar de China las naves que, desde Occidente, se dirigen a ese país.

El angosto estrecho de la Sonda es el que separa Sumatra de Java y, por estar a mitad de camino de ese enorme bastión de islas cuyo contrafuerte es el audaz promontorio verde conocido entre los marítimos como Cabeza de Java, es como la puerta central que da acceso a un vasto recinto amurallado. Si pensamos en la inagotable riqueza de especias, sedas, alhajas, oro y marfil de que disponen las mil islas de ese mar oriental, no podemos por menos de pensar en la cautela con que la naturaleza los guarda para que tales tesoros, por la configuración misma de la tierra firme que los custodia, tengan al menos la apariencia por ilusoria que sea, de estar protegidos contra la rapiña del mundo occidental […] (Melville, 2008:312).

 

 

 

 

1.2. Comentario:

 

La estratégica localización del Sudeste Asiático (muy propicia para el comercio marítimo) sumada a la inteligente intervención de los Estados (protección de los mercados internos, inversiones públicas, otorgamiento de créditos y subsidios a la producción industrial, oportunidades para la inversión privada, aumento de los presupuestos educativos, etc.), ha permitido que la región se transformara, en las últimas décadas del siglo XX, en una de las principales zonas industriales y tecnológicas del mundo. Por lo tanto, si antes las riquezas naturales estaban “protegidas” por la geografía física, en estos momentos, los patrimonios industriales están mucho mejor custodiados y distribuidos por parte de la geografía política.

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Por qué la geografía física del Sudeste Asiático marítimo es propicia para la formación de tifones?

- ¿Qué potencia mundial posee una gran influencia en la región? Justificar.

- A partir de la simple observación de la región, a través de un planisferio físico-político,  establecer conclusiones geográficas teniendo en cuenta los saberes previos.

 

 

2. Tema: Océano Pacífico.

 

 

2.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.

 

[…] Una vez contemplado el Pacífico, todo trotamundos dado a la meditación  lo adoptará como su mar para siempre. En su seno se mecen las aguas del mundo, puesto que los océanos Índico y Atlántico no son más que sus brazos. Las mismas olas bañan las moles de las ciudades californianas de reciente construcción, fundadas apenas ayer por lo más reciente de la estirpe humana, y lamen las orillas desvaídas, pero siempre maravillosas, de tierras asiáticas anteriores a Abraham, mientras en el medio flotan constelaciones de islas de coral, archipiélagos australes, infinitos, desconocidos, y el impenetrable Japón. El divino y misterioso Pacífico circunda el mundo entero, hace de todas las costas una bahía y da la sensación de que el corazón de la tierra late con sus mareas. Henchido con su eterno oleaje, es imposible no reconocer en él al dios seductor e inclinarse en su presencia como ante el altar de Pan […] (Melville, 2008:386).

 

 

2.2. Comentario:

 

 

El océano Pacífico es el mayor océano de la Tierra, ocupa la tercera parte de su superficie. Se extiende aproximadamente 15.000 km desde el mar de Bering y en el Ártico por el norte, hasta los márgenes congelados del  mar de Ross en la Antártida por el sur. Alcanza su mayor ancho (del orden de 19.800 km) aproximadamente a 5 grados de latitud norte, extendiéndose desde Indonesia hasta la costa de Colombia. El límite occidental del océano es puesto a menudo en el estrecho de Malaca.

El Pacífico contiene aproximadamente 25.000 islas (más que todos los demás océanos del mundo juntos), casi todas las cuales están ubicadas al sur de la línea del Ecuador […] [y cubren] un área de 165.700.000 km. El punto más bajo de la superficie de la corteza terrestre, la fosa de las Marianas, [también] se encuentra en [este océano] […] (http://es.wikipedia.org, 2013c).

 

 

2.3. Propuesta didáctica:

 

- Buscar una descripción en lenguaje académico del océano Atlántico, y en base a ella y a los saberes previos realizar otra descripción en lenguaje literario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NIVEL IV

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA MATEMÁTICA

 

 

1. Tema: Escala cartográfica.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Del rigor en la ciencia (El hacedor: Obras completas II) de Jorge Luis Borges.

 

…En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas (Borges, 2004:225).

 

 

 

Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes
                                                            Libro Cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658

 

 

1.2. Comentario:

 

En este breve cuento Jorge Luis Borges expresa la cuestión de la escala cartográfica. Todo mapa es una representación parcial o total, a escala, de la superficie terrestre. Las escalas grandes poseen información mucho más detalladas que las escalas pequeñas. Empero, cuando la escala es tan grande como la realidad misma, es decir 1:1, el mapa: la representación de la realidad, desaparece, no tiene ningún sentido técnico o práctico.

 

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Cuáles son las diferencias entre los mapas y los planos?

 

 

2. Tema: Meridianos.

 

 

2.1. Cita bibliográfica: La isla del día de antes de Umberto Eco.

 

[…] -Debería creerse –siguió Colbert- que igualmente puédase determinar también cuánto está a levante o a poniente del mismo punto, es decir, en qué longitud, o sea, en qué meridiano. Como dice Sacrobosco, el meridiano es un círculo que pasa por los polos de nuestro mundo, y en el Zenit de nuestra cabeza. Y se llama meridiano porque, por doquiera que esté el hombre y en cualquier tiempo del año, cuando el sol alcanza su meridiano, allí será para ese hombre medio día […] (Eco, 1995:159-160).

 

 

2.2. Comentario:

 

 De acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el vocablo meridiano deriva del latín meridiānus, y su etimología significa "relativo al mediodía". En el habla coloquial se lo utiliza como adjetivo que refiere a algo muy claro y luminoso. Desde el punto de vista geográfico, cuando el sol está en línea perpendicular a nuestro meridiano, indica que nos encontramos hacia la mitad del día.

Como todo sabemos, el meridiano de origen (cero) es el meridiano de Greenwich. Su función en dividir al planea Tierra en dos hemisferios: oriental y occidental. Y también, ser referencia de la hora mundial (husos horarios). El tiempo medio de Greenwich o GMT (Greenwich Mean Time) es el punto de partida (hora cero) para poder comparar la hora de los distintos lugares del mundo. El mudo está dividido en 24 zonas de cada 15º de longitud. Hay 12 zonas hacia el hemisferio oriental y 12 áreas hacia el hemisferio occidental. Dado que la Tierra gira 360º cada 24 horas, cada 15º de longitud representa una hora de diferencia. Hacia el este del GMT, cada 15º tenemos una hora más. Y hacia el oeste, una hora menos.

 

 

2.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Cómo se llama y dónde se localiza el meridiano de cambio de fecha? Investigar sobre su determinación.

 

 

2.1.1. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.

 

[…] –Voy a llevarlo a un bazar donde hallará todo lo que les hace falta.

-Es muy amable –respondió Passepartout. Y ambos echaron a andar. Passepartout estaba muy entusiasmado de poder conversar tan afablemente.

