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La tragedia en la Universidad Virginia Tech (Felipe Romano)

La mayor masacre en una Universidad estadounidense (un estudiante surcoreano asesinó a 33 personas) nos es la primera en su estilo ni será (desgraciadamente) la última. Pues, su incidencia y reincidencia está asociada al modelo de ciudadanía norteamericano.

Un modelo de ciudadanía que privilegia lo individual sobre lo colectivo: lo privado sobre lo público. Que se refleja en una sociedad signada por la preeminencia de la seguridad personal, el aislamiento, el consumismo, la discriminación.

Si miramos hacia el pasado, no debemos olvidar que el poblamiento y posterior colonización del Oeste se hicieron famosos por la violencia que imperaba en la vida cotidiana y las relaciones sociales más elementales. Los "fuera de la ley", personajes reales tales como Jesse James (asesinado a traición por un miembro de su propia banda, en 1882) y Billy the Kid, revelan la casi inexistente presencia del estado norteamericano en la etapa inicial del avance hacia el Oeste, cuando la conquista parecía ser una empresa privada, con limitadas injerencias del poder público. Este estilo de vida también refleja un individualismo exacerbado, una sociedad flexible en la cual el ascenso social estaba abierto a cualquiera, a partir de un inesperado golpe de suerte. Finalmente, esta anárquica y violenta ocupación del territorio generó confusos límites entre la ley y el bandolerismo, un código moral ambiguo, en el que muchos forajidos terminaban sus vidas como agentes del estado y viceversa. Por esos tiempos, la generalización de la portación de armas por civiles exacerbaba la innata tendencia a la violencia que caracteriza a las sociedades de frontera.

Y Estados Unidos lo sigue siendo en la actualidad. Una sociedad que fragmenta y excluye a través de múltiples fronteras étnicas, sociales, económicas, residenciales (no es casual que el enajenado asesino de Virginia Tech haya sido un inmigrante)

Desde entonces hasta el presente, la sociedad estadounidense continúa convalidando a partir del imaginario colectivo del cine, series televisivas, dibujos animados, video juegos, etc., este arquetipo de ciudadanía cuyos personajes relevantes están representados por superhéroes y/o parapoliciales.

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1 comentario

Héctor Suárez -

Obviamente el reciente incidente en EE.UU. puede tener un correlato en nuestro país; pues si bien las corrientes migratorias fueron diferentes, en la actualidad existen los "señores de la tierra" que exacerban la actitud individualista y violenta contra todo el que ose desafiarlo con sus intromisiones en sus vidas. Tal es el caso (por nombrar sólo un ejemplo) en el sur de Argentina donde las tierras pasan de modo indiscriminado a manos privadas y en forma totalmente oscura y, por lo tanto, sucia. Esto también genera exclusión, odio e incrementa las desigualdades sumando un estado que si no está ausente es cómplice. Por otra parte el fenómeno de globalización permite la masificación de los programas de TV y sus mensajes violentos al mejor estilo "occidental y cristiano". Creo que con este caldo de cultivo, lo que le faltan a las escuelas de Argentina para transformarse en Virginia Tech, es tiempo.
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