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Sobre Fuertes y débiles (Felipe Romano)

Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina describe y explica con gran agudeza la opresión de los países ricos sobre los más pobres y, fronteras adentro de cada país, la explotación de las grandes ciudades y puertos sobre las fuentes internas de recursos naturales y humanos. Queda claro, que la conexión entre Dominadores y dominados se puede establecer en diferentes escalas: entre países, entre ciudades y también, al extremo, entre dos personas. Lo que parece olvidar la tradición marxista es que la relación y lucha entre Fuertes y débiles es en última instancia metafísica, es decir, se localiza más allá de la coyuntura de tal o cual situación. Es en primer término una profunda contienda que se libra en el plano de la conciencia (espiritual) que luego emerge y se exterioriza a modo de lucha de clases, de imperialismo, de mafias, etc.  Es, en definitiva, la gran lucha entre el Bien y el Mal. Los Fuertes, son fuertes, principalmente, porque se inclinan por el Mal y, por lo tanto, buscan el poder como instrumento de dominación. Los débiles, lo son, porque, fundamentalmente, al impulsarse por el Bien no les interesa el poder como fuente de opresión. Aunque lo dicho suene extremadamente reduccionista y maniqueo nos sirve para concluir que a pesar de que existan sistemas más o menos opresores siempre van a existir Dominadores y dominados. Es algo, como ya mencionados, que escapa a las contingencias históricas y que se encuentra inscripto en lo más profundo de nuestro ser.Hace unos años, un profesor de teología nos había dicho en una clase “si no entendemos que somos parte de una naturaleza caída a causa del Pecado Original, nunca vamos a comprender el verdadero origen de los males que nos aquejan”.
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1 comentario

Hector Suárez -

Parece un análisis un poco superficial, llevar todo al campo de lo religioso como único medio de explicación. Creo que caemos en el riesgo (y de hecho el autor cae) de justificar la opresión porque "siempre" existió, del mismo modo que existe el bien y el mal.
Considero más provechoso, justificar las injusticias cometidas por el poderoso, como un mecanismo por mantener dicho poder y porque todo aquel que no lo apoya, está en su contra. No olvidemos lo dicho por G.W. Bush luego de los episodios del 11 S: "o están con nosotros o están en contra nuestra".
Sería más positivo centrar el análisis en problemas de seres humanos y no librarlo a la lucha entre el bien y el mal. El pecado original es entonces reconocernos pecadores y aceptar los designios del poderoso.
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