-Ante todo, es indispensable que esté de vuelta para la hora de salida del buque.

-Aún tiene tiempo –respondió Fix-; no son más que las doce.

Passepartout sacó un gran reloj.

-¿Las doce? ¡Vaya! ¡Si recién son las nueve y cincuenta y dos minutos!

-Su reloj está atrasado –respondió Fix.

-¡Mi reloj! ¡Un reloj de familia que procede de mi bisabuelo! No desacierta ni cinco minutos al año. ¡Es un verdadero cronómetro!

-Y yo veo lo que es –respondió Fix-. Ha mantenido la hora de Londres, que va atrasada unas dos horas con la de Suez. Es preciso que tenga la precaución de poner su reloj con el mediodía de cada país.

-¡Yo, alterar mi reloj! –exclamó Passepartout-. ¡Nunca!

-Entonces, no irá a la par del sol.

-¡Peor para el sol, caballero! Será él quien se equivoque.

Y el buen joven guardó el reloj en el bolsillo con un gesto altanero […] (Verne, 2005:44).

 

 

2.2.1. Comentario:

 

 La graciosa situación planteada por el criado Passepartout (acompañante de viaje de Phileas Fogg en su propósito de dar la vuelta al mundo en 80 días) demuestra que la hora está definida por el sol, es decir, por el movimiento de rotación de la Tierra, y no por los relojes, por más exactos que estos sean. Si lo relojes no son ajustados al mediodía (meridiano) de cada país, como bien le aconseja Fix al obstinado de Passepartout, a medida que se viaja atravesando meridianos la hora de los relojes nunca coincidirá con la hora solar.

 

 

2.3.1. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué huso horario utilizar Argentina para su hora oficial?

- ¿Qué países poseen más de un huso horario? Fundamentar.

 

 

2.1.2. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.

 

[…] Nueve días después de haber partido de Yokohama, Phileas Fogg había atravesado exactamente la mitad del globo terrestre.

En efecto, el General Grant franqueaba el 23 de noviembre el meridiano 180, bajo el cual se ubican […] las antípodas de Londres. De ochenta días preestablecidos, mister Fogg había utilizado ya ciertamente cincuenta y dos, y solo le restaban veintiocho; pero si bien el caballero se encontraba a mitad de camino en base a los meridianos, había efectuado en realidad más de los dos tercios del recorrido total, a causa de los rodeos de Londres a Adén, de Adén a Bombay, de Calcuta a Singapur y de Singapur a Yokohama. Siguiendo circularmente el paralelo 50, que es el de Londres, la distancia se hubiera extendido tan solo a unas doce mil millas, mientras que a causa de los inconstantes medios de locomoción, era forzoso efectuar veintiséis mil, de las cuales se habían andado ya diecisiete mil quinientas el 23 de noviembre. A partir de ahora, el camino era directo, y Fix ya no estaba allí para provocar complicaciones.

Ocurrió también que, en esa misma fecha, 23 de noviembre, Passepartout experimentó profunda alegría. Recuérdese que se había empecinado en mantener la hora de Londres, en su glorioso reloj de familia, considerando disparatadas todas las horas de los países por los que pasaban. Pues bien, aquel día, sin haber tocado a su reloj, encontró que coincidía con los cronómetros de a bordo. No cuesta mucho imaginarse la satisfacción de Passepartout, que hubiera querido tener cerca a Fix para saber lo que diría.

-¡Ese  truhán,  que  exponía  tantas historias sobre los meridianos, el sol y la luna!    –repetía Passepartout-. ¡Vaya gente! ¡Si le prestaran atención, buena relojería habría! Ya estaba convencido yo de que algún día se decidiría el sol a acomodarse a mi reloj.

Passepartout desconocía que, si el ejemplar de su reloj hubiera estado dividido en veinticuatro horas, en lugar de doce, como los relojes italianos, no hubiera tenido ningún motivo de victoria, porque las agujas de su instrumento, cuando fuesen las nueve de la mañana, anunciarían las de la noche; es decir, la hora vigésima primera pasada medianoche, diferencia exactamente igual a la que hay entre Londres y el meridiano, que está a 180°.

Pero si Fix hubiera sido capaz de exponer los motivos de ese efecto, meramente físico, Passepartout no lo habría comprendido ni aceptado; además de que si en aquel momento, el detective de la policía se hubiese aparecido a bordo, es probable que Passepartout ajustara cuentas, y en una forma muy diferente […] (Verne, 2005:163-164).

 

 

2.2.2. Comentario:

 

Como la indicación de la hora del reloj de Passepartou no señala si es AM (antes de meridiano) o PM (pasado el meridiano), no tiene manera de darse cuenta (dentro de su “lógica” irracional) que su reloj no marca la misma hora que los cronómetros de la embarcación.

 

 

2.3.2. Propuesta didáctica:

 

- ¿Qué territorios están localizados en las antípodas de Argentina? ¿Qué medios de transporte los puede unir con mayor eficacia a través del Polo Sur? Justificar.

 

 

2.1.3. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.

 

¡Sí! Phileas Fogg en persona.

Recuérdese que, a las ocho y cinco minutos de la tarde, unas veinticuatro horas más tarde del arribo de los viajeros a Londres, Passepartout había sido mandado a comunicarle al reverendo Samuel Wilson sobre cierto casamiento que debía celebrarse al día siguiente.

Passepartout se había marchado muy contento, con acelerado paso al domicilio del reverendo Samuel Wilson, que no había regresado aún a casa. Naturalmente, Passepartout tuvo que estar esperando unos veinte minutos.

En suma, eran las ocho y treinta y cinco cuando se retiró de la casa del reverendo. ¡Pero en qué estado! El pelo desarreglado, sin sombrero, y corrió como nunca había corrido hombre alguno, desbaratando a los transeúntes y precipitándose como un torbellino en las aceras.

En tres minutos llegó a la casa de Saville Row, y se desplomaba sin aliento en el cuarto de mister Fogg.

-Señor… -balbució Passepartout-, casamiento… imposible.

-¡Imposible!

- Imposible… para mañana.

-¿Por qué?

-¡Porque mañana… es domingo!

-Lunes –repuso mister Fogg.

-No… hoy… sábado.

-¿Sábado? ¡Imposible!

-¡Sí, sí, sí! –exclamó Passepartout-. ¡Se ha equivocado en un día!

¡Hemos llegado con veinticuatro horas de adelanto… pero ahora, solo contamos con diez minutos!

Passepartout había arrebatado a su amo por el cuello, y los arrastraba con fuerza irresistible.

Phileas Fogg, así llevado, sin tener tiempo de recapacitar, salió de su casa, saltó en un cab, prometió cien libras al cochero, y luego de haber atropellado a dos perros y estrellado a cinco coches, llegó al Reform Club.

El reloj indicaba las ocho y cuarenta y cinco minutos cuando irrumpió en el gran salón.

¡Phileas Fogg había consumado la vuelta al mundo en ochenta días!

¿Y cómo, él, tan exacto y meticuloso, había podido cometer el error de un día? ¿Cómo creía que era sábado 21 de diciembre cuando, en verdad, había llegado a Londres en viernes 20, setenta y nueve días después de haber partido?

He aquí el motivo de esta confusión. Es muy sencillo.

Phileas Fogg, sin suponerlo, había ganado un día a su favor; y esto porque había dado la vuelta al mundo yendo hacia oriente, puesto lo hubiera perdido yendo en sentido contrario, es decir, hacia occidente.

En efecto, andando hacia oriente, Phileas Fogg iba al encuentro del sol, y por lo tanto, los días disminuían para él en cuatro minutos por cada grado que recorría. Hay 360° en la circunferencia, los cuales multiplicados por cuatro minutos, dan justamente veinticuatro horas, es decir, el día inadvertidamente ganado. En otras palabras: mientras que Phileas Fogg, avanzando hacia oriente, vio desfilar el sol ochenta veces por el meridiano, sus compañeros de Londres no lo habían visto más que setenta y nueve. Esa es la causa por la que en ese mismo día, sábado, y no domingo, como lo creía mister Fogg, los de la apuesta aguardaban su llegada en el salón del Reform Club. Y esto es lo que el célebre reloj de Passepartout, que siempre había mantenido la hora de Londres, hubiera señalado, si al mismo tiempo que las horas y minutos hubiese indicado los días […] (Verne, 2005:249-250).

 

 

 

 

 

2.2.3. Comentario:

 

[…] El problema de cambio de día es clave en el desenlace de La vuelta al mundo en 80 días, la novela de Julio Verne publicada en 1873. El protagonista, Phileas Fogg, cree llegar a Londres un día más tarde de lo previsto, en el día ochenta y uno. Pero luego se da cuenta de que cruzó la línea de cambio de fecha [Figura 4] al navegar de Yokohama a San Francisco, por lo que se encuentra realmente en el día número ochenta, todavía a tiempo para ganar su apuesta […]

La línea internacional de cambio de fecha se estableció definitivamente en 1884, algunos años después de […] la publicación de La vuelta al mundo en ochenta días. Sin embargo, el problema era conocido, por lo menos, desde 1522, cuando Sebastián Elcano completó el primer viaje alrededor del mundo. Al llegar al archipiélago de Cabo Verde, casi al final de la travesía, los navegantes preguntan en tierra qué día es. Les contestan que jueves, aunque según el diario de a bordo era miércoles. Luego de revisar sus notas y buscar la fuente del error, todos se convencen de que, por navegar hacia el oeste, ganaron (o perdieron) veinticuatro horas.

Si toda esta cuestión de cómo se altera el paso de los días al dar la vuelta al mundo es demasiado difícil de entender, basta pensar en lo que le pasaba al Principito, que vivía “en un planeta apenas más grande que él”. Al Principito le gustaban mucho las puestas de sol. Sin embargo, podía ver todas las que quisiera sin tener que esperar cada vez a la tarde siguiente. Simplemente corría su silla unos metros más allá, donde todavía no se había puesto el sol, para verlo ponerse de nuevo. Si el Principito contara los días según los atardeceres que presenciaba, cometería errores mucho más grandes que los de Phileas Fogg (Sánchez, 2013).

 

 

 

 

 

Figura 5: Línea internacional de cambio de

                                                     fecha (http://es.wikipedia.org, 2013h).

 

El meridiano 180° (ubicado en las antípodas del meridiano de Greenwich),  también llamado antemeridiano, es utilizado como referencia para el cambio de día. Empero, no siempre coincide con la Línea Internacional del Cambio de Fecha. Algunos países que se localizan próximos o justos sobre el meridiano 180° han elegido mover la Línea Internacional del Cambio de Fecha al occidente u oriente de sus fronteras para que sus territorios no estén ubicados en dos días diferentes al mismo tiempo.

 

2.3.3. Propuesta didáctica:

 

- ¿Cuál es el primer país y el último en celebrar el Año Nuevo? Ubicarlos en un planisferio. Justificar.

- ¿Cuáles son los meridianos que poseen nombres propios? Fundamentar.

 

 

 

NIVEL V

SUBDISCIPLINA: BIOGEOGRAFÍA

 

 

1. Tema: Bosques transgénicos.

 

 

1.1. Cita bibliográfica: Mudos (Bocas del tiempo) de Eduardo Galeano



Muchos son los anillos que sus cumpleaños les han dibujado en el tronco. Estos árboles, estos gigantes añosos, llevan siglos clavados en lo hondo de la tierra, y no pueden huir.

Indefensos ante las sierras eléctricas, crujen y caen. En cada derrumbamiento se viene abajo el mundo; y el pajarerío queda sin casa.

Mueren asesinados los viejos incómodos. En su lugar, crecen los jóvenes rentables. Los bosques nativos abren paso a los bosques artificiales. El orden, orden militar, orden industrial, triunfa sobre el caos natural. Parecen soldados en fila los pinos y los eucaliptos de exportación, que marchan rumbo al mercado internacional.

Fast food, fast wood: los bosques artificiales crecen en un ratito y se venden en un santiamén. Fuentes de divisas, ejemplos de desarrollo, símbolos del progreso, estos criaderos de madera resecan la tierra y arruinan los suelos.

En ellos, no cantan los pájaros.

La gente los llama bosques del silencio (Galeano, 2004:41).

 

 

 

 

 

1.2. Comentario:

 

En una visita por el Uruguay y recorriendo las carreteras de los departamentos de Rivera, Tacuarembó y Paysandú vemos con gran preocupación la gran deforestación indiscriminada y la implantación de los monocultivos de árboles de eucaliptos y pinos, que está llevando a un aumento de la concentración y la extranjerización de los campos del Uruguay, al tiempo que los pequeños productores que buscan subsistir, ven cómo los árboles secan sus pozos de agua. La introducción de los árboles transgénicos da  una vuelta de tuerca más a este modelo agroexportador […]

El hecho de que no se coman, no significa que los árboles transgénicos sean menos peligrosos. Por el contrario, los peligros que plantean los árboles transgénicos son en cierto modo más graves que los presentados por los cultivos de otro tipo, ya que los árboles viven más tiempo que los cultivos agrícolas, y esto significa que puede haber cambios no previstos en su metabolismo muchos años después de haber sido plantados. Por ejemplo, ya se está trabajando en árboles manipulados genéticamente para que no florezcan, con el supuesto objetivo de evitar la posible contaminación de árboles naturales con el polen de transgénicos […]

¿Qué utilidad puede tener un árbol sin flores, sin frutos y sin semillas para los seres vivos, incluyendo al ser humano? No proporcionará alimento a numerosas especies de insectos entre los que se cuentan las abejas productoras de miel, pájaros y otras especies que dependen del néctar de las flores para alimentarse (Ubal, 2008).

[…] La industria de la pulpa y el papel es una de las principales interesadas –y financiadoras- de la investigación en árboles transgénicos y aspira a sustituir sus actuales plantaciones de árboles “normales” –si es que las actuales plantaciones se pueden catalogar como “normales- con árboles transgénicos clonados que: crezcan más rápido, contentan más celulosa y menos lignina, sean resistentes a herbicidas, sean resistentes al ataque de insectos y hongos, sean resistentes a la sequía y las bajas temperaturas y no florezcan.

Al mismo tiempo, la industria de la celulosa –al igual que el sector de los combustibles- está también investigando las posibilidades de la manipulación genética de árboles y enzimas para la conversión de la celulosa en un combustible líquido -el etanol- que podría ser utilizado para sustituir el petróleo en el transporte. Ello podría resultar en la instalación de enormes plantaciones de árboles transgénicos –álamos, sauce, eucaliptos y otros- cuya madera sería transformada en celulosa y ésta a su vez convertida –con la ayuda de enzimas también transgénicas- en etanol […] (http://www.ecoportal.net, 2008).

 

Los árboles transgénicos proporcionarán enormes impactos negativos sobre el ambiente al reducir sensiblemente la biodiversidad del ecosistema. Los denominados popularmente “bosques del silencio”, ordenados y disciplinados por el mercado internacional, que generan relativo crecimiento económico pero nunca progreso ni desarrollo, “hablan” de la insaciable sed de riquezas instantáneas de las empresas transnacionales, que por esas casualidades (o causalidades) lingüísticas comparten el mismo prefijo (trans) que los bosques mudos.

Por otra parte, la pérdida de biodiversidad aumenta el riesgo de incendios forestales. Serres (1995) ilustra:

 

Ejemplo: los bosques del Sur de Francia arden por los cuatro costados. Se mete en la cárcel a los pirómanos, pero nunca a los inversores que solo plantan resinosas; ahora bien, la homogeneidad del monocultivo constituye aquí el mejor canal posible para la propagación del fuego […] Solo apagaremos los estragos de las llamas cuando mezclemos el pino con la encina o el alcornoque… es decir, inventando un uso múltiple o un reticulado del espacio. La invasión del lugar por y para una sola forma de vida acaba matándola […] (Serres, 1995:58).

 

 Lo mismo que ocurre en el ámbito forestal sucede con las áreas urbanas. Ya lo decía Aristóteles en Política “una ciudad está compuesta por diferentes hombres: personas similares no pueden crear una ciudad”. Lo homogéneo, lo uniforme, lo estandarizado, aumentan los prejuicios hacia la alteridad. El mejor mecanismo para conservar la vida vegetal y urbana consiste en fomentar la convivencia entre especies y personas diferentes.

 

 

1.3. Propuesta didáctica:

 

- Redactar un breve ensayo relacionando los siguientes temas: bosques transgénicos, corporaciones forestales, reprimarización de la economía, combustibles alternativos, Estado-nación, países centrales y países periféricos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2. CONSIDERACIONES FINALES

 

 

 

La decisión de dar por finalizado el ensayo es totalmente arbitraria. Ya que, nunca podríamos terminar una obra que depende, principalmente, de la recopilación de información literaria. Empero, si queríamos publicarla y compartirla con colegas y alumnos teníamos que darle un punto final, por más anodina que fuera la determinación.

Por lo tanto, consideramos que contamos con una “obra abierta”. Es decir, con una trabajo donde necesariamente los docentes, los futuros profesores y el lector en general debería continuar. No para terminarlo, porque sería imposible, sino para ampliar las citas literarias, aumentar y mejorar los comentarios y para enriquecer las propuestas didácticas.

Asimismo, la tarea de completar el ensayo podría conducirnos a través del camino señalado por Piglia (Friera, 2013), en el cual no solo habría que encontrar la realidad en la ficción sino también verificar la ficción en la realidad. En otra nota de prensa escrita efectuada por Friera (2013), Piglia comenta:

 

[…] “el problema es ver cómo actúa la ficción en la realidad, lo que Gramsci llamaba hegemonía”. Otra vez invoca una frase de Valéry para argumentar la necesidad de ficciones en la sociedad: “No se puede gobernar con la pura coerción, hacen falta fuerzas ficticias” […] “hay que crear un consenso; por lo tanto hay que construir utopías, ficciones, ilusiones, cuestiones” […] (Friera, 2013).

 

Por otra parte, sería muy bueno que los docentes y los alumnos no estudiemos los temas a partir de las trincheras que dividen ficticiamente los campos profesionales. Es práctica frecuente, la construcción de “Muros inmensos como un No” (Paz, 1989:135) entre

las disciplinas que conforman la geografía, y más aún, entre las distintas asignaturas que integran el diseño curricular. La apertura de los “muros” permitirá nuevas instancias de libertada y creatividad para los que intenten indagar en el universo de las ideas.

Por último, quisiera terminar el ensayo con México, un poema de Borges (2004):

 

¡Cuántas cosas iguales! El jinete y el llano, la tradición de espadas, la plata y la caoba, el piadoso benjuí que sahúma la alcoba y ese latín venido a menos, el castellano. ¡Cuántas cosas distintas! Una mitología de sangre que entretejen los hondos dioses muertos, los nopales que dan horror a los desiertos y el amor de una sombra que es anterior al día. ¡Cuántas cosas eternas! El patio que se llena de lenta y leve luna que nadie ve, la ajada violeta entre las páginas de Nájera olvidada, el golpe de la ola que regresa a la arena. El hombre que en su lecho último se acomoda para esperar la muerte. Quiere tenerla, toda (Borges, 2004:131).

 

En las páginas del libro recorrimos diferentes territorios y distintos tiempos, de los cuales podríamos establecer analogías y divergencias. No obstante, existen hechos “eternos”, “fuera” del tiempo y del espacio, que inspiran pensamientos “más allá” de la geografía y la historia. También, en este caso, la literatura puede conducirnos hacia estos horizontes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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CONTENIDO

 

 

AGRADECIMIENTOS                                                                                                       1

1. INTRODUCCIÓN                                                                                                             2

PARTE I

DISCIPLINA: GEOGRAFÍA HUMANA                                                                          8

NIVEL I

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA URBANA                                                                       8

1. Tema: La ciudad difusa.                                                                                                     8

1.1. Cita bibliográfica: Las ciudades invisibles de Italo Calvino.                                          8

1.2. Comentario                                                                                                                      9

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                        10

2. Tema: Suburbanizaciones privadas.                                                                                 10

2.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.                                   10

2.2. Comentario                                                                                                                     11

2.3. Propuesta didáctica                                                                                                         11

2.1.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.                                12

2.2.1. Comentario                                                                                                                  12

2.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                      13

2.1.2. Cita bibliográfica: Betibú de Claudia Piñeiro.                                                            13

2.2.2. Comentario                                                                                                                  14

2.3.2. Propuesta didáctica                                                                                                      14

2.1.3. Cita bibliográfica: Betibú de Claudia Piñeiro.                                                            14

2.2.3. Comentario                                                                                                                  15

2.3.3. Propuesta didáctica                                                                                                      15

2.1.4. Cita bibliográfica: Betibú de Claudia Piñeiro.                                                            16

2.2.4. Comentario                                                                                                                  16

2.3.4. Propuesta didáctica                                                                                                      17

3. Tema: La ciudad pública.                                                                                                 17

3.1. Cita bibliográfica: Peón cuatro raviol de Jorge Ramos.                                                17

3.2. Comentario                                                                                                                    18

3.3. Propuesta didáctica                                                                                                        19

4. Tema: La declinación del espacio público.                                                                      19

4.1. Cita bibliográfica: La esquina de Bernardo Verbitsky.                                                 19

4.2. Comentario                                                                                                                     19

4.3. Propuesta didáctica                                                                                                         20

5. Tema: Los territorios de la globalización.                                                                        20

5.1. Cita bibliográfica: El viaje del elefante de José Saramago.                                           20

5.2. Comentario                                                                                                                     21

5.3. Propuesta didáctica                                                                                                         21

6. Tema: La ciudad moderna.                                                                                               21

6.1. Cita bibliográfica: Memorias del subsuelo de Fiódor Dostoievski.                               21

6.2. Comentario                                                                                                                     22

6.3. Propuesta didáctica                                                                                                         23

NIVEL II

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA HISTÓRICA                                                                 23

1. Tema: Colonialismo.                                                                                                        23

1.1. Cita bibliográfica: Una avanzada del progreso de Joseph Conrad.                              23

1.2. Comentario                                                                                                                    23

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                        24

1.1.1. Cita bibliográfica: Cándido de Voltaire.                                                                    24

1.2.1. Comentario                                                                                                                 25

1.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                     25

1.1.2. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.                            25

1.2.2. Comentario                                                                                                                 26

1.3.2. Propuesta didáctica                                                                                                     27

2. Tema: Inmigración de ultramar.                                                                                      27

2.1. Cita bibliográfica: Las ingratas de Guadalupe Henestrosa.                                          27

2.2. Comentario                                                                                                                    27

2.3. Propuesta didáctica                                                                                                        28

3. Tema: Economía ballenera.                                                                                             28

3.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                     28

3.2. Comentario                                                                                                                    28

3.3. Propuesta didáctica                                                                                                        29

4. Tema: Economía ballenera vs. Monopolio comercial.                                                    29

4.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                     29

4.2. Comentario                                                                                                                    30

4.3. Propuesta didáctica                                                                                                        30

5. Tema: Cultivo de cacao en Brasil.                                                                                   30

5.1. Cita bibliográfica: Cacao de Jorge Amado.                                                                  30

5.2. Comentario                                                                                                                    31

5.3. Propuesta didáctica                                                                                                        31

5.1.1. Cita bibliográfica: Cacao de Jorge Amado.                                                               32

5.2.1. Comentario                                                                                                                 32

5.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                     32

6. Tema: El Riachuelo.                                                                                                        33

6.1. Cita bibliográfica: Amalia de José Mármol.                                                                 33

6.2. Comentario                                                                                                                    33

6.3. Propuesta didáctica                                                                                                        34

7. Tema: La ciudad industrial.                                                                                             34

7.1. Cita bibliográfica: Tiempos difíciles de Charles Dickens.                                             34

7.2. Comentario                                                                                                                     35

7.3. Propuesta didáctica                                                                                                         39

8. Tema: Monopolio de la producción y exportación bananera.                                          40

8.1. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.                         40

8.2. Comentario                                                                                                                    41

8.3. Propuesta didáctica                                                                                                        42

8.1.1. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.                      42

8.2.1. Comentario                                                                                                                 43

8.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                     44

8.1.2. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.                      44

8.2.2. Comentario                                                                                                                 46

8.3.2. Propuesta didáctica                                                                                                    47

8.1.3. Cita bibliográfica: La United Fruit Co. de Pablo Neruda.                                        47

8.2.3. Comentario                                                                                                                48

8.3.3. Propuesta didáctica                                                                                                    48

9. Tema: Renta agraria.                                                                                                       49

9.1. Cita bibliográfica: Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado.                                    49

9.2. Comentario                                                                                                                   52

9.3. Propuesta didáctica                                                                                                       55

9.1.1. Cita bibliográfica: El sueño del celta de Mario Vargas Llosa.                                  55

9.2.1. Comentario                                                                                                                57

9.3. Propuesta didáctica                                                                                                       58

10. Tema: Gestión urbana.                                                                                                  58

10.1. Cita bibliográfica: Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado.                                  58

10.2. Comentario                                                                                                                 59

10.3. Propuesta didáctica                                                                                                     60

11. Tema: Migraciones internas.                                                                                         60

11.1. Cita bibliográfica: Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado.                                  60

11.2. Comentario                                                                                                                 61

11.3. Propuesta didáctica                                                                                                     62

12. Tema: Las relaciones de género.                                                                                   62

12.1. Cita bibliográfica: Gabriela, clavo y canela de Jorge Amado.                                   62

12.2. Comentario                                                                                                                  64

12.3. Propuesta didáctica                                                                                                      65

12.1.1. Cita bibliográfica: Malva de Máximo Gorki.                                                           65

12.2.1. Comentario                                                                                                               66

12.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                   66

13. Tema: La conquista del Desierto.                                                                                  66

13.1. Cita bibliográfica: Milonga de un infiel (Los conjurados: Obras Completas III)      

         de Jorge Luis Borges.                                                                                                  66

13.2. Comentario                                                                                                                  67

13.3. Propuesta didáctica                                                                                                      72

14. Tema: El mercantilismo español.                                                                                 72

14.1. Cita bibliográfica: Poderoso caballero es don Dinero (Antología poética)

         de Francisco de Quevedo.                                                                                          72

14.2. Comentario                                                                                                                 74

14.3. Propuesta didáctica                                                                                                     77

15. Tema: Modelo económico agroexportador.                                                                  77

15.1. Cita bibliográfica: A los ganados y las mieses (Odas seculares)

         de Leopoldo Lugones.                                                                                                77

15.2. Comentario                                                                                                                 79

15.3. Propuesta didáctica                                                                                                     80

15.1.1. Cita bibliográfica: Las oligarquía de Pablo Neruda.                                               80

15.2.1. Comentario                                                                                                               82

15.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                   83

16. Tema: El gaucho en la frontera.                                                                                     83

16.1. Cita bibliográfica: Martín Fierro de José Hernández.                                                 83

16.2. Comentario                                                                                                                   84

16.3. Propuesta didáctica                                                                                                       85

17. Tema: Librecambio.                                                                                                       85

17.1. Cita bibliográfica: El sueño del celta de Mario Vargas Llosa.                                    85

17.2. Comentario                                                                                                                   86

17.3. Propuesta didáctica                                                                                                       87

18. Tema: Monoproducción.                                                                                                87

18.1. Cita bibliográfica: El sueño del celta de Mario Vargas Llosa.                                    87

18.2. Comentario                                                                                                                   89

18.3. Propuesta didáctica                                                                                                       89

19. Tema: Empresas multinacionales.                                                                                  90

19.1. Cita bibliográfica: La Anaconda Copper Mining Co. de Pablo Neruda.                     90

19.2. Comentario                                                                                                                   91

19.3. Propuesta didáctica                                                                                                       92

19.1.1. Cita bibliográfica: La Standard Oil Co. de Pablo Neruda.                                       92

19.2.1. Comentario                                                                                                                94

19.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                  96

20. Tema: Antecedentes de la globalización.                                                                      96

20.1. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.                             96

20.2. Comentario                                                                                                                  97

20.3. Propuesta didáctica                                                                                                      98

21. Tema: Latifundios en Ecuador.                                                                                      98

21.1. Cita bibliográfica: Huasipungo de Jorge Icaza.                                                           98

21.2. Comentario                                                                                                                   99

21.3. Propuesta didáctica                                                                                                     100

NIVEL III

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA CULTURAL                                                               100

1. Tema: La realidad mediatizada.                                                                                     100

1.1. Cita bibliográfica: Esperando a los bárbaros de Konstantino Kavafis.                      100

1.2. Comentario                                                                                                                   101

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       103

2. Tema: Mapas mentales.                                                                                                  103

2.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                    103

2.2. Comentario                                                                                                                   104

2.3. Propuesta didáctica                                                                                                       104

3. Tema: Celebraciones globalizadas.                                                                                104

3.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.                                 104

3.2. Comentario                                                                                                                   105

3.3. Propuesta didáctica                                                                                                       106

4. Tema: Civilización y barbarie.                                                                                       106

4.1. Cita bibliográfica: Poema conjetural (El otro, el mismo: Obras Completas II)

       de Jorge Luis Borges.                                                                                                   106

4.2. Comentario                                                                                                                   107

4.3. Propuesta didáctica                                                                                                       109

NIVEL IV

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA POLÍTICA                                                                  110

1. Tema: Imperialismo.                                                                                                       110

1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                    110

1.2. Comentario                                                                                                                   112

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       113

1.1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                 113

1.2.1. Comentario                                                                                                                114

1.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                    116

1.1.2. Cita bibliográfica: A cierta isla (La cifra: Obras Completas III)

          de Jorge Luis Borges.                                                                                                116

1.2.2. Comentario                                                                                                                117

1.3.2. Propuesta didáctica                                                                                                    118

1.1.3. Cita bibliográfica: Juan López y John Ward            

          (Los conjurados: Obras Completas III) de Jorge Luis Borges.                                118

1.2.3. Comentario                                                                                                                118

1.3.3. Propuesta didáctica                                                                                                    119

1.1.4. Cita bibliográfica: La carga del hombre blanco de Rudyard Kipling.                     119

1.2.4. Comentario                                                                                                                120

1.3.4. Propuesta didáctica                                                                                                    121

1.1.5. Cita bibliográfica: Carter en Vietnam de José Pablo Feinmann.                              121

1.2.5. Comentario                                                                                                                122

1.3.5. Propuesta didáctica                                                                                                    122

2. Tema: Las organizaciones supranacionales.                                                                   123

2.1. Cita bibliográfica: Aquí nos vemos de John Berger.                                                    123

2.2. Comentario                                                                                                                   123

2.3. Propuesta didáctica                                                                                                       123

3. Tema: Estado y nación.                                                                                                  124

3.1. Cita bibliográfica: La rebelión de los tártaros de Thomas De Quincey.                     124

3.2. Comentario                                                                                                                   124

3.3. Propuesta didáctica                                                                                                       125

4. Tema: La patria.                                                                                                              125

4.1. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.                        125

4.2. Comentario                                                                                                                   125

4.3. Propuesta didáctica                                                                                                       127

5. Tema: Guerras fratricidas.                                                                                              127

5.1. Cita bibliográfica: La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa.                             127

5.2. Comentario                                                                                                                   128

5.3. Propuesta didáctica                                                                                                       130

5.1.1. Cita bibliográfica: Hijo de hombre de Augusto Roa Bastos.                                    130

5.2.1. Comentario                                                                                                                131

5.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                    132

6. Tema: Guerra Fría.                                                                                                         132

6.1. Cita bibliográfica: Carter en Vietnam de José Pablo Feinmann.                                 132

6.2. Comentario                                                                                                                   132

6.3. Propuesta didáctica                                                                                                       133

NIVEL V

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA ECONÓMICA                                                            133

1. Tema: El ferrocarril.                                                                                                       133

1.1. Cita bibliográfica: Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.                        133

1.2. Comentario                                                                                                                   134

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       134

1.1.1. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.                           135

1.2.1. Comentario                                                                                                                135

1.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                    136

2. Tema: Deuda externa.                                                                                                     137

2.1. Cita bibliográfica: La increíble y triste historia de la cándida Eréndida   

        y de su abuela desalmada de Gabriel García Márquez.                                              137

2.2. Comentario                                                                                                                   137

2.3. Propuesta didáctica                                                                                                       138

2.1.1. Cita bibliográfica: La increíble y triste historia de la cándida Eréndida

          y de su abuela desalmada de Gabriel García Márquez.                                            139

2.2.1. Comentario                                                                                                                139

2.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                    140

 

2.1.2. Cita bibliográfica: La increíble y triste historia de la cándida Eréndida

           y de su abuela desalmada de Gabriel García Márquez.                                           140

2.2.2. Comentario                                                                                                                140

2.3.3. Propuesta didáctica                                                                                                    146

NIVEL VI 

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA SOCIAL                                                                      146

1. Tema: Aislamiento.                                                                                                        146

1.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.                                 146

1.2. Comentario                                                                                                                   147

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       147

1.1.1. Cita bibliográfica: Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro.                              147

1.2.1. Comentario                                                                                                                148

1.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                    151

NIVEL VII

SUBDISCIPLINA: CIBERGEOGRAFÍA                                                                          152

1. Tema: Internet.                                                                                                               152

1.1. Cita bibliográfica: La biblioteca de Babel (Ficciones: Obras completas I)

       de Jorge Luis Borges.                                                                                                   152

1.2. Comentario                                                                                                                   152

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       152

1.1.1. Cita bibliográfica: El libro de Arena (El libro de Arena: Obras completas III)

          de Jorge Luis Borges.                                                                                                153

1.2.1. Comentario                                                                                                                153

1.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                    153

1.1.2. Cita bibliográfica: El Aleph (El Aleph: Obras completas I)  

          de Jorge Luis Borges.                                                                                                154

1.2.2. Comentario                                                                                                                154

1.3.2. Propuesta didáctica                                                                                                    155

NIVEL VIII

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA RURAL                                                                       155

1. Tema: Pastoreo nómada.                                                                                                155

1.1. Cita bibliográfica: Esperando a los bárbaros de John M. Coetzee.                            155

1.2. Comentario                                                                                                                   155

1.3 Propuesta didáctica                                                                                                        156

PARTE II

DISCIPLINA: GEOGRAFÍA FÍSICA                                                                            157

NIVEL I

SUBDISCIPLINA: CLIMATOLOGÍA                                                                              157

1. Tema: Los factores del clima: la latitud.                                                                        157

1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                    157

1.2. Comentario                                                                                                                   157

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       157

2. Tema: Los vientos alisios.                                                                                              158

2.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                    158

2.2. Comentario                                                                                                                   158

2.3. Propuesta didáctica                                                                                                       158

3. Tema: El ciclón tropical.                                                                                                159

3.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                    159

3.2. Comentario                                                                                                                   159

3.3. Propuesta didáctica                                                                                                       160

4. Tema: Las estaciones climáticas.                                                                                   160

4.1. Cita bibliográfica: No se culpe a nadie (Final de juego: Cuentos completos I)

       de Julio Cortázar.                                                                                                         160

4.2. Comentario                                                                                                                   160

4.3. Propuesta didáctica                                                                                                       161

NIVEL II

SUBDISCIPLINA: HIDROLOGÍA                                                                                    161

1. Tema: Cuencas hidrográficas.                                                                                        161

1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                    161

1.2. Comentario                                                                                                                   162

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       163

 

1.1.1. Cita bibliográfica: El diluvio en el “Ghilgamesh”

          (tablilla XI del Poema de Ghilgamesh).                                                                    163

1.2.1. Comentario                                                                                                                164

1.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                    165

NIVEL III

SUBDISCIPLINA: HIDROGRAFÍA                                                                                 165

1. Tema: Región marítima del Sudeste Asiático.                                                               165

1.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                    165

1.2. Comentario                                                                                                                   166

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       166

2. Tema: Océano Pacífico.                                                                                                  166

2.1. Cita bibliográfica: Moby Dick de Herman Melville.                                                    166

2.2. Comentario                                                                                                                   167

2.3. Propuesta didáctica                                                                                                       167

NIVEL IV

SUBDISCIPLINA: GEOGRAFÍA MATEMÁTICA                                                         168

1. Tema: Escala cartográfica.                                                                                             168

1.1. Cita bibliográfica: Del rigor en la ciencia (El hacedor: Obras completas II)

       de Jorge Luis Borges.                                                                                                   168

1.2. Comentario                                                                                                                   168

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       169

2. Tema: Meridianos.                                                                                                          169

2.1. Cita bibliográfica: La isla del día de antes de Umberto Eco.                                      169

2.2. Comentario                                                                                                                   169

2.3. Propuesta didáctica                                                                                                       170

2.1.1. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.                           170

2.2.1. Comentario                                                                                                                170

2.3.1. Propuesta didáctica                                                                                                    171

2.1.2. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.                           171

2.2.2. Comentario                                                                                                                172

2.3.2. Propuesta didáctica                                                                                                    172

2.1.3. Cita bibliográfica: La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.                          172

2.2.3. Comentario                                                                                                               174

2.3.3. Propuesta didáctica                                                                                                   176

NIVEL V

SUBDISCIPLINA: BIOGEOGRAFÍA                                                                               176

1. Tema: Bosques transgénicos.                                                                                         176

1.1. Cita bibliográfica: Mudos (Bocas del tiempo) de Eduardo Galeano                            176

1.2. Comentario                                                                                                                   177

1.3. Propuesta didáctica                                                                                                       178

2. CONSIDERACIONES FINALES                                                                                  179

3. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS                                                                            181

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Borges en el Poema de los dones concibió “el paraíso bajo la especie de un biblioteca” (Capel, 2001:18). No obstante, Piglia (2013) asevera que Borges establecía un “doble movimiento” entre la biblioteca y el afuera. Cuando estaba en presencia de los libros y percibía el encierro entendía que la vida seguía afuera. Y cuando estaba en los arrabales pensaba que no podía vivir sin leer. El doble estándar de estar “adentro” y “afuera” hizo que Borges sea un excelente escritor. Lo mismo vale para nuestras vidas. La justa dosificación entre libros y calle, enriquece de experiencias e ideas la existencia.

[2] Tanto la clasificación en disciplinas y subdisciplinas de la geografía fue realizada con la única intención de que los lectores puedan seleccionar con mayor facilidad la búsqueda de la información en el índice temático. Ya que, consideramos que la separación teórica de los contenidos no tiene correlato con la realidad del espacio geográfico, que es compleja y multifacética.

 

[3] Las temáticas referidas a la geografía histórica son las más abundantes. En principio, puesto que varias de las obras citadas fueron escritas en décadas o siglos pasados. En segundo término, debido a que algunos de los textos contemporáneos utilizados hacen referencias a tiempos pretéritos. Y finalmente, porque no debemos olvidar la célebre sentencia del geógrafo francés Elisée Reclus: “La geografía es la historia en el espacio. Lo mismo que la historia es la geografía en el tiempo”. También, expresado poéticamente por Borges (2004:467) en Alguien sueña, cuando se pregunta: “¿Qué habrá soñado el Tiempo hasta ahora, que es, como todos los ahoras, el ápice?” Y entre las numerosas cosas soñadas también responde: “Ha soñado el espacio”. Nadie puede dudar, entonces, de la íntima relación entre ambas ciencias.

 

[4] Esta única salida puede llegar a ser perjudicial en caso de incendio. Además, en algunos casos la puerta de entrada/salida no posee la altura adecuada para que pueda ingresar el camión de bomberos.

[5] En este mismo sentido, se colocan vallas en el medio de las calles para no permitir un recorrido recto que pudiera incentivar un manejo imprudente (Figura 1).

[6] “En griego antiguo, angelos significa mensajero. Reflexione, cuando se va a trabajar a la mañana, la multitud que transita por las calles: ¡cuán pocos Prometeos, y aún menos Hércules y Atlas, para los tantos Arcángeles, que van partiendo de viaje portando mensajes!” (Serres, 1994:118).

[7] Jupará, animal carnívoro del Brasil, también llamado “Jurupará” o “Japurá”.

[8] “[…] Los británicos no tenían demasiado pruritos morales a la hora de resolver la restricción externa de su economía. Es así como el deficitario comercio exterior con China, donde las importaciones de té, seda y porcelana causaban un importante drenaje de plata londinense, fue equilibrado mediante la venta de opio que producían en la India. El comisionado chino Lin Hse Tsu envía una carta a la reina Victoria donde explicaba que ‘una categoría de extranjeros malhechores fabrican opio y lo traen a nuestro país para venderlo, incitando a los necios a destruirse a sí mismos, simplemente con el fin de sacar provecho’. La oposición china al narcotráfico británico fue solucionada mediante la incursión militar. Dos guerras bastaron para que el emperador legalizara su consumo, permitiendo fabulosas ganancias, para cuya administración se constituyó el Banco HSBC (Hong Kong and Shangai Banking Corporation)” (Asiain y Putero, 2013:8). 

[9] “Las mismas empresas industrializaban el mineral chileno en sus fábricas lejanas. Anaconda American Brass, Anaconda Wire and Cable y Kennecott Wire and Cable figuraban entre las principales fábricas de bronce y alambre del mundo” (Cademartori, 1968).

[10] Indios.

[11] Trabajos colectivos.

 

[12] Indios jóvenes.

 

[13] Huasi, casa; pungo, puerta. Parcela de tierra que otorga el dueño de la hacienda a la familia india por parte de su trbajo diario.

 

[14] Ayuda anual que con el huasipungo y la raya –diario nominal de dinero- constituyen la paga que el patrón da al indio por su trabajo.

[15] Por ejemplo, según las imágenes de las cadenas internacionales de noticias casi todos los narcotraficantes son latinos o tienen apellidos de esa procedencia. El hecho no coincide con los datos de la realidad, pues el mayor consumo se concentra en los países anglosajones. Esta es otra forma de estigmatizar a las personas de dicho origen.

[16] “[…] lo inmodificable del gaucho sumiso, lo natural, empieza a utilizarse en la década del 80 para oponerlo a las modificaciones introducidas por la ‘civilización invasora’ e inmigrante” (Viñas, 1994:91).

 

[17] Al respecto, Feinmann (2010:289) reconoce al gaucho domesticado representado por Martín Fierro: […] el gaucho al cual expresa Hernández es el gaucho derrotado, aquel a quien lo único que le resta es conseguir un lugar decente dentro del orden estructurado por Buenos Aires, pero que ya no tiene, según surge del poema, ni la posibilidad ni el deseo de quebrar ese orden […]

 

[18] El proceso de mistificación y “civilización” del gaucho será coronado por la obra de Güiraldes, Don Segundo Sombra en 1926. En ella se resaltan las virtudes del arquetipo “hombres de campo”. En su relato no hay diferencias sustanciales entre el peón y el patrón: solo existen hombres y campo. Su libro no es sino una contribución de la literatura gauchesca a la necesidad de la sociedad burguesa de ocultar las diferencias y las disputas de clases. El campo será percibido como un espacio donde todos conviven en perfecta paz y armonía (Masotta, 2010).

 

 

[19] En el Tratado teológico-político, la principal preocupación política de Spinoza fue: ¿por qué los hombres combaten por su esclavitud como si se tratara de su libertad? (Deleuze, 2001). En el siglo XVII, la falta de conciencia o de libertad del pueblo era producto de la influencia de la jerarquía religiosa que operaba en favor de la monarquía absolutista. En la actualidad, los principales medios masivos de comunicación social reemplazaron a la Iglesia en el papel de crear sentido común (no buen sentido) para que muchas personas provenientes de los sectores populares breguen por los intereses de los grupos económicos más concentrados.

 

[20] Nombres populares para Inglaterra (John Bull) y Estados Unidos (Hermano Jonathan).

[21] “Carlos Antonio López [padre del “mariscal”] […] hizo entrar al país en la modernidad construyendo nuevas líneas de ferrocarril y la primera fundidora de hierro que hubo en el cono sur; redujo el desempleo y liquidó la deuda externa, estableció la educación pública gratuita y obligatoria, y entregó a los campesinos en arriendo tierras estatales, las llamadas estancias de la patria […]” (Ramírez, 2010:13).

[22] Zavaleta Mercado, R. 1967. Bolivia. El desarrollo de la conciencia nacional. Montevideo.

 

[23] El senador Long no ahorró ningún adjetivo a la Standard Oil: la llamó criminal, malhechora, facinerosa, asesina doméstica, asesina extranjera, conspiradora internacional, hato de salteadores y ladrones rapaces, conjunto de vándalos y ladrones. Reproducido en la revista Guarania. 1934. Buenos Aires.

[24] Este espacio está determinado por la articulación de tres fenómenos indisolubles: encapsulamiento, homogeneidad y globalización. Ellos establecen un territorio cerrado, con una sociabilidad entre iguales y una subcultura que no tiene nada en común con los pobladores de sus alrededores. Pues, sus habitantes se encuentran mucho más conectados con el área central de la ciudad (Buenos Aires) y con ciudades globales como París o Nueva York, que con sus vecinos fuera del barrio privado. Son más “ciudadanos del mundo” que de una nación o región. Los adultos perciben que el estilo de vida country supone una “entrada al mundo” más allá de lo que implica residir dentro de él. Los colegios emergen como una opción que provee de capital social (reforzando el nosotros del country) y saberes prácticos (enseñanza del idioma inglés e informática, fundamentalmente). Esta combinación supone el pasaporte “al mundo que les tocará vivir” (Arizaga, 2004).

 

[25] La autonomía “puertas adentro” de los adolescentes y jóvenes, vía la delegación de responsabilidades paternas al sistema de encapsulamiento de la urbanización cerrada, se vuelve en contra a la hora de salir. Por ejemplo, enfrentados al despegue, los universitarios se perciben faltos de competencias para moverse en la ciudad. Esto es visto como un déficit de origen con respecto al joven de la ciudad y les acarrea un grado de incertidumbre adicional al proyectar su vida laboral que ven necesariamente en la ciudad, aun cuando en ciertos casos piensen en reproducir la experiencia paterna de huir de la ciudad al country al formar una familia. El sistema de encapsulamiento que se extiende de los barrios cerrados a las redes-islas de inclusión (colegio privado, club, grandes centros comerciales y de esparcimiento, etc.) refuerzan las angustias de “salida al mundo” cuanto más cerca se percibe la limitación del sistema en relación con su etapa vital (Arizaga, 2004). Asimismo, algo más importante que la falta de competencias para el ámbito laboral son las falencias en cuanto a las capacidades para relacionarse con la alteridad. Al no haber compartido las instituciones y los espacios comunitarios de la ciudad pública no se han podido graduar en esta gran escuela de democracia que enseña algo fundamental: la sociabilidad entre diferentes. Por lo cual, la inclinación predominante es temer al otro, por la simple razón de que es otro. Del mismo modo, es probable que los chicos nacidos y criados en estos ámbitos tengan dificultades cuando salgan a la ciudad ya que carecen del contacto con la vida real. 

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